sábado 24 de agosto, 2019

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Opinión

1958

Mario Ríos Santander


 Por LESLIA JORQUERA

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 Sesenta años, son la suma de todas las experiencias políticas que una sociedad contemporánea puede vivir. La Tribuna, las reporteó todas.

El año anterior, 1957, elecciones parlamentarias. Biobío, cuatro diputados, Manuel Rioseco Vásquez, Mario Sharpe Carte, Mario Ríos Padilla y Ramón Benítez Martínez. Ese era el equipo. A fines de 1957, se levantaba un escenario en calle Colo Colo esquina Almagro. Todos invitados. La comunidad de Los Ángeles, se reunía para protestar. Era inaceptable que retiraran de la calle Almagro la “Carretera Panamericana”, ello, significa la muerte de la ciudad. “A quién se le ocurrió tamaña tontera de construir una carretera fuera de la ciudad?”, se preguntaba uno de los oradores y la respuesta de los asistentes eran aplausos y pifias en contra de la autoridad de Vialidad. En esa ocasión, la novedad era que por primera vez, se instalaba un micrófono y parlantes que sería muy comentado por la prensa local del día siguiente. Este problema, sería uno de los asuntos políticos más comentados en la campaña del año siguiente, presidencial. 1958, llegó con todo. El gobierno del general Carlos Ibáñez llegaba a su fin. Pero era el último año de su gobierno. Los candidatos a Presidente de 1958, Jorge Alessandri, Salvador Allende, Luis Bossay, Eduardo Frei y Antonio Zamorano, conocido como el Cura de Catapilco. En Diario La Tribuna, abría sus primeras páginas en una ciudad, Los Ángeles, con no más de 30 mil habitantes que vivían entre calle Ercilla por el poniente, Villagrán por el oriente, calle “cancha de carrera”, hoy Almirante Latorre y por el norte un calle camino, Paillihue por el sur. Pequeña, pero perfilándose con un gran futuro. Su alcalde Julio Stark Troncoso, transformaba al municipio en una verdadera empresa de construcción. Se levantaba el Hotel Alcázar, edificio trascendente que le daría vigor a la ciudad. Se construían mercados en barrios para la atención alimentaria de la población y acogía nuevas villas, algunas construidas por las cajas de previsión. Pero lo más importante, estaba en su vida rural, el Canal del Laja, había logrado regar sobre 65.000 hectáreas de suelo y la industria agroalimentaria, se fortalecía en tal forma, que era necesario crecer aún más en riego para estas tierras de Biobío. El Diario La Tribuna, da cuenta de este desarrollo agrario y paulatinamente se va transformando en una herramienta vital del crecimiento. En efecto, las comunicaciones, la información de la relevancia que va alcanzando Biobío, transforma a este periódico en una necesidad de lectura cada día en toda la población.

Sesenta años, son la suma de todas las experiencias políticas que una sociedad contemporánea puede vivir. La Tribuna, las reporteó todas. Chile, se transforma en un laboratorio político, complejo en extremo, viviendo en estos 60 años, los más disímiles gobiernos. Los electores inscritos cuando nace La Tribuna, son 1.856.000.  Sesenta años después, 12 millones. En realidad, sesenta años en un país como Chile, es una novedad que hay que observarla y felicitarla. La empresa chilena, tiene una vida promedio de 18 años. Es muy baja, pero así es. La Tribuna lo superó ampliamente. Felicitaciones.

Mario Ríos Santander


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