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Opinión

¡Basta ya!

Roberto Poblete, actor.


 Por La Tribuna

01-05-2018_18-20-001__robertopoblete

Existen hechos ante  los que nadie puede quedar indiferente, como la muerte de un niño. Ya su deceso por causas naturales, una enfermedad o un accidente nos remece a todos desde lo más profundo, más aún cuando el abrupto término de esa incipiente vida se relaciona con un crimen.

 

Y es que el sentido común y el espíritu básico de sobrevivencia y humanidad, nos llevan a proteger a las niñas y niños, porque son criaturas inocentes, desvalidas y vulnerables. Sin embargo en Chile se produce una paradoja, tal como dan cuenta las cifras de la Fiscalía, que a nivel nacional registra un aumento en las denuncias por abusos y violaciones durante el 2017, donde las víctimas corresponden en más del 50 por ciento –unos 11 mil casos- a menores de 14 años.

 

Una realidad brutal que nos mostró su peor cara este fin de semana, cuando quedó al descubierto el feroz abuso que sufrió Ámbar, una pequeña de año y medio, que terminó su corta existencia a manos de un desalmado que la violó y mató. La llevaron a la asistencia pública bajo la falsa excusa de una caída, sin embargo el equipo médico que la atendió pudo constatar con pavor que las lesiones sexuales y físicas le ocasionaron la muerte.

 

Yo sólo tengo preguntas al respecto, una tras otra: ¿por qué le entregaron los cuidados de Ámbar y su hermana a esa pareja? El tío de ambas aseguró que por cinco meses peleó por su custodia, sin embargo no se la otorgaron, lamentablemente, por ser homosexual, es decir, ante los ojos del Tribunal “no es idóneo” para la tutela. Continúo, ¿Por qué un número importante de niños terminan en el Sename? Entiendo que sus familias no pueden hacerse cargo, pero ¿cuál es el motivo?.

 

Le propongo un simple pero desgarrador ejercicio: Googlee la frase “niña abusada” y se encontrará con una triste sorpresa. Son muchos los casos, no sólo del último tiempo, que nos muestran el lado más oscuro y abominable del ser humano. Peor aún, los incontables casos que han salido a la luz pública tras conocerse en España el veredicto de la justicia en contra (o a favor) de “La Manada” y que han tenido su repercusión en redes sociales a través del hasta #Cuéntalo. Da para reflexionar…

 

Aunque para muchos estos episodios tienen como responsable a las autoridades, uno de los médicos que atendió a la pequeña e inocente Ámbar, dio a mi juicio en el clavo: “Todos como sociedad le fallamos”. Ni usted, ni yo, podemos desligar la responsabilidad en otros. ¿Qué dejamos de hacer? ¿Qué hicimos mal? Sin duda la lista es interminabale, pero lo importante es plantearnos desde ahora con una solución.

 

Que no tengan que existir más “Ámbar” o “Sophia” para remecer nuestra conciencia, que lo ya ocurrido nos entregue el impulso que la sociedad necesita para volcar su atención hacia los niños de nuestro país, porque no son el futuro, son el presente…de todas maneras.

Roberto Poblete, actor.

 

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