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Opinión

Elecciones: ¡Levántate papito, sal a votar, sal a votar!

Francisco Muñoz Almendras Ciudadano.


 Por La Tribuna

19-10-2016_21-22-0410-10-2016_20-56-22FranciscoMuñoz

Las personas dicen “no saldré a votar, ¿para qué, si igual tengo que trabajar mañana?”. Esta frase corona lo que llamo un analfabeto político, y éste; es tan burro, que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política.

 

Estando a sólo días de las elecciones municipales 2016, he podido darme cuenta de la grave crisis educacional cívica que tiene nuestra República. Es incomprensible y a la vez muy preocupante el hecho de que la ciudadanía esté desinteresada en acudir a ejercer el derecho más importante que tiene el hombre, el voto; un acto tan simple pero que le confiere en su máxima expresión el título de ciudadano, el voto; un derecho tan elemental que, al parecer, la ciudadanía no logra razonar ni comprender lo magnánimo que es. No los culpo, este síntoma no es más que la expresión máxima de una gran enfermedad provocada por la clase política. 

Parece que cuesta comprender que durante la historia de nuestra nación, hombres y mujeres han luchado férreamente para lograr este elemental derecho, primero derribando el voto censitario en 1874 -que es en breves palabras- el voto de sólo aquellos que poseían bienes raíces y poder económico, hombres mayores de 25 años y casados (la cifra de votantes era muy pequeña, y no permitía representatividad de la población). Y después, décadas más tarde, con la lucha de las mujeres que lograron alcanzar el derecho a voto en 1949, bajo el gobierno de don Gabriel González Videla. Se le olvida a la ciudadanía de que se ha derramado sangre de personas en nombre de la máxima expresión de la libertad: un papel y una línea vertical.

El voto es el instrumento más poderoso jamás concebido por el hombre para derribar la injusticia y destruir las terribles paredes que encarcelan a hombres por ser diferentes de otros hombres. El voto es la base fundamental de cualquier democracia. Democracia, palabra tan manoseada y tan poco comprendida hoy en día, esto debido al gran “analfabetismo político” que existe en nuestra sociedad. Sí, el analfabetismo político y el odio hacia la política, y los problemas que existen con quienes nos dirigen, no sólo es culpa de ellos y de su pésimo comportamiento, sino que también es gran medida culpa nuestra. Las personas dicen “no saldré a votar, ¿para qué, si igual tengo que trabajar mañana?”. Esta frase corona lo que llamo un analfabeto político, y éste; es tan burro, que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace el desvalido, el pobre y el peor de todos los bandidos, que es el político corrupto o el lacayo de las empresas. El peor analfabeto político es el que no oye, no habla, no participa de acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el de los porotos, del pan y de los remedios, dependen de su voto.

Vote conscientemente de sus ideales, de lo que usted cree, vote por personas nuevas, por personas capaces intelectual y moralmente para dirigir los destinos de nuestras vidas, los destinos de la realidad que queremos construir.

Finalmente, lo único que queda por decir es ¡levántate papito, sal a votar, sal a votar!

Francisco Muñoz Almendras

Ciudadano.

 

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