domingo 22 de septiembre, 2019

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Determinismo social en educación

Alejandro Mege Valdebenito.


 Por LESLIA JORQUERA

02-11-2015_21-41-57alejandromege

Excusar los bajos resultados del rendimiento escolar por el determinismo que constituye el origen social de los estudiantes es una actitud derrotista.

 Se conoce como determinismo la teoría que toda acción humana es causada enteramente por acontecimientos pasados y no por la libre determinación de una persona (un evento sin causa es imposible, afirma la metafísica). Así, el origen social determina, desde que el individuo nace, cuál será su destino y el sistema educativo diseñado para acogerlo tiene la misión de amoldarlo para aceptar el hábitat que la sociedad le tiene asignado, según la carta de presentación con que llega al mundo, refrendado por el lugar donde se nace, el barrio donde se vive, el linaje y la actividad de los padres, el capital cultural que se posee la familia, incluso el color de la piel y todo cuanto constituye su biografía social, económica y cultural previa. Visto desde perspectiva la educación constituye el mecanismo de regulación social con el que se pretende mantener al individuo en el lugar que la tradición le tiene asignado para que nadie tenga la pretensión de pasarse de la raya, situación que conviene a la clase social dominante para no ver invadido el territorio que por tradición y derecho le resulta exclusivo.

Si bien el determinismo biológico es considerado absolutista (como el económico que determina quienes están destinados a controlar la economía. La colusión del papel tissue lo confirma) el determinismo social es relativista y la educación se puede transformar en el mecanismo de cambio para romper el condicionamiento de origen y abrir las puertas a las utopías a quienes sueñan con ellas. Para conseguirlo se hace necesario superar el determinismo social de los resultados del proceso educativo, dejar de mirar con indiferencia y apatía el fracaso escolar, para lo cual no es suficiente con mejorar las condiciones materiales del sistema, más horas de clases para repetir lo mismo, mejor equipamiento escolar con tecnología de última generación ni material didáctico diseñado con el conocimiento de frontera si  se usa sin criterio pedagógico.

Se requiere que la sociedad educadora asuma la responsabilidad de los resultados y genere las acciones remediales para mejorarlos y lograr una sociedad más justa que haga más inclusivos, más horizontales y más amables los límites sociales y permita traspasarlos. Excusar los bajos resultados del rendimiento escolar por el determinismo que constituye el origen social de los estudiantes es una actitud derrotista y hasta irresponsable, que agrava el problema del destino de la población más vulnerable y con ello la justicia, el desarrollo con equidad y  paz social.

Sólo habrá una educación de calidad si se logra construir una sociedad más justa.

Ese es el círculo virtuoso que debemos construir.

Alejandro Mege Valdebenito.

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