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Sebastián Vega Selaive: “Busco ser siempre la misma persona: espontáneo, cercano y sencillo”

por Jorge Monares Olivares

-Antes de recibir la ordenación sacerdotal en la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de Los Ángeles, Sebastián Vega Selaive repasa su camino vocacional, la música y las redes sociales como espacios para anunciar el Evangelio y acompañar a las personas.

Sebastián Vega Selaive / Cedidas

A sus 32 años, el religioso de la Pequeña Obra de la Divina Providencia mira hacia atrás y reconoce que su vocación fue construyéndose a través de distintas experiencias: la familia, la comunidad, la formación y el deseo permanente de servir a otros.

Cuando se le pregunta cómo se define más allá del rol que está próximo a asumir, responde con una frase que resume la sencillez con la que quiere vivir este desafío. "Busco ser siempre la misma persona: espontáneo, cercano y sencillo", expresa.

Nacido el 29 de enero de 1994 en Los Ángeles, es hijo de Santiago Vega y Maritza Selaive, hermano de Nicole y Cristóbal, y exalumno del Colegio San Rafael. Antes de descubrir el camino sacerdotal estudió Derecho y posteriormente Administración Pública y Ciencias Políticas, convencido de que el servicio a los demás podía expresarse desde distintos ámbitos.

UN LLAMADO QUE NACIÓ EN CASA

Su historia vocacional está profundamente ligada a la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, donde comenzó a descubrir una inquietud que con el tiempo transformaría su vida.

En ese proceso tuvo un acompañamiento fundamental del padre Gustavo Valencia, quien lo oriento en su discernimiento y lo ayudó a descubrir su camino con libertad.

Esa búsqueda lo llevó a ingresar a la Orden de la Santísima Trinidad, donde realizó su formación, parte de ella en Europa. El mismo templo donde comenzó a escuchar ese llamado fue también el lugar donde recibió el sacramento del Orden.

"Mi vocación como religioso define quién soy. Valoro la fraternidad con mis hermanos de congregación, amo a mi familia, me encanta invertir la vida con mis amigos y acompañar a los jóvenes", expresa.

También asegura que mantenerse conectado con la realidad forma parte de su misión.

"Comprender nuestra realidad es mi manera de ponerme al servicio de los demás, uniendo mi fe y mi humanidad en una sola identidad", afirma.

EL EVANGELIO EN EL MUNDO DIGITAL

Su cercanía con las redes sociales nació durante la pandemia. Mientras realizaba parte de su formación en Europa, quedó en España sin poder continuar su viaje a Italia debido a las restricciones sanitarias.

Fue en ese contexto cuando comenzó a participar en iniciativas digitales de acompañamiento espiritual, experiencia que lo llevó a comprender que internet también podía ser un espacio para anunciar el Evangelio.

"Me permitió escuchar, contener y llegar a rincones que jamás imaginé. Comprendí que era necesario estar presente en ese espacio virtual donde la gente habita día a día", recuerda.

Por eso plantea que la Iglesia debe estar presente en esos nuevos territorios.

"Hoy el continente digital es un lugar fundamental para acoger y estar cerca de las personas. ¡Es tiempo de reparar las redes!", sostiene.

LA MÚSICA COMO PUENTE

La música es otra de sus grandes pasiones. Canta, compone, estudia técnica vocal y ha encontrado en ella una forma de oración y evangelización.

Ese descubrimiento ocurrió mientras participaba en una banda juvenil católica. En aquella oportunidad conoció a un joven que aceptó tocar batería, aunque le advirtió que no era creyente.

Con el tiempo, ese joven inició un camino de fe. "Ahí entendí que la música es una herramienta de evangelización. No reemplaza los sacramentos, pero sí puede ser un puente para facilitar el encuentro con Dios", reflexiona.

A quienes quieran conocer su trabajo musical recomienda tres canciones: "Fue en la cruz", "Darse (Señor ante ti)" y "Levanto mi corazón", composiciones que reflejan un camino de encuentro, entrega y esperanza.

UNA IGLESIA CERCANA

Sebastián cree que los jóvenes de hoy buscan algo más profundo que información. "Creo que nuestra búsqueda principal es de sentido y pertenencia", plantea.

Aunque reconoce las oportunidades que entregan las plataformas digitales, también advierte sobre los riesgos de una sociedad marcada por la conexión permanente.

"Encontramos contactos, pero no siempre comunión; vemos perfiles perfectos, pero cuesta encontrar espacios donde ser vulnerables y aceptados sin filtros", explica.

Desde esa mirada entiende también el sacerdocio: como una presencia cercana y acompañante.

"Un auténtico pastor no vive al margen; camina al ritmo de su comunidad", señala.

Al hablar de las heridas que han afectado a la Iglesia, enfatiza que la respuesta debe estar marcada por la verdad, la justicia y la reparación.

"La respuesta siempre debe ser la verdad, la justicia, la transparencia y la reparación activa de las víctimas", sostiene.

"NO TE RINDAS"

Si pudiera conversar con un joven que ha perdido la esperanza, dice que antes de entregar respuestas escucharía.

"Muchas veces no necesitamos respuestas; necesitamos sentir que nuestra vida importa", comenta.

Luego entregaría un mensaje sencillo. "No te rindas. Atrévete a pedir ayuda, a hablar con alguien, a dar un paso más. A veces un pequeño paso cambia el rumbo de una vida", afirma.

Y deja una última convicción, la misma que hoy guía su ministerio sacerdotal.

"Creo profundamente que cada persona tiene un propósito, una riqueza única y una misión que nadie más puede realizar. Tu vida vale, y vale la pena seguir caminando", concluye.

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