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Arquitecta angelina busca rescatar el patrimonio de Los Ángeles a través de redes sociales

por Jeremy Valenzuela Quiroz

Desde 2021, la arquitecta y gestora cultural Gabriela Méndez, impulsa un proyecto de difusión patrimonial que busca rescatar la identidad arquitectónica de Los Ángeles a través de fotografías, ilustraciones, talleres y actividades educativas orientadas a fortalecer el vínculo de la comunidad con su historia urbana.

Arquitecta angelina busca rescatar el patrimonio de Los Ángeles a través de redes sociales / La Tribuna

Analizar las barrios, casas y edificios de Los Ángeles con otros ojos. Ese fue el impulso que llevó a la arquitecta angelina Gabriela Méndez Aros, a crear el perfil digital "Vanos Angelinos" dedicada a relevar el patrimonio arquitectónico de la ciudad, una iniciativa que nació en plena pandemia y que con el tiempo se transformó en un espacio de difusión cultural, educación y reflexión sobre la identidad local que hoy acumula miles de seguidores en redes sociales.

Aunque hoy su trabajo es reconocido en redes sociales y ha derivado en talleres, actividades y proyectos financiados por Fondos de Artes y Cultura, su vínculo con la arquitectura comenzó mucho antes.

Desde pequeña, en su hogar convivió con planos, dibujos y conversaciones ligadas al diseño y la construcción, lo que despertó tempranamente su interés por el arte y la arquitectura.

"Siempre tuve este acercamiento al dibujo, a pintar y a observar espacios. Era parte de mi crianza", comentó.

Esas influencias la llevaron a estudiar arquitectura en la Universidad del Bío-Bío, donde tras seis años de educación, trabajó en distintas áreas técnicas vinculadas a la construcción, principalmente en proyectos de vivienda y reconstrucción, alejados del enfoque patrimonial que hoy desarrolla.

EL PUNTO DE INFLEXIÓN

Sin embargo, el verdadero punto de inflexión llegó en 2021, cuando regresó a Los Ángeles luego de varios años viviendo en el norte del país. Fue entonces cuando notó que muchas edificaciones y rincones que recordaba de su infancia habían desaparecido o se encontraban "en ruinas".

"Volví a mirar la ciudad con ojos distintos, casi como una turista. Ahí apareció nuevamente esa capacidad de asombro", explicó.

La pandemia también influyó en ese proceso. Las calles vacías y la escasa circulación de personas permitieron observar una ciudad distinta, silenciosa y detenida en el tiempo. En ese contexto comenzó a fotografiar edificios, barrios y espacios urbanos que compartía en redes sociales.

EL NACIMIENTO DE "VANOS ANGELINOS"

Lo que inicialmente era una publicación ocasional terminó convirtiéndose en una cuenta dedicada exclusivamente al patrimonio arquitectónico angelino. Con el paso de los meses, el proyecto comenzó a sumar seguidores y generar interacción entre vecinos y antiguos habitantes de la comuna.

"Muchas personas empezaron a escribirme para contar historias, compartir recuerdos o enviar fotografías antiguas. Ahí entendí que esto también despertaba emociones y sentido de pertenencia", relató.

Ese interés creciente derivó en nuevas instancias de difusión. Méndez Aros fue invitada a participar en charlas universitarias y talleres artísticos, además de impartir cursos en la Escuela de Artes Visuales del Centro Cultural de Los Ángelesdonde trabajó con niños y adolescentes en áreas como croquis, forma y espacio.

En paralelo, impulsó junto a un grupo de amigos encuentros mensuales de dibujo urbano, donde distintos participantes retrataban edificaciones y rincones característicos de la ciudad. De esa experiencia nacieron ilustraciones y acuarelas que posteriormente fueron transformadas en postales patrimoniales.

"Cuando uno dibuja, observa detalles que muchas veces la fotografía no captura. Ahí se genera otra relación con el espacio", señaló.

Según explicó, esas ilustraciones han tenido una gran recepción precisamente porque conectan emocionalmente con lugares cotidianos que forman parte de la memoria colectiva de los habitantes de Los Ángeles.

"Al final el patrimonio tiene que ver con eso: con los recuerdos, con las historias familiares y con los lugares donde transcurre la vida de las personas", afirmó.

PROYECTO PATRIMONIAL

Durante 2025, la arquitecta logró adjudicarse un proyecto Fondart orientado a ampliar el alcance de esta iniciativa y acercar el patrimonio arquitectónico a públicos que no necesariamente utilizan redes sociales, especialmente adultos mayores, niños y estudiantes.

La propuesta contempla actividades de mediación, difusión y educación patrimonial, además de contenidos vinculados al currículum escolar.

RECOMENDACIONES PROFESIONALES

A juicio de Méndez Aros, Los Ángeles posee una riqueza arquitectónica que muchas veces pasa desapercibida debido a la rutina diaria y al acelerado crecimiento urbano.

"Una de las mayores riquezas de Los Ángeles es cómo se mezcla lo rural con lo urbano. La ciudad siempre ha tenido un vínculo muy fuerte con el campo y eso se refleja en sus construcciones", explicó.

En esa línea, destacó sectores como Pueblo Nuevo —ubicado en el entorno de Plaza Pinto— y Villahermosa, cerca de la antigua capilla de los Cottolengos, como algunos de los barrios donde todavía es posible apreciar parte importante de esa identidad arquitectónica.

También advirtió que el auge inmobiliario ha ido modificando la escala tradicional de la ciudad y provocando la desaparición progresiva de inmuebles y barrios históricos.

Pese a ello, aseguró que en los últimos años ha observado un creciente interés ciudadano por la cultura y el patrimonio local, especialmente entre jóvenes y estudiantes.

"Antes las actividades culturales estaban mucho más ligadas al folclore. Hoy existe curiosidad por conocer la ciudad, hacer recorridos y entender su historia", indicó.

Incluso, comentó que gran parte de las personas que siguen y participan activamente en su proyecto son mujeres, fenómeno que asocia a la transmisión histórica de las memorias familiares y las tradiciones.

"Lo importante no soy yo, sino lo que se genera con las otras personas y cómo se va fortaleciendo el vínculo con la ciudad y su patrimonio", concluyó.

Más allá de las fotografías, ilustraciones o publicaciones en redes sociales, el trabajo de Gabriela Méndez Aros ha contribuido a instalar una conversación cada vez más presente en Los Ángeles: la necesidad de reconocer, valorar y proteger el patrimonio arquitectónico local.

A través de recorridos, talleres y proyectos culturales, la arquitecta busca que la comunidad vuelva a mirar su ciudad con mayor atención, entendiendo que la identidad de un territorio también se construye desde sus calles, barrios y espacios cotidianos.

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