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Jeannette Núñez: una vida dedicada a generar y organizar redes apoyo para mujeres desde el mundo rural

A sus 63 años, ha liderado campañas solidarias, apoyo a adultos mayores y ayuda humanitaria fuera de la comuna, consolidándose como una de las voces más activas del trabajo comunitario rural en Tucapel.

La dirigenta ha articulado iniciativas comunitarias que fortalecen el tejido social femenino en sectores rurales históricamente postergados., cedida
La dirigenta ha articulado iniciativas comunitarias que fortalecen el tejido social femenino en sectores rurales históricamente postergados. / FUENTE: cedida

Jeannette Núñez Pérez habla con la serenidad de quien ha aprendido a golpear puertas sin miedo y con la emoción intacta de quien todavía se conmueve cuando habla de otras mujeres.

Es presidenta de la agrupación social y turística "La Travesía" de Tucapel, un colectivo compuesto solo por mujeres que nació para viajar, pero que terminó convirtiéndose en una red de apoyo para enfrentar emergencias, levantar campañas solidarias y empujar cambios en sectores rurales históricamente postergados.

"La agrupación nace de la idea del alcalde por hacer grupos pequeños de mujeres viajeras", cuenta. Su creación se concretó el 16 de marzo de 2023 bajo su presidencia. Hoy, a casi dos años de su creación, suman 60 mujeres inscritas, de las cuales 45 participan activamente en reuniones, viajes y acciones sociales.

DE LOS VIAJES AL COMPROMISO SOCIAL

En sus inicios, La Travesía tenía un objetivo claro: sacar a las mujeres de la rutina doméstica y permitirles conocer otras realidades. Muchas, dice Jeannette, no conocían el mar ni habían salido más allá de Los Ángeles. Incluso viajaron a Argentina, a Bariloche, experiencias que —según relata— cambiaron vidas completas y les hizo conocer nuevas realidades.

"Cuando uno viaja pierde un poco la noción de la casa, del encierro. Conoce otras realidades, conversa con otras mujeres y se da cuenta de que puede aspirar a más", explica.

Pero el giro hacia lo social no tardó en llegar. En 2024, durante su recorrido diario de trabajo, detectó que un asilo de la comunidad de Huépil no contaba con un lugar apropiado para que los adultos mayores pudieran tomar sol o descansar al aire libre- Por ello, bajo su organización y con la participación de todas las mujeres de la agrupación llevaron a cabo su primera gran campaña, una "Lucatón", seguida de un bingo solidario, con la cual lograron reunir cerca 740 mil pesos y lograron construir la esperada terraza.

"Esa fue nuestra primera actividad grande como agrupación social. Porque nuestra personalidad jurídica dice social y turística, y quisimos cumplir ambas cosas", señala.

LIRQUÉN: JORNADAS DE SOLIDARIDAD

El punto de inflexión fue la tragedia ocurrida en Lirquén en enero del presente año. "No podíamos restarnos de un siniestro tan grande", afirma. Desde entonces han viajado en tres ocasiones para cocinar y entregar almuerzos, sopaipillas y abrigo a las familias afectadas.

A pesar de ser una iniciativa propia, asegura que el mérito es comunitario. Debido al gran apoyo y participación tanto de las mujeres de su agrupación como de las demás agrupaciones de la comuna. "Yo lancé la idea, pero mi grupo la acogió de inmediato. Y no solo mi grupo: muchas mujeres y agrupaciones de Tucapel han colaborado".

En una de las visitas también impulsó una campaña de recolección de loza nueva, con el objetivo de que los más necesitados recibieran la ayuda necesaria para ir levantando su hogar poco a poco. "Queríamos dignidad para la gente. No platos saltados ni tazas quebradas", dice.

En la actualidad, continúan con su cruzada, esta vez reuniendo útiles escolares bajo una consigna sencilla: que cada familia que compre la lista para sus hijos sume "un cuaderno más, un lápiz más".

Reconoce que el apoyo no siempre es masivo, pero no pierde la convicción y sobre todo no baja los brazos de su espíritu solidario.

UNA DIRIGENTA PARA LAS MUJERES DE TUCAPEL

La historia de Jeannette en el trabajo comunitario no comenzó con La Travesía. Vive hace 25 años en el sector rural de Rucamanqui en Huépil y es presidenta de su junta de vecinos. También encabezó el comité de salud de la posta rural de Las Hijuelas, donde lideró distintas iniciativas en post del desarrollo de la infraestructura del complejo, como la implementación de un área de salud dental de mejor calidad, una sala de espera digna para los ciudadanos, entre otros.

"Cuando llegué desde Santiago me impactó lo pasiva que era la gente en lo social. Y los sectores rurales seguimos marginados", afirma.

Entre 2009 y 2012 fue dirigenta de la Fundación para la Promoción y Desarrollo de la Mujer, donde se capacitó en apicultura junto a otras mujeres. Recibieron formación técnica, apoyo psicológico y herramientas para emprender. "La idea era ser un poquito más autónomas económicamente, no depender tanto de la pareja", resume.

Fue dirigenta regional del programa y desde entonces su foco ha sido claro: trabajar por el desarrollo y empoderamiento femenino.

UNA RED PARA SALIR DE LA VULNERABILIDAD

Para Jeannette, el mayor logro de La Travesía no son los viajes ni las campañas, sino los lazos construidos. "Hemos aprendido a escucharnos, a respetarnos, a ayudarnos. Cuando una tiene un problema, la otra la llama".

Habla de empoderamiento sin consignas grandilocuentes, pero con convicción: "Que las mujeres creen esa personalidad para golpear puertas, abrir puertas y reunirse. Escucharnos y compartir nuestras vivencias, no es perder el tiempo. Es conocer nuevas realidades y acompañarnos entre nosotras".

Su anhelo ahora va más allá de las campañas esporádicas. Quiere gestionar un comedor comunitario permanente en Lirquén, organizado  una carpa instalada con apoyo de las autoridades para cocinar a diario y asegurar que la ayuda llegue a los cerros donde —según dice— no está llegando.

"Nosotras no podemos ir todos los días. Tenemos casas, trabajos. Pero no las vamos a dejar solas", afirma, emocionada.

Jeannette Núñez no se presenta como una líder heroica. Prefiere hablar en plural y compartir todos sus logros y gestiones. Sin embargo, en cada relato aparece la misma constante: la decisión de no bajar los brazos y seguir liderando iniciativas por el bien de las mujeres de su comuna.

"Sabemos que las cosas no cambian de un día para otro. Pero pequeños cambios sí se pueden lograr. Y siempre, aunque cueste, vuelve a salir el sol".




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