Regístrate Regístrate en nuestro newsletter
Radio San Cristobal 97.5 FM San Cristobal
Diario Papel digital
La Tribuna

"Estar con los niños es como una burbuja de amor": Loreto Fariña y su voluntariado en Fundación Abrázame

por Sofía Meier Améstica

La enfermera angelina transformó una experiencia de duelo personal en un compromiso activo con niños y niñas en residencias, entregando tiempo, contención y afecto.

Voluntaria Fundación Abrázame / Cedida

Loreto Fariña Castro, enfermera de profesión en el complejo asistencial local, descubrió en el voluntariado un camino profundo para resignificar su historia personal. Tras la pérdida de su madre, buscó una forma de agradecer a la vida y a Dios, encontrando en la Fundación Abrázame el espacio ideal para canalizar esa gratitud. 

Seleccionada entre las 25 de 65 postulantes de la zona en el primer llamado de la organización en Los Ángeles, hoy forma parte del equipo que semanalmente visita residencias de la Corporación Llequén para entregar contención. Su testimonio revela cómo un gesto tan simple como la compañía puede reordenar el mundo interior de un menor y, a su vez, sanar a quien entrega el abrazo.

¿Qué fue lo que te hizo decir "tengo que ser parte de esto" cuando supiste que la fundación llegaba a Los Ángeles?

"Hace un tiempo quería formar parte de un voluntariado. Quería aportar de forma activa en una causa social y no solo con dinero o ropa. Vi en Instagram que Abrázame llegaba a Los Ángeles y dije: ‘esto era lo que estaba buscando’.

Entregar amor a niños y niñas que están viviendo una situación de infancia tan diferente a lo ideal, que debería ser y de lo que yo viví. Creo que la infancia puede marcar de forma significativa la vida adulta, nuestra personalidad, gestión emocional, autoestima, comportamiento y hasta nuestra salud.

Saber que quizás aporté un granito de arena en un niño o niña para una vida feliz me hizo decidir ser parte". 

¿Cómo explicarías tú, en tus propias palabras, qué es lo que hace un voluntario de Abrázame?

Lo que hace un voluntario Abrázame es entregar amor, mucho amor a través de un vínculo afectivo que formamos con los niños y niñas. Es estar presente con experiencias positivas que realizamos en nuestras visitas, nos preocupamos de realizar actividades divertidas y novedosas que los saquen de su día a día. Queremos entregarles experiencias fuera de la residencia, para que interactúen en espacios diferentes, ya que para ellos no es tan fácil salir.  

Este miércoles, por ejemplo, tenemos la primera salida con los pre escolares, lo que me tiene muy emocionada por todo lo que va significar para ellos". 

Muchos creen que es solo llegar y abrazar, pero hay una preparación detrás. ¿Cómo viviste tú el proceso de selección y capacitación?

"Efectivamente, no es solo abrazar. Todas las voluntarias vivimos un proceso de selección largo y de varias etapas. Postulamos en octubre enviando los primeros papeles que solicitan, luego avanzamos, hasta llegar a la entrevista psicológica. Finalmente, en diciembre nos avisaron que habíamos sido seleccionadas, por lo que la espera me generó incertidumbre y ansiedad de saber si efectivamente quedaba o no. Es un proceso extenso que requiere tiempo y compromiso. Siempre pensaba que no había pasado la siguiente etapa, pero los postulantes fuimos bastantes y seleccionados 23. Así que me dio mucha alegría cuando quedé. Creo que ha sido una de las cosas más lindas que me pasó este año.Este es el primer año de la fundación acá en Los Ángeles, pero tenemos mucho apoyo de Ignacia Humenyi, que es una de las encargadas de la fundación desde Santiago; al igual que psicólogas que nos acompañan a diario frente a cualquier duda o sentir que tengamos frente a una situación vivida, siempre estamos muy acompañadas.

Las capacitaciones se realizan una vez al mes sobre temas relacionados con la infancia. Actualmente estoy inscrita en un curso que realiza América por la Infancia, que se llama Educación Emocional y Mindfulness, incentivando por la fundación".

¿Hubo algo en esa formación que te hiciera cambiar la perspectiva que tenías sobre los niños en residencias?

La verdad que en este proceso sentía que iba preparada para lo peor, pero la verdad que a la residencia que asistimos las tías que están a cargo de los niños y niñas son hermosas, preocupadas y llenas de amor para ellos. La residencia está siempre limpia ordenada y todos los que trabajan ahí entregan mucho más de lo que es su trabajo". 

¿Cómo fue ese primer encuentro o "primer abrazo"? ¿Qué sentiste en ese momento?

"El primer encuentro estaba muy nerviosa pensando en cómo nos recibirían los niños. Si les gustarían nuestras visitas o sentirían quizás que invadíamos sus espacios o quizás se mostrarían con rechazo. 

No sabía qué hacer, cómo hablarles o cómo moverme. No quería hacer nada que fuera a hacerles daño o que no fuera correcto. 

Pero la verdad es que ellos son puro amor. Son inmensamente receptivos de todo lo que uno les pueda entregar y están felices sólo de que estemos ahí. Me abrazaron en cuanto llegué, sin saber si quería como me llamaba. Se acercaron y me invitaron a jugar, fue así como todos mis miedos se fueron". 

¿En qué sientes que has cambiado tú desde que eres voluntaria?

"Siento que he cambiado en mi crecimiento personal, en mi perspectiva de vida, en mis prioridades, lo que es realmente importante. ¡El sentido real de la vida! De lo que podemos dar y cómo podemos ayudar a cambiar vidas. A veces pensamos que lo que hacemos no es tan importante, pero un abrazo, una mirada o escuchar y jugar puede marcar a otra persona. 

Todos podemos ayudar a crear un mundo mejor. Todos podemos hacer algo bueno por otro y eso me motiva aún más para poder hacer más cosas por los niños y niñas.

Sin lugar a duda ha mejorado mi bienestar emocional, estar con ellos apaga todo lo que pude haber vivido, estar ahí es como estar en una burbuja de amor".

En el día a día, ¿cuáles son los desafíos más grandes de ser voluntaria?

Los desafíos más grandes que tenemos a nivel emocional son los lazos que vamos creando con ellos. Nosotras esperamos nuestros días de visitas al igual que ellos y eso significa que cada día queremos hacer cosas más grandes por los niños.

Loreto Fariña Castro, enfermera y voluntaria Fundación Abrázame.

Muchas veces, también significa un alto valor económico: salir, llevarlos al cine o a tomar un helado o comer algo rico. Que puedan hacer cosas nuevas que los llenen de alegría. 

Ojalá las empresas que nos quieran ayudar también y aportar con alguna de estas cosas, los niños sin duda serían muy felices. 

DESDE EL LIDERAZGO DE LOS VOLUNTARIADOS

Ignacia Humenyi, líder del área en la fundación, señaló que la labor de voluntarias como Loreto es la prueba de que la humanidad se construye en lo pequeño: en una canción, en una conversación sincera o en sentarse al lado de alguien que lo necesita. Humenyi recalcó que "ayudar no es salvar, sino caminar al lado, y que, aunque a veces no se vean resultados inmediatos, el amor entregado nunca se pierde. Cada risa compartida y cada momento de atención genuina dejan una huella profunda, permitiendo que algo en el interior de los niños se reordene y florezca". 

Síguenos: Google News
banner redes
banner redes banner redes banner redes banner redes banner redes

¿Quieres contactarnos? Escríbenos a [email protected]

Contáctanos
EN VIVO

Más visto