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"¿Los niños están bien?": el último desvelo del adulto mayor que dio su vida para salvar a sus nietos

por Esteban Sepúlveda H.

Su familia, que hoy lo vela en la parroquia del Perpetuo Socorro, lo recuerda como un hombre que décadas atrás acogió y crió como propios a los cuatro hijos de su esposa.

Joel Vidal Cárcamo. Abuelo héroe que salvó a sus nietos de un incendio. / Edición Diario La Tribuna

Incondicional y entregado de lleno a su familia. Así califican a Joel Eduardo Vidal Cárcamo, quien falleció este jueves producto de las graves quemaduras que le provocaron las llamas que consumieron su casa ubicada en la intersección de las avenidas Sor Vicenta y Marconi, durante la mañana del lunes.

Pasadas las 8:00 horas de ese día, la central de alarmas del Cuerpo de Bomberos de Los Ángeles recibió un llamado telefónico que alertaba que se estaba quemando una vivienda de dos pisos y que el fuego se propagaba a los inmuebles contiguos. Ello motivó el despliegue de varios carros y voluntarios al lugar.

En su desesperación, Joel, de 75 años, fue en rescate de sus dos pequeños nietos, Agustín y Maximiliano, ambos hijos de su hija Angélica, quienes fueron auxiliados por la valiente acción del conductor de un microbús de la línea Paillihue-Avellano, Claudio Sanhueza, y un grupo de pasajeros que corrieron para alcanzar a los menores.

Joel, junto a su esposa Petronila y su hija Angélica, resultaron con quemaduras. Las del dueño de casa fueron las de mayor gravedad.

Tras permanecer cuatro días en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Complejo Asistencial Dr. Víctor Ríos Ruiz de Los Ángeles, el adulto mayor falleció producto de su delicado estado de salud.

UNA VIDA DEDICADA AL OFICIO Y A LA FAMILIA

Joel Vidal Cárcamo nació en 1950. Estaba casado con Petronila Melo Viveros, a quien conoció como viuda y madre de cuatro hijos de entre 11 y 13 años.

Una vez que formalizaron su relación, tuvieron dos hijos propios: Eduardo y Angélica.

Toda su vida se dedicó a la electricidad. De hecho, se desempeñó en la instalación de redes en la construcción de casas y departamentos, donde logró ganarse la confianza de sus clientes. En ese oficio trabajaba con uno de sus hijos.

Le gustaba la buena mesa en familia y degustar de una rica carne acompañada de un buen vino o cerveza. Sus cercanos lo recuerdan como un hombre muy ligado a su familia.

"Fue un padre incondicional, que no solo abrazó a una familia, sino que amó a todos ellos y a los suyos", señalan sus cercanos.

Vivió siempre en el sector de Sor Vicenta, en las cercanías de la tenencia de Carabineros Centenario y el Consultorio Nororiente, donde, además, acogió a sus hermanos.

EL HOMBRE QUE ABRAZÓ UNA FAMILIA COMPLETA

Jacqueline Rosales, cuñada de una de las hijas de Petronila, relató que una vez que se fue formando el matrimonio, fueron conociendo a Joel, quien, a su juicio, tuvo un camino difícil pero muy bien trazado.

Recuerda que prácticamente contuvo a toda una familia, a hijos que no eran de su propia sangre, y que siempre fue muy incondicional en todos estos años. "Estamos totalmente quebrados por la partida de él", señaló.

Joel Vidal Cárcamo marcó mucha diferencia. Lo recuerdan como un hombre que entregaba un buen trabajo, muy responsable y que siempre buscó mejorar en su área.

Junto con toda su familia, dividió un terreno y lo compartió para que armaran sus hogares. El adulto mayor vivía en la parte delantera de la casa, justo donde comenzó el siniestro.

"SIEMPRE HABÍA QUERIDO SER UN HÉROE"

En su entorno más íntimo, lo recuerdan como una persona valiente, fuerte y muy esforzada. Valoran que haya aceptado casarse con una madre que enviudó muy joven y con cuatro hijos.

Dorita Hernández, una de las hijas de Petronila, recuerda que ellos estaban viviendo momentos difíciles como familia, pero Joel llegó un día, se les acercó y se enamoró de su madre, quien, aseguran, "llevaba una mochila muy grande".

"A él no le importó, porque parece que siempre ha querido ser un héroe. Abrazó a esta familia y tomó la gran responsabilidad de adoptarla y de educar a sus niños como si fueran suyos. Nos alimentó, nos educó y nos acogió como propios", indica Dorita.

Como hijos adoptivos, aseguran estar muy agradecidos de su comportamiento como verdadero padre. Pero, sobre todo, valoran que haya amado de manera incondicional a su esposa, hasta el último día de su vida.

EL ÚLTIMO ACTO DE AMOR

Joel dio su vida por sus nietos y no midió consecuencias, pues las mismas no importaban con tal de salvarlos.

En el marco de la emergencia, se lanzó a ayudar y se arrojó al fuego para que sus nietos no sufrieran. "Él solo quería ayudarlos", recalcan sus familiares.

Sus últimas palabras fueron, más bien, una pregunta: "¿Los niños están bien?". Era todo lo que le interesaba.

Joel Eduardo Vidal Cárcamo no descansó hasta tener una respuesta favorable. Hoy, una comunidad entera lo despide como padre, esposo, hermano, tío, abuelo y bisabuelo.

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