jueves 22 de agosto, 2019

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Mario Vergara, el último luthier de Los Ángeles nos cuenta su historia

El experto fue uno de los encargados de iniciar la escena musical en Los Ángeles a mediados de los años 60.


 Por La Tribuna

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Juan Ignacio Villalobos

El oficio de “luthier” siempre ha estado presente a través de la historia en muchas culturas, su significado se atribuye a la persona que se dedica a construir y reparar instrumentos musicales de diversa índole.

En Chile esta tradición se instauró durante el periodo colonial y con el correr de los años se ha ido profesionalizando.

Con la llegada de corrientes musicales como el Rock and Roll, a mediados de los años 60, la mantención de instrumentos musicales se convirtió en una necesidad para muchos músicos, situación que ha crecido exponencialmente con el correr de los años.

Mario Vergara (72) es el último “luthier” que va quedando en la ciudad de Los Ángeles, por sus manos han pasado más de 10 mil instrumentos musicales, para muchos su experiencia y conocimiento musical lo convierten en un experto en la construcción y reparación de enseres musicales.

El maestro de la música conversó con La Tribuna respecto a su historia y relató el presente que actualmente enfrenta este milenario oficio.

¿Cómo fueron sus primeros pasos en este tradicional oficio?

Partí siendo luthier sin querer, alrededor de los años 60, ya que nosotros éramos músicos muy pobres, por lo que alguien tenía que hacer los instrumentos debido a que importar una guitarra o algún instrumento era carísimo.

Uno conseguía instrumentos encargándoles a los marinos, lo que también era muy difícil, a veces incluso se demoraban hasta un año en llegar. Entonces yo me atreví a improvisar de cierta forma los instrumentos, en aquel entonces quedaban horribles pero sonaban, que era lo importante.

Cuando le comenté a mi esposa que había tomado la decisión de ser luthier, ¡pegó un grito!, diciéndome que cómo se me ocurría, que en la ciudad en aquellos años no había más de 30 guitarras. La convencí explicándole que siempre la gente las tiene guardadas en los roperos en el entretecho y que al irse corriendo la voz de mi trabajo, llegarían con el tiempo más clientes. Y así fue.

¿Cuál fue su motivación para dedicarse a esto?

En realidad nunca pensé en dedicarme a ser luthier, fui perfeccionándome con el tiempo y creo haber logrado dominar de gran manera la reparación, por lo que llevo sacando unos treinta años desde que me decidí a ser maestro de los instrumentos. Vengo de una avezada familia de cerrajeros, pero nunca me llamó la atención el oficio, me gustó mucho el trabajo en la madera y por supuesto ser músico, ya que son dos cosas que van de la mano.

¿Cómo recuerda la historia musical en Los Ángeles?

En el año 59 comencé a hacer música en Los Ángeles con mi primera banda, éramos los principales exponentes en aquel entonces de la corriente musical americana representada por el gran Elvis Presley, abanderamos el Rock and Roll.

Con mi banda “Red Comets”, no debo mentir al calcular que en aquel entonces casamos a la mitad de Los Ángeles, éramos de verdad muy conocidos y solicitados. Nuestra formación era guitarra, piano, contrabajo, batería, el clásico cuarteto. Con un repertorio de música popular vivimos nuestros años de fama, fuimos sin duda parte de la historia musical de la ciudad.

¿Cree que existe valoración del oficio de luthier?

En mis primeros años fue bien complicado cuando decidí dedicarme a esto, no tenía mucho reconocimiento el ser lutier, la verdad. Me demoraba un mes en hacer una guitarra y me pagaban lo que hoy en día corresponde a 60 mil pesos, cosa que no me alcanza ni para el pan del mes. Actualmente dedicándome a la reparación me ha ido muy bien, los jóvenes no son muy cuidadosos con sus instrumentos por lo que tengo muchas entregas y pedidos en el taller. El crecimiento de la industria musical a través de los años ha sido impresionante, desde que era casi imposible conseguir un instrumento, hoy en día uno va a la tienda saca la tarjeta y en unos minutos ya tiene una guitarra nueva.

¿Cuáles son los mejores materiales para crear una guitarra?

Cuando creaba los instrumentos entre los años 60 y 70 era muy difícil conseguir la madera adecuada, a diferencia de ahora que se puede encargar. Yo en aquel entonces tenía varios amigos en el Regimiento y ellos me ayudaban a conseguir de las cajas en donde venían las armas la madera para los instrumentos, ya que eran de una medida delgada y venía seca, además de internacional. Para elaborar una guitarra o instrumento acústico de gran calidad se necesitan maderas especiales, una de ella es el pino abeto también conocido como pino alemán, que se debe encargar al extranjero para poder lograr una pieza linda, los mejores instrumentos son de esa madera. En Chile también hay muy buenos materiales, solo que son algo escasos, por ejemplo la madera de luma y lingue crean un sonido único y armonioso.

¿Hay algún instrumento que construyera y recuerde con especial cariño?

Uno de los instrumentos que recuerdo es un violoncelo que construí con el que toqué varios años en diferentes bandas, siempre me ha gustado todo tipo de música, entre los años 60 y 70 incursioné en estilos como el jazz, el tango, que es muy lindo y elegante en su composición, también el folklore nacional nunca faltó. Creo que puedo decir con autoridad que vi nacer la escena musical y he visto pasar todo tipo de estilos musicales con el correr de los años.

¿Cómo ve hacia atrás el reconocimiento y la historia que vive en la música?

No me di cuenta cómo pasaron los años y poco a poco me fui haciendo conocido, me llegaban trabajos de afuera. Mi especialidad ha sido muy valorada, que es la creación de instrumentos acústicos como violines, guitarras, contrabajos, acordeones, etcétera. Contemporáneo a mi generación, me han dicho que soy el único, que no hay nadie más en la región al menos con mi experiencia. Lamentablemente este es un oficio que está muriendo, no veo que vaya a durar mucho tiempo más, hay muy poca juventud interesada en preservarlo y creo que con la historia musical de antaño el luthier va a desaparecer.

¿Tuvo algún maestro en algún momento?

Este oficio no se aprende en ninguna escuela, yo fui a varias clases magistrales en conservatorios que daban los luthiers de Concepción, pero es imposible enseñar el oficio en cuatro clases a una persona. Cada instrumento tiene su propia dificultad, nunca se repite el mismo problema, siempre es algo diferente, por ejemplo el brazo roto, o alguna parte estructural dañada. Son cosas que la experiencia y los años le enseñan a uno a identificar.

En retrospectiva, ¿cuántos instrumentos han pasado por sus manos?

Hace poco me senté a pensar en todos mis años reparando y haciendo instrumentos. Llegué a la conclusión que han pasado por mis manos alrededor de 10 mil instrumentos. Me pone muy contento pensar y darme cuenta que se me está reconociendo y lo más importante de todo que es en vida. Cuando fui agrandando mi área de trabajo también fui dedicándome a reparar pianos, restaurarlos y afinarlos.

FRASE DESTACADA

“Lamentablemente este es un oficio que está muriendo, no veo que vaya a durar mucho tiempo más, hay muy poca juventud interesada en preservarlo y creo que con la historia musical de antaño el luthier va a desaparecer”.

Mario Vergara

Mario Vergara en su taller con una guitarra terminada lista para su entrega.
Parte del proceso de reconstrucción en una guitarra con el “brazo roto”.
El luthier Mario Vergara junto a un contrabajo construido en los años 60.
El oficio del luthier se caracteriza por ser un trabajo en solitario, pero lleno de reconocimiento.

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