lunes 19 de agosto, 2019

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“Don Cheo”, uno de los últimos cuatro estriberos que quedan en el país

El maestro artesano lleva 65 años manteniendo una tradición que está a punto de desaparecer.


 Por La Tribuna

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Juan Ignacio Villalobos

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El oficio de “estribero”  es una de las de las tradiciones  nacionales que con el correr de los años ha ido despareciendo paulatinamente. En todo el país quedan solo cuatro artesanos que siguen realizando esta labor.

En la localidad de Santa Bárbara, ubicada en la Provincia del Bio Bío, don José Eliseo Vallejos Zúñiga, mejor conocido como “Don Cheo”, de 71, años es el único en la zona que continua dándole vida a esta tradición.

Su labor comienza cortando dos trozos de madera obtenidos de un nogal o un naranjo, según los gustos del cliente. Después de la obtención del tronco, con un hacha de mano se trabaja la madera hasta obtener la forma de una media luna.

Posteriormente se procede a tallar la pieza con herramientas artesanales que emulan la forma de un  cincel. Esta labor se realiza hasta que la madera toma la forma de una bota vacía por dentro. Generalmente son varios días los que toma dar esta forma a la madera. Finalmente, se talla la pieza con diseños únicos de manera muy elegante, obteniendo piezas únicas y llenas de tradición.

Don Cheo conversó con La Tribuna respecto a su historia como artesano y relató el presente que actualmente enfrenta esta tradición.

¿Cómo fueron sus primeros pasos en este tradicional oficio?

Comencé a los 6 años a trabajar junto a mi padre, lo acompañaba siempre ya que era el único hijo hombre. Me enseñó el oficio sentándome en un tronco junto a él en su taller,  me pasaba un cuero de oveja y me enseñaba a tallar sobre él para después pasarme a la madera.  A pesar de ser el menor pasaba largas jornadas trabajando con él, incluso de noche, éramos compañeros ante todo.

¿Cuál fue su motivación para dedicarse a esto?

La  verdad es que nunca me gustó mucho el oficio al principio, descubrí con el tiempo que era el mejor medio para poder mantener de la mejor forma a mi familia y tener ingresos propios. En el año 73 con el apoyo de mi papá arrendé mi primer taller solo, donde tuve mi primera fuente de ingresos. Íbamos a Temuco a vender todos nuestros productos frente a la estación de ferrocarriles, en aquel entonces, y compartíamos ganancias.  Él siempre fue un gran apoyo para mí, éramos más que padre e hijo, éramos compañeros, no podíamos estar el uno sin el otro, ya que este es un oficio súper solitario.

¿Desde dónde han venido a comprar su trabajo?

Mi trabajo también ha viajado por todo el mundo. Han venido personas de Argentina, Suiza, Estados Unidos e Italia. Las piezas se han ido a exposiciones artísticas principalmente y también les he vendido a particulares de esos países. Me ha llenado el corazón saber que el oficio de mi padre está recorriendo el mundo y que muchos puedan apreciar este bello arte.

¿Cuál es la época que recuerda con más cariño?

A mediados de los 60. En aquellos años, cuando ser estribero era muy bien reconocido, venían personas de todos lados a comprar nuestro trabajo. Hacían fila de toda la región, ya que el caballo y la carreta eran el medio de transporte más popular por excelencia. Vendíamos todo con mi papá como pan caliente, fue la época que recuerdo con más cariño.

¿Cuál es su método de trabajo actualmente?

Yo todos los días trabajo de las siete de la mañana hasta las 8 ocho de la noche. Últimamente mi familia me ha dicho que tengo que bajar el volumen de la radio y me hacen entrar más temprano en la casa, para evitar que me enferme.

¿Actualmente hay colegas en el rubro?

En todo Chile solo quedamos cuatro. Además en toda la Octava y Novena Región soy el único que queda haciendo esta labor. En mi caso la verdad es que mi trabajo no ha transcendido más generaciones, lamentablemente. Yo me destaco por hacer el estribo exactamente a la medida del pie del “huaso” que va a montar. Debe quedar ajustado y calzar perfecto en el pie.

¿Cuál es la mejor madera para realizar estribos?

La mejor madera que se puede utilizar para este trabajo es el naranjo, tiene un lindo color llamativo y gran dureza, lo que le otorga una durabilidad notable al producto. Un par de estribos de esta madera los vendo fácilmente en 180 mil pesos el par, mientras que de madera corriente los puedo vender a 30 mil pesos.

¿Cuál es su método de trabajo?

Yo ocupo solo  herramientas artesanales y la fuerza de mis manos, mediante el tallado llego al producto final. Todas mis herramientas han sido forjadas en una fragua, no existen en ninguna ferretería, no las pueden encontrar en ningún lugar. Todos mis insumos tienen alrededor de 30 años incluso más.

¿Quién es su mejor cliente?

Uno de mis clientes más fieles es el alcalde la comuna de Quilaco, él siempre viene comprar mis estribos y, como muchos clientes, rara vez los usa; los tiene de adorno en algún aparador de su casa o los quiere para regalo.

¿Ha recibido algún tipo de reconocimiento?

Aquí en Santa Bárbara me premiaron en la plaza con todas las autoridades de la Municipalidad, fue muy lindo porque acordamos de que a fin de año haríamos el estribo más grande del país y lo vamos a dejar como un monumento en medio de la Plaza de Armas.

RECONOCIMIENTO

“Yo desde que soy pequeño comparto con don Cheo, tenemos una amistad desde hace muchísimo tiempo. Considero que su labor ha sido poco valorada, tomando en cuenta que es la única persona en la zona y prácticamente en el sur de Chile que practica esta tradición. Ha habido una falta de interés por parte de las generaciones más jóvenes, ni Dios lo quiera le pasa algo a él, no habría quien continúe esta labor. La idea es que algo tan lindo y tradicional no se pierda. Debería existir un rescate concreto de este trabajo, más que solo palabras y promesas”, señaló Claudio Inostroza, amigo de don José Vallejos.

Por otro lado, Moira Vallejos Inostroza, nieta de José Vallejos, se refiero a su labor señalando que ”me siento orgullosa de labor que realiza mi abuelo aquí en Santa Bárbara, es un gran ejemplo a seguir ya que una persona de la tercera edad que esté realizando este trabajo es totalmente admirable.  Me siento muy feliz ya que se le está dan vitrina a su trabajo.

“Don Cheo” también señaló que “como maestro artesano de este trabajo tan escaso en todo el país solo quiero que perdure esta tradición. Ya que los clubes de rodeo jamás se van a acabar, siempre es necesario que un estribero con su trabajo tan elegante y fino le dé realce a la montura de los caballos. Espero de todo corazón que esta tradición perdure y no llevármela a la tumba”.

El estribo es por excelencia es uno de los distintivos que el huaso chileno lleva en su conjunto, su elaboración implica semanas e incluso meses. José Vallejos diferencia su trabajo del resto al no utilizar ningún tipo de herramienta eléctrica, todo lo hace de forma manual con herramientas únicas que llevan muchos años acompañándolo en el desarrollo de su tradicional trabajo.

En los clubes de rodeo siempre son necesarios los estribos por lo que este oficio debería seguir permaneciendo a través del tiempo y no desaparecer. Maestros artesanos como Don Cheo son un tesoro vivo del patrimonio cultural del país.

FRASE DESTACADA

“Siempre es necesario que un estribero con su trabajo tan elegante y fino le dé realce a la montura de los caballos. Espero de todo corazón que esta tradición perdure y no llevármela a la tumba”.

José Vallejos, don “Cheo”, estribero de Santa Bárbara

La madera en bruto es la materia prima con la que se elabora esta pieza artística.
Estribo en bruto sin pulir.
Estribo terminado y tallado con todas sus terminaciones.
“Don Cheo” trabajando en su taller ubicado en la localidad de Santa Bárbara.

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