viernes 23 de agosto, 2019

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La Santísima Virgen del Carmen: Madre de Chile

La primera imagen de la Virgen del Carmen, originaria del Monte Carmelo, llega a Chile gracias a los Misioneros agustinos desde España y, junto a ello, su devoción.


 Por ALEJANDRA SANCHEZ OCAMPO

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La Virgen María es una sola, es la Madre de Jesús y por ello Madre Nuestra (Juan 19, 26-27) y se ha aparecido a los hombres en distintos momentos de la historia tomando las vestimentas y rasgos de la comunidad o nación a la cual se dirige. Es por ello que se le conoce con distintos nombres o advocaciones, siendo una de ellas la Virgen del Carmen, quien toma su nombre del Karmel o Monte Carmelo, emplazado en la costa mediterránea de Israel.

Como relata el Primer Libro de los Reyes, capítulos 17 y 18, el pueblo hebreo pidió al profeta Elías que intercediera por él ante el Señor, por la gran sequía que sufría el país. Por ello, Elías prometió a Dios que el rey Ajaab y el pueblo abandonarían al dios Baal y así El terminara con los sufrimientos de los habitantes de la región.

Después de varias veces que Elías subió al Monte Carmelo a orar, apareció una gran señal: “Cuando volvió la séptima vez, subía desde el mar una nubecita no más grande que la palma de la mano” (1 Rey 18, 44).

A partir de la lluvia que trajo la señal de la nube, el Monte Karmel o Monte Carmelo, cuyo nombre significa jardín, se convirtió en un lugar sagrado. Hasta allí y por cientos de años llegaron a vivir ermitaños que se dedicaron a la oración y que con el paso de los siglos fueron llamados carmelitas.

 

La devoción a la Virgen del Carmen

 

Estos hombres que se entregaron a la vida de oración y penitencia en el desierto, comenzaron a invocar a María con el nombre de “Santísima Virgen del Monte Carmelo”, lo cual derivó en “Virgen del Carmen”.

En el siglo XIII, el Patriarca Latino de Jerusalén, delegado papal en Tierra Santa, les pidió a los ermitaños del Monte Carmelo que ordenaran su estilo de vida. Esto se concretó por medio de una regla que fue aprobada por el Papa Honorio III en enero de 1226 y, posteriormente, confirmada por Inocencio IV. De esta manera, nació la orden religiosa de los Padres Carmelitas, que se extendió por el mundo tanto en su rama masculina como femenina.

En 1660, la rama femenina carmelita se asentó en Chile, fundando el primer monasterio. Con el tiempo y la abundancia de las vocaciones nacieron otros conventos, surgiendo desde el Monasterio de Los Andes, la primera santa chilena, Teresa de Jesús de Los Andes.

 

La Virgen del Carmen en la Historia de Chile

 

La Santísima Virgen del Carmen es invocada en nuestra Patria como Reina y Madre de Chile, Patrona y Generala Jurada de las Fuerzas Armadas y de Orden. Títulos que son fruto del reconocimiento especial de la protección de la Madre de Dios a lo largo de nuestra historia.

“Varios años antes que Pedro de Valdivia iniciara la conquista de Chile, según el actual emplazamiento del territorio nacional, ya se encontraba activo el primer templo mariano del país. Se trataba de una pequeña ermita erigida en el poblado de La Tirana en honor a Nuestra Señora del Carmen. La fecha de su establecimiento es incierta, pero se sabe que fue fundada por el sacerdote mercedario Fray Antonio de Rondón”.

Más tarde, en 1595 los padres Agustinos llegaron a Chile a la ciudad de Concepción e introdujeron la devoción a la Virgen del Carmen, fundándose ahí la primera Cofradía del Carmen, en 1648. Este fervor religioso se extendió rápidamente en el pueblo, siendo la Carmelita acogida con especial amor. Esto se manifestaba cada 16 de julio, día en que la Iglesia celebraba la Fiesta de Nuestra Señora del Carmen, y cuya imagen los padres agustinos sacaban en procesión por las principales calles de la ciudad de Concepción.

Dada esta confianza y amor especial del pueblo chileno por la Virgen del Carmen, es que comenzó a ser invocada en los escenarios más importantes de nuestra historia, y de manera muy especial en la lucha por la Independencia Nacional donde se pidió su maternal intercesión.

 

Presente en importantes acontecimientos

 

Años de historia nacional transcurrieron, en los que la Virgen estuvo presente siempre en el alma de todos y también en importantes acontecimientos como:

 

Batallas de Chacabuco y Maipú

Existía entonces la costumbre de nombrar patrones protectores para las grandes tareas. “A pesar de las sugerencias de sus superiores, San Martín no nombró como Patrona del Ejército de Los Andes a la Virgen de la Merced. Primó su sentido práctico y el hecho de que la devoción a la Virgen del Carmen estaba muy arraigada en la provincia de Cuyo y que casi todos los soldados portaban el escapulario carmelita. Además, tuvo que considerar que numerosos oficiales chilenos eran miembros de la Cofradía del Carmen de Concepción, figurando entre estos los hermanos Francisco y Manuel Bulnes, Luis de la Cruz, Joaquín Prieto y Ramón Freire, entre otros. Para evitar disputas sobre este punto, encargó la decisión de elegir una Patrona para el ejército a una junta compuesta por los oficiales de mayor graduación, quienes después de reunirse y votar, le comunicaron a San Martín que la triunfadora había sido la Virgen del Carmen.

En ese lugar, el 5 de enero de 1817, el General José de San Martín y el General Bernardo O´Higgins juraron fidelidad a la Virgen del Carmen como Patrona, junto a todos los oficiales y tropas del ejército. Así, los patriotas, llenos de coraje e invocándole cruzaron Los Andes y en la Batalla de Chacabuco, lograron la victoria el 12 de febrero de 1817.

Este juramento hecho a la Virgen del Carmen, dio su fruto en el triunfo de la Batalla de Maipú, el 5 de abril de 1818. Por eso, en ese mismo lugar, el General Bernardo O´Higgins “con sus propias manos”, puso la primera piedra del que sería el Templo Votivo de Maipú, actualmente Santuario Nacional y Basílica del Carmen.

 

Guerra del Pacífico

 

Si la Independencia había representado un primer momento de devoción nacional a la Patrona, el segundo gran momento fue durante la Guerra del Pacífico. Este hecho puso a dura prueba la energía y el patriotismo del pueblo chileno, situación en la que afloró espontáneamente en todos los corazones la invocación a la Madre de Chile. Las crónicas de la campaña hacen frecuente mención de oficiales y soldados que se encomendaban a Ella al entrar a los campos de batalla. Además, no sólo los marinos y militares la invocaban, sino también los 44 capellanes que asistieron espiritualmente a las tropas y que en nombre de la Carmelita motivaron y alentaron a los soldados a ser valientes y confiados. Se sabe también que el Capellán Camilo Ortúzar Montt impuso el escapulario a toda la tripulación de la Esmeralda y a su capitán Arturo Prat (El Arca de las Tres Llaves, página 28), quien al momento de morir en la rada de Iquique lo llevaba puesto. El comandante Miguel Grau se lo devolvió después a su viuda y se conserva actualmente en el Museo del Carmen de Maipú.

Terminada la guerra, el 14 de marzo de 1881, el General Manuel Baquedano –interpretando el sentir de todos los chilenos- concurrió ante la imagen del Carmen y colocó su espada victoriosa en sus manos, ante las aclamaciones de una gran multitud. Con este gesto, hizo entrega solemne de su espada de la victoria a la Patrona Jurada del Ejército de Chile.

Poco tiempo después, en el año 1887, Monseñor Ramón Ángel Jara, autor de la tradicional Oración a la Virgen del Carmen por Chile, concibió la idea de levantar un monumento de gratitud a la Virgen, en el propio Monte Carmelo. Con el bronce de cañones del Ejército chileno hizo fundir una imagen de la Virgen, la que, colocada en un monumento de granito- permanece hasta hoy a la vista de los peregrinos que llegan a rezar al monte santo.

 

Algunas fechas importantes y datos sobre esta celebración

 

– El Vaticano recién en 1923 a través de un decreto autorizado por el Papa Pío XI acepta a los chilenos denominar a esta advocación como Patrona de Chile.

– El juramento canónico el 8 de diciembre en 1923 en la plaza de Armas de Santiago y su coronación tres años más tarde en la Basílica El Salvador.

– El Santo Padre Juan Pablo II en 1987 visitó el Templo Votivo de Maipú y realizó coronación de la imagen de la Virgen del Carmen y su homilía de consagración decía:

“Mira con bondad a tu pueblo, Señor que al poner una corona real sobre esta imagen de la Virgen María y de su hijo, reconoce al Señor Jesús como Rey del Universo y aclama a la Virgen Madre como su Reina”. Juan Pablo II

– En Chile es muy conocida la celebración de La Tirana, cada 16 de julio en Pozo El Monte. Esta fiesta religiosa con orígenes indígenas se adaptó a la religiosidad católica.

– En España es venerada como patrona del Mar y de la Armada española.

– Patrona del ejército de Los Andes que lideró el general José de San Martín, quien gestó la independencia de Argentina y Perú.

 

Importancia de los días miércoles

 

Desde hace casi 200 años atrás, Chile ha dedicado los días miércoles para honrar y expresarle su cariño a la Virgen del Carmen. Esto, debido a la “divina coincidencia” de que algunos acontecimientos históricos importantes para el país, donde se reconoce la protección y asistencia especial de María, ocurrieron un día miércoles, como por ejemplo:

 

Batalla de Chacabuco: miércoles 12 de febrero de 1817.

Combate Naval de Iquique: miércoles 21 de mayo de 1879.

Combate de Angamos: miércoles 8 de octubre de 1879.

Batalla de Dolores: miércoles 19 de noviembre de 1879.

Batalla de Tacna: miércoles 26 de mayo de 1880.

 

16 de julio, feriado nacional en honor a la Virgen

 

A partir de la moción originada por 15 Diputados de la República, se aprobó el Proyecto Ley que declara feriado nacional el 16 de julio, día en que la Iglesia celebra la Fiesta en memoria de la Virgen del Carmen. Dicha ley fue promulgada el 27 de diciembre de 2006, siendo publicada en el Diario Oficial el 6 de enero de 2007 : “Declárase feriado el día 16 de julio de cada año, en que se celebra y honra a la Virgen del Carmen, en reemplazo del feriado correspondiente a Corpus Christi”.

De esta manera, se hace también un reconocimiento público a la importancia de Nuestra Señora del Carmen en nuestra Patria, en su historia, en su presente y en su futuro.


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