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Resumen noticioso

Manuel Baquedano: su desconocida historia como agricultor en Los Ángeles

El general invicto en la Guerra del Pacífico compró la hacienda Santa Teresa en las cercanías de los Saltos del Laja hacia 1855, introdujo la mejor tecnología de su época y convirtió esos suelos en las mejores tierras productivas.


 Por Juvenal Rivera

Gral._M.Baquedano

El monumento del general Manuel Baquedano estuvo más de 90 años en su ubicación en la plaza del mismo nombre, conocida popularmente como Plaza Italia, punto neurálgico de las celebraciones  y manifestaciones de los santiaguinos.

Montado en su caballo Diamante, la estatua –obra del artista Virginio Arias – fue inaugurada en 1928 como homenaje hacia quien dirigió las tropas del Ejército en la victoriosa campaña hacia Lima, en el marco de la Guerra del Pacífico.

Sus triunfos en las batallas de Chorrillos y Miraflores abrieron la puerta de la capital peruana, en uno de los capítulos más gloriosos del Ejército chileno.

Sin embargo, el monumento a Baquedano fue víctima del vandalismo durante el estallido social, razón por la cual fue retirada en marzo de 2021 para su restauración. Actualmente se ubica en el Museo Histórico y Militar.

A propósito que el pasado 1 de enero se cumplieron 200 años del nacimiento del general, hay un antecedente que es muy poco conocido: fue un destacado vecino de Los Ángeles quien se dedicó a las actividades agrícolas.

Fue hacia 1855 cuando Manuel Baquedano anunció su decisión de retirarse del servicio activo para comprar la hacienda Santa Teresa, en las cercanías de los Saltos del Laja, al norte de la villa de Los Ángeles. Se trata del sector comprendido entre los ríos Laja y Huaqui, cuyos campos son cruzados longitudinalmente por la Ruta 5 Sur.

No es casualidad que desde la carretera se pueda leer el nombre de un sector conocido como Corte Lima, denominación que debe su nombre justamente a la ocupación de la capital peruana por el Ejército encabezado por Baquedano. También se explica el nombre del fundo Moquegua (que fue parte de la hacienda Santa Teresa), que corresponde a otra de las batallas en la Guerra del Pacífico.

Se dice que el caballo Diamante, aquel en el que entrara victorioso a Lima, fue sepultado en aquellos terrenos, aunque su ubicación sea desconocida.

Durante años, Manuel Baquedano fue uno de los mayores contribuyentes a las arcas municipales de la villa de Los Ángeles, de la mano de los impuestos pagados en la casa edilicia durante esos años.

VIDA DE AGRICULTOR

Fue en 1855 cuando el oficial decidió no continuar su carrera militar, venirse a Los Ángeles y comprarse la hacienda Santa Teresa. Sin embargo, el gobierno no aceptó su renuncia y lo nombró ayudante de la comandancia general de Armas de Valparaíso en marzo de 1855; ante una petición del mismo Baquedano, en abril fue trasladado con igual cargo a la comandancia de Armas de Arauco, para estar más cerca de su fundo.

En agosto de ese mismo año fue designado comandante del Escuadrón Cívico Nº 3 de Arauco.

Entre 1855 y 1869, se dedicó a transformar su parcela en una propiedad agrícola productiva y en cinco años ya le había rendido una pequeña fortuna.

El presidente de Socabío, José Miguel Stegmeier, destacó que “tal como en su momento Bernardo O’Higgins desarrolló la Hacienda las Canteras, Manuel Baquedano, tras adquirir estas tierras, invirtió en la construcción de instalaciones y en la adquisición de ganado, incluso montando lecherías, lo que posibilitó proveer una considerable cantidad de buenos quesos y mantequilla para el consumo local y de otras ciudades, como también  abasteciendo a los mercados de carne, cueros y otros subproductos de los vacunos”.

En cuanto a los cultivos, precisó que el oficial “introdujo las mejores tecnologías disponibles en la época, para incrementar los rendimientos de cereales y también de hortalizas”.

“Aún quedan en la zona vestigios de  mejoras hechas en aquellos años, como lo son por ejemplo, las obras destinadas a la conducción de aguas para riego, la conformación de potreros, los caminos interiores e incluso algunas arborizaciones”, añadió.

Según el dirigente, “todos estos avances realizados por Baquedano, fueron la base de la configuración de las actuales propiedades agrícolas que están en manos de diversas familias de agricultores de la zona”.

El dirigente agrícola reseñó que “Biobío tiene la característica de ‘Frontera’. Se refleja en nuestra historia y también en nuestros días. Tal vez lo más notable de esta condición, es que es tierra de pioneros. Hoy lo manifestamos en el desarrollo tecnológico aplicado en nuestros campos, igual como Baquedano en su vida de hombre dedicado a cultivar y criar, también lo hizo. Su señero pasar por la ‘Isla de la Laja’ así lo demuestra y tan sólo nos falta como chilenos, apreciar y valorizar debidamente a gente de tan destacada trayectoria, cómo lo fue Manuel Jesús Baquedano González, vecino de estos lares”.


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