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Resumen noticioso

¿Cómo tener todos artefactos eléctricos en la casa y pagar cuentas de luz de apenas $5 mil?

A partir del uso de la fuerza del sol, Mario Mellado ha conseguido una virtual autonomía energética gracias a los paneles fotovoltaicos que instaló en su casa situada en las afueras de Los Ángeles. Con esta tecnología, no solo se ahorra el pago por electricidad sino que también de agua potable y gas.


 Por Juvenal Rivera

Mario Mellado, fotovoltaico (3)

Todos los artefactos de la casa de Mario Mellado Ortega son eléctricos. Tiene un hervidor, una cocina eléctrica y todas las ampolletas de la casa. La estufa a pellet, que funciona conectada a la energía eléctrica, tempera su casa de manera eficiente y sin contaminar el aire.

Una motobomba – también eléctrica – le permite surtirse de agua desde un pozo (en ese sector de la ciudad no hay sistema de agua potable).

Alguien podría decir que utiliza gas licuado para el cálefont pero no, tampoco lo hace. En su reemplazo, emplea un termo eléctrico de 80 litros para tener agua caliente todo el tiempo.

Es que Mario Mellado – ingeniero eléctrico e ingeniero civil industrial – se propuso que todo, absolutamente todo en su vivienda del sector Curamávida (en las afueras de Los Ángeles), funcionara con electricidad.

Y así lo hizo. Y así se ahorra el pago por electricidad, agua potable y gas.

Sin embargo, al contrario de lo que podría pensar, cuando llega a fin de mes, este profesional no se asusta por la cuenta mensual de consumo de energía. En general, no debe pagar más allá de 5 mil pesos. A veces puede ser un poquito más, otras veces, un poquito menos.

¿Cómo es posible que pague tan poco? El mismo Mario Mellado cuenta el proceso que lo llevó a una virtual autonomía energética que, a su vez, redunda en que no pase por agua potable ni alcantarillado, no tampoco por gas licuado.

De acuerdo a su relato, el interés nació de un viaje de turista a Europa. Ahí, además de maravillarse con la historia y paisajes del Viejo Mundo, observó un panorama muy singular que no había visto en nuestro país: los techos y patios traseros de las casas estaban tapizados de paneles fotovoltaicos. Especialmente en Italia, ese tipo de tecnología permitía reducir el consumo de electricidad desde las redes de distribución.

Mellado pensó que sería una buena idea aplicarlo en nuestro país. Por qué no, se preguntó. Por eso, ya en suelo patrio, Mellado puso toda su formación profesional a prueba. Lo primero es lo primero: tomar un curso para conocer los secretos de la energía obtenida de la fuerza del sol.

Después de capacitarse, compró e instaló sus cuatro paneles fotovoltaicos para tener la energía suficiente que le permitiera encender las ampolletas de la casa. Pero no se quedó ahí. Luego compró cuatro paneles más para incorporar a otros electrodomésticos de la casa. Al final, sumó cuatro equipos más con los cuales hace funcionar la motobomba.

Como si fuera poco, sacó una conexión para que su hermana – que vive en una casa contigua – también pueda tener electricidad para algunos de los aparatos de uso más frecuente.

La Tribuna estuvo la semana pasada en su casa ubicada justo en el límite urbano de la ciudad, época en que hay una natural menor fuerza lumínica del sol. Mal que mal, es julio el mes en que se registra la menor cantidad de horas de sol (apenas 10 horas).

Sin embargo, no se trata de un problema mayor para Mario Mellado. Básicamente, porque todo el sistema energético que montó en la parte trasera de su casa, se complementa baterías se instaló en el pórtico de acceso a su casa, donde almacena la energía que se genera en las horas de luz. Dicha energía está siempre disponible cuando lo provisto por los paneles solares no es suficiente.

Este profesional considera que esta modalidad de generación de energía, si bien tiene un costo inicial importante por la compra de los paneles fotovoltaicos y la instalación eléctrica propiamente tal, se costea con el ahorro mes a mes en las cuentas de energía eléctrica.

Por lo mismo, estima importante que se masifique el uso de este tipo de tecnología, a través de alguna modalidad de subsidios estatales que permitan replicar su experiencia.

Recuerda que hace un par de años hubo autoridades regionales de Energía que llegaron hasta su casa para anunciar, con bombos y platillos, las postulaciones al programa denominado “Casa Solar”. Sin embargo, hasta la fecha desconoce si hubo familias favorecidas por la ayuda que estaba comprometida y que les habría permitido generar electricidad solo con la fuerza del sol.


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