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Cámara de las Regiones, una vía para apurar la legislación parlamentaria

La Convención Constituyente planteó terminar con la cámara alta, y reemplazarla con un organismo nuevo. Esto, con la idea de agilizar la tramitación de leyes, para que vayan respondiendo con mayor pertinencia a las necesidades de la sociedad. La iniciativa, eso sí, originó una de las discusiones más duras entre los convencionales.


 Por Prensa La Tribuna

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¿Qué es el Senado?

Una pregunta que parece sacada de una prueba del ramo de Educación Cívica, asignatura que hace buena década y media que no existe en los colegios de Chile, pasó hace algunas semanas al primer lugar de la agenda pública.

El motivo, pues que la Convención Constitucional entregó su propuesta de sistema político para el país. Y en él, para sorpresa de algunos, no figuraba el Senado.

El cambio es uno de tantos planteado en la propuesta de nueva carta magna, pero es lejos el más llamativo.

Es que Senado, escrito así con mayúscula, existe en Chile desde la Patria Vieja, cuando José Miguel Carrera promulgó el Reglamento Constitucional Provisorio de 1812.

Con ese texto el patriota buscaba ordenar la vida cívica de la Capitanía General mientras el Rey Fernando VII estuviera preso de los franceses.

La idea de los patriotas entonces era gobernar el país, sin pensar aún en la independencia, y para ello necesitaban contar con un órgano que representara a las principales ciudades chilenas.

Se pensó enseguida en un Senado, así con mayúscula, que contó con siete miembros. Tres de Santiago, dos de Concepción y dos de Coquimbo, que eran entonces los poblados más grandes.

Desde entonces, y salvo periodos excepcionales muy breves, Chile siempre ha tenido Senado. Y en este, por cierto, siempre han tenido representación las ciudades, provincias, partidos o como se llamaran según el ordenamiento territorial de turno, distintas de la capital.

Hasta ahora, en que se plantea reemplazarlo por otra instancia, denominada Cámara de las Regiones, que junto a la Cámara de Diputados y Diputadas, compondrán el poder legislativo que propone la nueva constitución.

Ahora, como en este esquema hay al igual que hoy, dos cámaras… La Cámara de las Regiones podría llamarse Senado, y probablemente el asunto hubiera pasado inadvertido entre otros temas que se debaten en la convención constituyente.

Pero hay una historia detrás, que explica el fin del Senado y la creación de esta nueva instancia legislativa.

¿Cómo aparece esta nueva figura?

La Comisión de Sistema Político, que es la parte de la convención donde se discutió cuál forma de gobierno conviene al país, debatió largamente sobre el tema.

Javier Pineda, abogado y asesor en temas legislativos de varios convencionales, cuenta que “la comisión de sistema político, la pregunta que se respondió es ¿cómo debía ser el diseño del ejecutivo y legislativo para que las personas que ganen elecciones puedan implementar su programa de Gobierno? Y se hizo un análisis al sistema bicameral que tenemos en Chile”.

“Este análisis, arrojó como conclusión que el actual esquema, no era efectivo para realizar las transformaciones que el país ha ido necesitando. Entonces, en virtud de aquello, se propuso avanzar hacia un régimen unicameral, pero eso no logró mayoría”.

Hasta ese momento la idea que tenía la comisión era evitar que proyectos de ley con carácter urgente durmieran en el parlamento, o que perdieran pertinencia mientras un texto era revisado por una y otra cámara. Por cierto, estaba la motivación de que quien fuera electo Presidente, pudiera implementar las leyes que considerara en el programa con que haya hecho campaña y consiguió la confianza de los votantes.

Una sola cámara, se pensó, funciona mejor que dos. Pero la idea no generó el apoyo suficiente.

Pineda cuenta que “se pensó entonces en un bicameralismo asimétrico, en que el Senado llegaba a su fin como lo conocemos, pero dando paso a la Cámara de las Regiones, donde hay representatividad según la cantidad de habitantes que tenga cada región”.

Pero, ¿por qué el cambio de nombre?

El asesor explica que tiene una dinámica diferente, no es la misma institución y los cambios planteados van más allá de los que en su momento se plasmaron en las distintas constituciones que ha tenido Chile al Senado.

“Es diferente en su composición. Es plurinacional, paritario, y tiene requisitos como avecindamiento. Además, las facultades que dicen relación con elaboración de ley cambian”, asevera.

Las atribuciones de esta nueva cámara fueron también motivo de debate. De hecho, recién se zanjaron la semana pasada.

La instancia podrá discutir leyes de acuerdo regional, reformas a la constitución, estados de excepción, gasto de las entidades territoriales y leyes relacionadas a temas de salud, educación y vivienda, entre las principales.

Con esto, la Cámara de las Regiones mantiene algunas de las atribuciones del actual Senado, sobre todo como contrapeso a la Cámara de Diputadas y Diputados.

Tendrá, además, un rol de continuidad. Es probable que muchos actuales senadores mantengan sus cargos en el nuevo organismo, hasta que éste tenga su primera elección.

Un efecto comunicacional

Para Paulina Pinchart, especialista en márketing político, parte de la polémica que suscitó la eliminación del Senado, fue la forma en que se comunicó la iniciativa desde la Convención Constituyente.

Se dan dos cosas, explica. Primero, un tema estructural “y es que desgraciadamente se permitió que todos los constitucionales pudieran salir a opinar sobre la constitución nueva, sobre la mortalidad del cangrejo, etcétera… eso ha hecho que básicamente se polaricen las opiniones constitucionales”.

Con esto viene aparejado un segundo efecto.

“En este clima, no existe una instancia que comunique de forma certera y técnica, artículo por artículo, qué es lo que va proponiendo la constituyente”, cuenta Pinchart.

“Y lo que pasó no me gusta. No porque que haya bajado la categoría de una cámara, sino porque queda algo ambiguo y nosotros somos un país guiado por las formas, y al ver las funciones de esa cámara… va a quedar con que perdimos el Senado. Por eso echo de menos una organización más técnica que explique qué es lo que va quedando en la constitución”, afirma.

Mal que mal, el Senado cumple 200 años este octubre y, como la institución más antigua de esta república, tiene una marca fuerte. Cabía explicar mejor un cambio, señala Paulina Pinchart.

¿Qué opina el Senado?

De todos los grupos que miraban con atención el proceso que terminó con el Senado y que creó la Cámara de las Regiones, los mismos senadores fueron probablemente los más interesados.

Y cómo no, si la propuesta de la constituyente les afecta directamente.

La Región del Biobío tiene tres Senadores, que plantearon en sus dudas con la fórmula.

“La eliminación del Senado termina con la representación real de las regiones en la administración central del Estado de Chile y eso sin duda es una muy mala noticia”, manifestó Enrique van Rysselberghe, UDI.

En tanto, el Evópoli Sebastián Keitel planteó otras dudas.

“La propuesta de Cámara de las Regiones que llegó al borrador es muy distinta al Senado. Estamos hablando de atribuciones y competencias que tendrán que ver sólo con aquellas leyes de acuerdo regional y en desmedro del rol que jugará la Cámara de Diputadas y Diputados. En la práctica pasaremos de tener una cámara revisora a una más bien consultiva”, indicó.

En tanto, el senador socialista Gastón Saavedra mostró su preocupación por los contrapesos democráticos y la definición del nuevo organismo.

“Cuando se habla de dos cámaras asimétricas, lo que estás haciendo es debilitar a una. Eso no ayuda a la democracia. En el fondo es una unicameralidad encubierta”, opinó Saavedra.


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