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Desarrollo

Enoturismo: Un propulsor de empleo y desarrollo regional

La actividad tiene el potencial de impulsar a los sectores rurales como fuente de ingresos y además, promueve actividades relacionadas a la atención de visitantes de otras zonas del país.


 Por Jorge Guzmán B.

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El Enoturismo de la región del Biobío se impulsa como una excelente alternativa de desarrollo regional e impulsor de empleos.  Así fue señalado dirigentes gremiales del rubro a nivel regional y nacional quienes destacaron a esta industria dentro de las alternativas turísticas con mayor proyección. 

El presidente de la Asociación Gremial de Vinos de Chile, Aurelio Montes, explicó a Diario La Tribuna que “según los datos del Catastro de Enoturismo de 2020 de la Universidad de Talca y Enoturismo Chile, está industria genera alrededor de mil empleos directos (personal contratado en viñas) y unos seis mil indirectos, relacionados con servicios complementarios de la cadena de valor del Enoturismo (hoteles y restaurantes locales, tour operadores, empresas de transportes turísticos, comercio local, entre otros)”. 

PROYECCIONES POSITIVAS

Respecto a la importancia de la actividad para los pequeños y medianos productores, Montes dijo que “hay dos puntos destacables, ambos apuntan al impacto directo del vínculo que genera este tipo turismo. Primero, el Enoturismo es una verdadera oportunidad para pequeños y mediados productores, quienes a través diferentes alternativas de recorridos, catas y visitas al viñedo pueden impactar emocionalmente con los visitantes si las experiencias de visita son memorables, diferentes o con un valor añadido, como puede ser la atención directa del enólogo o los propios dueños, logrando establecer vínculos más directos y duraderos. Segundo, el impacto que tiene la venta directa de sus productos en el propio viñedo y por cierto, una buena forma de difusión de nuevos productos y posicionamiento de las marcas”.   

Sobre las proyecciones de la actividad en el futuro, el dirigente gremial declaró a Diario La Tribuna que “es un área de gestión que sin duda es muy relevante en el futuro del sector vitivinícola. Nos da la posibilidad de mostrar lo que hacemos y nuestro compromiso por la producción sustentable y responsable del vino chileno. Queda mucho espacio para crecer y dar oportunidades a tantas localidades rurales que pueden llegar a transformarse a partir de las oportunidades que da el turismo, a través de las visitas”.  

DESARROLLO DE LA INDUSTRIA 

El presidente de la Asociación Gremial de Viñateros de Yumbel, Danilo González, dijo a Diario La Tribuna que “las distintas viñas van utilizando las diferentes características de sus instalaciones o recursos naturales que tenga a mano para llamar a los turistas con una parrilla más interesante que la degustación de las distintas cepas de las que disponga”. Entre algunos de los ejemplos mencionados por González, destacó a “Cerro Alto, que tiene un casino y un río, que se utiliza mucho en este tiempo de veraneo, en el tour por la viña, en el caso de San Roke tiene una piscina y su oferta fuera de este atractivo es totalmente distinto, sin competencia en el ámbito turístico”.

El vocero del gremio vitivinícola destacó, además, el aporte en materia de empleo con el que aportan las diferentes viñas para las personas del sector: “genera muchísimo trabajo, y no se puede podar, por ejemplo, a máquina, generando empleos, después viene el trabajo de enderezar las parras, abrir caminos y la misma vendimia”. A todo lo anterior se le suma “la misma vendimia, así como las personas que, por ejemplo, hacen alimentos para consumir en los sectores e dando a conocer el sector e invitando a nuevos turistas a participar de esta actividad”. 

APORTE AL EMPLEO 

El dueño y representante de Viña Sanroke, Cristian Rozas, dijo a Diario La Tribuna que “nosotros nos hemos preparado hace un par de años, aunque con la pandemia ha habido un cierto estancamiento en la materia, sin embargo, con el escenario de apertura de las cuarentenas y la desaparición de las mismas, hemos podido trabajar desde octubre y noviembre, con aforos reducidos y dos veces al mes”. Los recorridos contemplan “recorridos por los viñedos, almuerzo y catas de vino, trabajando a través de nuestras redes para hacer el llamado a que las personas participaran de esta actividad a través de nuestras redes”. 

Todo lo que incluyen los tours, es decir, las actividades turísticas que no están ligadas a la producción de vino, significan a su vez un aporte al empleo en el sector donde se ubica la viña: “durante septiembre y hasta diciembre impulsamos con mayor ahínco el Enoturismo, y una vez que las temperaturas aumentan, desde enero, donde además aparecen los famosos tábanos, por lo que no se vuelve una oferta buscada por los turistas, pero después del 20 de enero se dan con más fuerza estos tours, además de marzo y abril, época de vendimia que llama más la atención de las personas”. Además, en el caso de Viña San Roke, estas actividades se realizan con el apoyo “de personas del sector rural donde se ubica la viña, que son dos o tres personas que además se están iniciando en el maridaje de comidas, que ven en el Enoturismo una oportunidad tanto de aprendizaje, como de conseguir ingresos extras durante la temporada alta de turismo en la región”.

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