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El crudo relato de familias afectadas por compra de lotes irregulares en Pedregal

Distintos sueños fueron plasmados en la compra de terrenos por parte de diversas familias de la comuna de Los Ángeles quienes aún no son dueños legales de los mismos.


 Por Nicolás Muñoz

campo

Doña Emelina Cárdenas y su marido tenían un sueño: tener un terreno en el campo para vivir con su hija, Marcela Cárdenas, y sus tres nietos. Hacía tiempo que le venían dando vueltas a la idea que ronda en quienes quieren una parcela que esté alejada de los ruidos y la congestión de la urbe.

Por lo mismo, se dieron a la tarea de explorar opciones en las afueras de Los Ángeles que estuvieran al alcance de su bolsillo y de sus anhelos. En esa búsqueda, se enteraron de la venta de unos terrenos de media hectárea en el sector de Pedregal, unos 20 kilómetros al oriente de Los Ángeles, muy cerca del límite con la comuna de Quilleco.

El sitio costaba 10 millones y medio de pesos (más gastos operacionales) y la oferta ciertamente que les interesó, más aún cuando el valor promedio de estos terrenos por esa zona supera los 15 millones de pesos.

Para reunir ese monto, la hija de Emelina, quien había quedado sin trabajo, invirtió la suma de cinco millones y medio de pesos de su reciente finiquito. Mientras que Emelina debía esperar al verano para comenzar con su negocio de venta de humitas y así aportar la parte restante que les permitirían adquirir el terreno para, finalmente, poder vivir junto a sus nietos.

El 3 septiembre de 2019 firmaron una promesa de compraventa del terreno, esperando que la señora Emelina juntara el monto restante.

Hasta ahí todo marchaba bien. Sin embargo, el anhelo de esta familia se vería truncado el 21 de febrero de 2020, cuando una amiga de la hija de Emelina, le comenta que: “ella por casualidad se contactó con don Luis Matus, hijo de los dueños del terreno, al que le señaló que pronto podría pagarle los cinco millones de pesos que les faltaban para completar los 10 millones del precio total. Luis Matus le responde que él nunca había recibido ningún dinero y que no estaba enterado de la venta o promesa de venta que Aquiles Llona y su socio Cristian Figueroa habían gestionado”.

No sería la única familia afectada por una situación así. Felipe Palomera y su pareja, Camila Ortiz, se vieron en la obligación de buscar un lugar para vivir que estuviera alejado de la ciudad, de acuerdo a las indicaciones médicas prescritas por la psiquiatra de su hija mayor quien padece una depresión severa.

La familia, desesperada por encontrar un lugar que reuniera las características solicitadas, contactaron a Aquiles Llona, quien según Felipe Palomera: “resultó ser una persona muy envolvente, amable y empático y quien inmediatamente me dijo que entendía por la situación que estaba pasando y que él nos ayudaría como familia”.

Al tomar la decisión de adquirir el terreno, la situación cambió drásticamente cuando, luego de pagar 11 millones y medio de pesos (más gastos operacionales), se contactan con el dueño del sitio, Luis Matus, quien, según contó Camila Ortiz, afirmó que: “ellos tenían un contrato con Aquiles para vender los sitios, pero que como dueños ellos no habían recibido ni habían firmado nada”.

Estas familias, fuera de ser las únicas, han compartido experiencias con otras también afectadas. Edith Órdenes, ha trabajado durante años en una peluquería, donde algunos meses no alcanza a obtener el ingreso mínimo, por lo que junto a su hermana, hicieron un esfuerzo por adquirir un terreno en sector Pedregal, para cumplir el sueño de su madre en situación de discapacidad.

La hermana de Edith, esperanzada en lograr el anhelo de su madre, adquirió un crédito en una tienda comercial para poder adquirir el terreno. Según Edith “a no mucho andar don Aquiles nos invita a todas para mostrarnos el terreno, mi madre queda maravillada al escuchar que no habrán muchos vecinos pero que él conoce a todos a quienes les ha vendido y que todos son gente de buen vivir”.

Así es como el 26 de septiembre de 2019, Edith entregó la suma de 5 millones de pesos, pactando por instrumento privado de promesa de compraventa el pago continuo y sucesivo de cinco cuotas de un millón de pesos. El dinero de las cuotas era reunido entre los porcentajes de la peluquería, la pensión de invalidez de su madre y el crédito adquirido por su hermana.

Sin embargo, todo culmina cuando al momento de hablar con los verdaderos dueños ellos señalan, en palabras de Edith, que: “Aquiles Llona Márquez o su socio Cristian Figueroa nunca les hizo entrega de lo que yo pague y que, por lo mismo, no pueden respetar los 9 millones y medio de pesos que ya he dado a cuenta del terreno”.

Actualmente sigue en investigación la querella, a cargo de la abogada Karen Bobadilla Sanhueza, en contra de Aquiles Llona Márquez y Cristián Figueroa Rivera y de quienes resulten responsables como presuntos autores del delito de estafa y otras defraudaciones.

FORMA DE ACTUAR

Según las personas afectadas la manera de llevar a cabo estas negociaciones por parte de los vendedores, comenzaba con el ofrecimiento de terrenos no loteados en el sector Pedregal. Una vez en el lugar ofrecido, los convencían de las prestaciones que ofrecía el terreno y de las ventajas que significaba reservarlo rápidamente.

Luego, se firmaba un instrumento privado de promesa de compra venta en la misma notaría y con el mismo funcionario, culminando con el depósito de diferentes cantidades de dinero, las cuales, actualmente, ascienden a 26 millones y medio de pesos.

Por último, el dinero depositado no era transferido a los dueños originales del terreno, los cuales, presuntamente, tampoco mantenían conocimiento de estas transacciones.

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