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Crónica

Después de 16 años de la tragedia de Antuco: Ejército reconoce valentía del sargento Luis Monares

Durante la ceremonia de Juramento de la Bandera en la Escuela Militar, se entregó el reconocimiento póstumo al único funcionario de planta que murió el 18 de mayo.


 Por Juvenal Rivera

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Luis Monares Castillo era el encargado del rancho en el Regimiento Reforzado Nº 17 “Los Ángeles”. Su misión era alimentar a la tropa en la unidad militar del final de la avenida Ercilla o cuando debían realizar campañas de entrenamiento en alguno de los puntos habituales usados para ese fin.

A sus 44 años, más de la mitad los dedicó al Ejército y siempre en la misma unidad castrense.

El 5 de mayo de 2005, Monares se embarcó hacia el refugio Los Barros, al interior de la comuna de Antuco, con el contingente de conscriptos que recién estaban iniciando su periodo de formación militar.

Esa madrugada del 18 de mayo, acompañado de dos de sus ayudantes, salió temprano junto a la compañía de Morteros, que iniciaba una caminata de 20 kilómetros entre Los Barros y La Cortina para después retornar a la ciudad de Los Ángeles en camiones.

El resto es conocido. Esa compañía caminó hacia una brutal tormenta de viento blanco que diezmó a la tropa de imberbes soldados. 31 hombres perdieron la vida en ese viaje de retorno. Otros 14 soldados de la compañía Andina, que salió poco después, corrieron similar suerte.

Fue lo que la historia conoce como tragedia de Antuco, la peor del Ejército en tiempos de paz. 44 soldados conscriptos perdieron la vida. A ellos se sumó un solo funcionario de planta: Luis Monares Castillo.

De acuerdo al expediente judicial, el sargento bregó por horas para salvar a uno de sus ayudantes, un soldado de la promoción 2004 llamado Ricardo Peña. Al cabo, el conscripto pudo sobrevivir a duras penas, pero Monares quedó en la montaña. En el mismo expediente se describe que el funcionario realizó parte de la marcha con zapatillas luego que sus botas se congelaran.

Más de 16 años después del trágico incidente, durante la ceremonia de Juramento a la Bandera realizada el viernes último en la Escuela Militar, en la región Metropolitana, el Ejército reconoció la valentía del sargento Monares.

No fue un proceso fácil. Recién en 2019 se llevó a cabo el procedimiento administrativo – incluyendo las declaraciones de quienes estuvieron con él en esa jornada del 18 de mayo – que concluyó que lo hecho por el funcionario de planta ameritaba un reconocimiento póstumo al valor.

Durante el acto en la Escuela Militar, solo pudo estar su viuda, Roxana Vargas, de cuyo matrimonio hubo tres hijos. Las rigurosas normas sanitarias por el Covid-19 redujeron el número de asistentes.

Fue así como, 16 años después, el Ejército concedió que Luis Monares Castillo fue un héroe cuya valentía debía ser reconocida con una medalla ad hoc.

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