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Muere la última garza chica de la hacienda Rucamanqui en Huépil

El ejemplar fue agredido con un arma en su pico y rostro el pasado 16 de junio. Al ser rescatado lo trasladaron a la clínica local Reñico, y posteriormente al Centro de Rehabilitación de Fauna Silvestre de la UdeC, en Chillán.


 Por Camila Celis

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Conmoción causó en los animalistas la muerte de la última garza chica del humedal Rucamanqui, en el sector Trupán, comuna de Tucapel.

El pasado 16 de junio el ave fue encontrada con serios daños en su pico y rostro causados por un arma, la cual no existe claridad aún si fue una escopeta o un rifle.

En una primera instancia fue trasladada por una médico veterinario a la Clínica Reñico, en Huépil, y posteriormente la llevaron hasta el Centro de Rehabilitación de Fauna Silvestre de la Universidad de Concepción, en Chillán. En ese lugar, debido a su grave estado de salud, fue sacrificada.

La ecologista del Observatorio Animal de Tucapel, Annie Ceitelis, indicó que “el proceso aún está en investigación en el Centro de Rescate de la UdeC, en Chillán y la situación debe pasar por el SAG. La investigación no permite manifestar de qué murió porque hubo que sacrificarla, su estado era crítico por  un trauma craneal. Era la última garza de ese humedal y es una pérdida muy dolorosa. Nuestro sector región cordillera está sumamente desprotegido  y quisiéramos que se considere como zona libre de caza, por eso es importante que se visibilice y se considere, para así levantar el tema a nivel de las autoridades”.

Ceitelis, destacó la importancia de preservar especies como la garza del humedal Rucamanqui. “Nuestra garza era el símbolo de la depredación y ya no quedan. Así irán desapareciendo cisnes, liebres y otros animales que son la cadena de ayuda y apoyo entre especies. Por ejemplo, las garzas se alimentan de gusanos y parásitos, limpian y mantienen el suelo libre de  insectos, que algunos no siempre son beneficiosos. Esta garza limpiaba y comía los parásitos de las pezuñas y lomo de los terneros de ese campo, y por sobre todo, era un aporte al paisaje y a ese pequeño humedal”.

En la agrupación Animalistas de Talcahuano se enteraron de esta situación y decidieron comunicarse con el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG).

A través de un correo escrito, redactado por Gary Parra, dirigente del movimiento animalista, solicitaron que “la oficina del SAG ingrese una denuncia a la fiscalía de Yungay por la caza y maltrato de un animal protegido, en contra de quienes resulten responsables. Además, es fundamental generar una mesa de trabajo con representantes del SAG, la Forestal Mininco, Carabineros y vecinos de las parcelas adyacentes, dado que se genera un delito ecológico en el sector, con el consiguiente riesgo colateral por el uso de armas a menos de 400 metros de las casas”.

Desde la Dirección Nacional del SAG respondieron al correo, asegurando que “dejamos en manos de nuestros profesionales de la región del Biobío la información enviada”.

Hasta el momento el SAG Biobío continúa investigando la muerte del ejemplar.

GARZA CHICA

La garza chica, también conocida como garcita, es un ave que habita principalmente en partes bajas de ríos, lagos, tranques, esteros y pantanos.

Tiene un largo aproximado de 50 centímetros, tiene un pico negro con base amarilla, cuello largo, piernas largas, negras por delante y amarillas por atrás.

Se desplaza en forma solitaria o en grupos de varios ejemplares.  Al anochecer es común que se junte para dormir en grupos numerosos, incluso con otros tipos de garzas. La velocidad de su vuelo entre el nido y lugares de alimentación, según mediciones realizadas, es de 35 a 39 kilómetros por hora. Pueden alejarse de los nidos hasta 20 kilómetros para encontrar su alimento.

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