martes 18 de febrero, 2020

noticias por comunas

suscríbete al newsletter

Noticias

Dirigentes sociales responden a inquietud por baja participación ciudadana

Después del estallido social, se produjo un masivo interés por participar en las instancias, como fueron las marchas y los cabildos ciudadanos. Sin embargo, los dirigentes sociales reconocen que la participación constante es uno de los grandes desafíos pendientes.


 Por Juvenal Rivera

Marcha tarde Krause (82)

El estallido social iniciado el 18 de octubre del año pasado desencadenó inéditas manifestaciones en todo el territorio nacional. En el caso de Los Ángeles, la característica abulia dio paso a multitudinarias convocatorias, alcanzando el peak en la semana siguiente cuando más de 10 mil personas salieron a marchar por las calles de la ciudad. En los días siguientes se obtuvo una adhesión similar.

El fenómeno se replicó en la mayoría de las comunas de la provincia de Biobío, como Nacimiento y Cabrero, superando con creces la participación registrada en las movilizaciones estudiantiles de 2011 cuando también hubo masivas jornadas de protesta.

El paso siguiente fue el surgimiento espontáneo de cabildos auto-convocados, promovidos por organizaciones gremiales y ciudadanos, en que las personas debatieron sobre los orígenes del estallido social y sugirieron medidas para enfrentar dicha situación. Incluso, se han llevado a cabo jornadas de capacitación sobre el proceso constituyente, cuya primera prueba de fuego es el plebiscito del próximo 26 de abril para resolver si se aprueba o no la idea de redactar una nueva constitución.

Pese a esta explosión de participación ciudadana en los últimos 100 días, los dirigentes sociales de Los Ángeles que fueron consultados por La Tribuna reconocieron que, a diario, deben hacer frente a un fenómeno inverso: la escasa o nula participación de las personas en sus organizaciones de base.

DIRIGENTES

Néstor Reyes es presidente de la junta de vecinos de la población Orompello, uno de los barrios más tradicionales de la ciudad que se comenzó a habitar en la segunda mitad de la década de los ’60.

El dirigente reconoce que “es complicado mover gente” cuando se trata de convocatorias a asamblea o de reuniones informativas sobre iniciativas de bien colectivo. Pese a que se realiza un trabajo importante en el sentido de informar con tiempo a los vecinos sobre el día, hora y lugar del encuentro para tratar los temas que puedan afectarlos, el quórum siempre es exiguo. Al hacer memoria, recuerda que hay ocasiones en que no más de 10 personas llegan a los encuentros hechos por su junta de vecinos. “A veces hay menos que esa cantidad porque la gente parece que no está ‘ni ahí con todo’”, acota. Las únicas excepciones corresponden a los casos en que se ven temas de ayudas, como los planes para mejorar viviendas o instalar alarmas comunitarias.

Por lo mismo, una forma de enfrentar esa situación, a su juicio, es generar incentivos que potencien a las organizaciones sociales de base, de tal forma que no sólo canalicen las inquietudes de la comunidad ante la autoridad, sino que puedan resolver asuntos de la vecindad.

DIRIGENTA MAPUCHE

Hace cuatro años que Cecilia Collío preside la Asociación Pewun Kimün, que reúne mapuche de la zona de Los Ángeles. Gracias al trabajo colaborativo con otras organizaciones similares, han realizado rogativas, ferias y encuentros de palín con alta participación de sus integrantes.

Sin embargo, la dirigenta reconoce que no es fácil mantener el interés en sus asociados para participar en las convocatorias a reunión o a las actividades que llevan a cabo de manera periódica.

“Hay que tener siempre noticias frescas de lo que está sucediendo para que la gente enganche y se sume a lo que hacemos”, sostiene Collío.

Cuenta que en las primeras ocasiones había una participación masiva y entusiasta pero fue mermando con el paso del tiempo. De ahí que el arribo de nuevos asociados ha permitido revitalizar la organización mapuche y darle nuevos bríos para seguir trabajando.

Sin embargo, hizo ver que también hay factores imposibles de soslayar, como los trabajos de los asociados que dificultan que tengan tiempo suficiente, además de los asuntos cotidianos de una familia que siempre son prioritarios ante los de interés colectivo.

EXPERIENCIA VECINAL

Álvaro Vallejos lleva años como dirigente vecinal. Primero lo fue de su vecindario, la población 21 de Mayo en Paillihue, y ahora preside un comité de adelanto en ese territorio. En dichos cargos ha gestionado proyectos para mejorar viviendas, pavimentar calles, construir veredas, habilitar zonas de juego, entre otras.

A partir de su experiencia que ya suma más de 15 años, afirma que “falta mucha participación ciudadana, especialmente en los sectores de la periferia de Los Ángeles”, apuntando particularmente a las zonas campesinas que tienen problemas de conectividad.

Explica que parte del problema a nivel local pasa por décadas de asistencialismo, expresado en la entrega de canastas familiares y “fonolas” para reparar techos, que – sin embargo – merman la capacidad de organización de las personas.

“Si bien resuelven un problema inmediato, no abordan el tema de fondo que es el mejoramiento de las condiciones de vida propia y las de su entorno, que pasa por organizarse y trabajar juntos”, añade.

A su juicio, una forma de enfrentar esa situación es por la vida de retomar la educación cívica, de tal forma que las personas comprendan bien sus derechos y también sus obligaciones dentro de la sociedad.

“El tema mayor es quién lo resuelve”, añade. Para Vallejos, lo ideal es que exista una política pública que, por la vía de un instrumento público, propicie la participación ciudadana.

Sin embargo, sostiene que el estallido social del 18 de octubre “es la gran oportunidad para activar la participación de las personas en los distintos ámbitos de decisiones”.

Newsletter

  • Compartir:
etiquetas
18 de octubredirigentes vecinalesestallido socialLos Ángelesparticipacion ciudadana

opinión

lo más leído

Revise su correo para confirmar
la suscripción
logo-ediciones-anterioes