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Educar en el valor de la solidaridad


 Por La Tribuna

Waldo Acevedo Díaz
Director
Colegio Padre Alberto Hurtado

Este 18 de agosto se cumplieron 67 años de la partida del Padre Hurtado, y en nuestro país se celebra el Mes de la Solidaridad.

El Padre  Hurtado salió de Chile a los 24 años como novicio y volvió a los 36, como sacerdote jesuita, doctor en psicología y educación. Esos largos años de estudio en tierras lejanas, lo dotaron de un modo de conocer y estudiar la realidad, de proponer soluciones eficaces y de largo plazo a los problemas humanos y le permitieron crear obras sociales que lo trascienden. La suma de todas esas acciones lo llevó a romper el paradigma caridad/limosna que inspiraba a las personas  de mediados del siglo XX para movilizarlos a partir de caridad/justicia social.

“El hombre con sentido social -decía el Padre Hurtado- no espera que se presenten ocasiones extraordinarias para actuar. Todas las situaciones son importantes para él, pues repercuten en sus hermanos. Por eso se da el tiempo para escuchar al otro; Le duele el dolor ajeno, no arroja los papeles en la calle; adivina el dolor que se oculta en las personas; simpatiza con el empleado condenado a sonreír perpetuamente”.

En los tiempos actuales, en una sociedad cada vez más individualista, debemos educar la solidaridad, un niño solidario es un niño más feliz. Y como todos los valores nobles, la solidaridad se aprende.

Varios psiquiatras infantiles, entre ellos el reconocido psiquiatra Luis Rojas Marcos, confirman que las personas que se prestan a los demás desinteresadamente estimulan su autoestima, sufren menos de ansiedad, duermen mejor y  afrontan mejor los reveses cotidianos, entre otros.

¿Cómo podemos educar en la solidaridad?

1.- Lo primero y más importante es dar ejemplo en casa siendo solidarios con las personas más cercanas de nuestro entorno: nuestros propios hijos, otros familiares, amigos y vecinos.

2.- Reforzando los programas educativos de los colegios y universidades con pequeñas charlas y talleres que ayuden a los jóvenes a conocer mejor el mundo en el que viven, despierten su conciencia social y les motiven ayudando en pequeños o grandes proyectos sociales.

3.- Enseñar a los niños/adolescente/jóvenes a ponerse en el lugar del otro y tomar conciencia de las necesidades de los demás.

4.- Mostrándoles los resultados de sus actos solidarios. Les hará sentir orgullosos e importantes. Además, les motivará y lo compartirán con sus amigos promoviendo así más solidaridad.

La solidaridad es un valor personal, que expresa las más puras manifestaciones de hombres y mujeres como seres sociales. En una colectividad o grupo social, la solidaridad es la capacidad de actuación como un todo de sus miembros. Es un término que denota un alto grado de integración y estabilidad interna, es la adhesión ilimitada y total a una causa, situación o circunstancia, que implica asumir y compartir por ella beneficios y riesgos.

La noción de solidaridad se opone a una concepción de la naturaleza del hombre basada en la hostilidad y la competencia; es por ello indispensable que se contemple en la formación de niños, niñas y jóvenes como futuros mujeres y hombres  de paz. Es un vínculo que une a hombres y pueblos de modo que el bienestar de los unos determina el de los otros. Solidario es aquel hombre o mujer ligado o unido a otros por comunidad de intereses y responsabilidades. Ser Solidario, significa cuidar el planeta en el que vivimos con plena conciencia de que será la casa que heredaremos a las futuras generaciones. Un niño o un joven que adquiere para sí el valor de la solidaridad, lo más probable es que ya nunca más abandone esta práctica, dado que la recompensa inmediata que experimenta al  palpitar el beneficio del otro es un refuerzo de la máxima potencia.

Si educamos la solidaridad podemos soñar con la construcción de un país más justo, donde todos tengamos cabida y donde el valor de la persona esté siempre por sobre el valor de las cosas, esta es la responsabilidad de todos nosotros; padres, educadores, autoridades y, en definitiva, la sociedad entera.

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