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Javiera Hormazábal Castillo: la angelina que se lució en la parada militar

La mayor del Ejército que ha viajado por todo el mundo conociendo distintas culturas y realidades, hoy se perfecciona en su carrera agradeciendo el progreso y oportunidades que otorga el Estado.


 Por La Tribuna

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Con una carrera militar ascendente y prometedora, la mayor del Ejército, Javiera Antonia Hormazábal Castillo, ha vivido en carne propia las realidades de países con historias de hambrunas y desigualdades sociales, distintas a la que enfrentan miles de chilenos.

Esta profesional del ámbito pedagógico militar se define como una mujer orgullosa de todo lo que ha logrado y lo que tiene, considerándose una profesional con un gran cariño a su institución y al Ejército de Chile.

La mayor nació el 10 de marzo de 1978 en el hospital de Los Ángeles, sus padres son Magaly Castillo Lavín y Carlos Hormazábal Rodríguez.

Su niñez fue en casa de sus padres en las inmediaciones de la calle Orompello, junto a su única hermana, Rocío. Esta etapa de su vida la recordó especialmente por el gran amor que le tuvo su familia el cual perdura hasta el día de hoy.

“Mis padres siempre han sido muy preocupados, yo muy regalona. Soy la hija y nieta mayor, así que tanto mis abuelos como mis padres hasta los 10 años me estimaban de sobremanera”, comentó Javiera.

Sus estudios fueron en el Colegio Teresiano, donde también tiene muy buenos recuerdos.

Posteriormente, siguió su formación académica con auditoría unos años en Concepción, pero lo consideró muy aburrido, por lo que buscó nuevos horizontes.

“Me di cuenta que la carrera no era lo que yo quería. Me llamaba la atención algo más entretenido, por lo que decidí postular a la escuela militar y estudiar ahí”.

SU GRAN MOTIVACIÓN MILITAR

Dentro de sus estímulos más trascendentales para entrar al mundo militar, Javiera aseguró que su padre fue una de sus mayores influencias, debido a que él es suboficial mayor en retiro, por lo que señaló el gran orgullo que es su padre.

“Gracias a todos los logros de mi padre estuve muy inserta en la familia militar, por lo tanto, fue algo que siempre llamó mi atención”.

También añadió que “si no entré antes fue porque era muy tímida y aún estaba indecisa, pero fue algo que siempre me gustó. Pero realmente me motivaba estar inserta en el trabajo de mi padre, por los valores que tienen los militares, ya que es un trabajo donde se viaja mucho y se dedica bastante de sí mismo”.

Otro hecho importante fue que su padre pasaba mucho en la cordillera de Antuco, afirmando: “A veces no llegaba por estar trabajando, compartiendo con más gente. Entonces eso me hizo tener un sentimiento especial hacia la carrera militar, por el cariño entre los compañeros de trabajo”.

UN ASCENSO PEDAGÓGICO MILITAR

En cuanto a su desarrollo profesional, Javiera comentó que entró a la escuela militar en el 2001, donde estuvo dos años y egresó como oficial en el área de ingeniero, de ahí se especializó con una mención de explosivos, siendo destinada a la ciudad de Osorno.

De Osorno, comentó que trabajó hasta el 2005, para luego viajar  a la escuela de ingenieros en San Antonio.

Consecuentemente se fue a Santiago donde estuvo cinco años en el regimiento policial militar, sumado a ello, tenía a su cargo la unidad de antiexplosivos del regimiento del Ejército, donde comentó que fue una de las mejores partes de su viaje, asegurando: tenía a mi cargo perritos, era muy entretenido el trabajo.

Después, la mayor comentó que se fue a Punta Arenas, donde culminaría su estancia en el país con un viaje trascendental para su carrera y su vida: un éxodo a Haití.

UNA REALIDAD QUE MOTIVA AYUDAR

En Punta Arenas cuando se desarrolló como comandante de compañía de soldados conscriptos, la mayor, tuvo que ir siete meses en comisión de servicios en Haití el año 2009, donde estuvo desarrollando distintas labores de ayuda, asegurando que fue una de sus experiencias más grandes en la vida, un poco agridulce, pero satisfactoria.

"Al principio fue muy triste ver la realidad de ese país, pero muy gratificante a la vez, ya que uno puede colaborar, porque en el fondo algo se puede hacer, ya que cuando me fui noté realmente un cambio".

Además comentó que le afectó observar la pobreza, aseverando: "Cuando ves a un niño que hace dos días no come, realmente a una le parte el alma. Fue muy difícil ver a los pequeños ya que yo tengo una hija".

La militar se impuso con mucho esfuerzo a su pena, para poder lograr el objetivo de ayudar a la gente, confirmando que gracias a su estancia en el país afrocaribeño, pudo seguir ayudando, ya que fue destinada al centro conjunto para operaciones de paz en Chile, donde se comenzó a especializar haciendo cursos en mujer país, seguridad, diversidad protección de la infancia, clases de minas y desminando entre otros. 

Sumado a ello prosiguió como comandante de sección, tanto de hombres y mujeres de distintas edades asegurando sentir como un desafío a los jóvenes afirmando "muchas veces quieren hacer lo que ellos quieren y no seguir las reglas, lo cual hace que me guste más hacer mi trabajo".

LA ANGELINA EN CADENA NACIONAL

Tras la convocatoria que realizaron los oficiales para elegir a su representante en la Gran Parada Militar en Santiago, comentó que fue elegida para coanimar el evento televisado posterior a rigurosas pruebas.

"Me hicieron pruebas de cámaras, entrevistas y cuando me dijeron que estaba seleccionada, fue un orgullo tremendo porque todo lo que he trabajado al fin está teniendo reconocimiento".

La angelina atribuyó que la parte pedagógica le ha beneficiado un montón en su carrera, porque fue adquiriendo un desplante distinto, especialmente tras recorrer Perú, Uruguay junto a Brasil haciendo cursos y clases. "Es importante ver a personas de otros países, conociendo sus visiones para adquirir más personalidad".

UNA AGRADECIDA DE SU PATRIA Y LOS ÁNGELES

Al viajar por tantos países, ver distintas culturas y realidades, Javiera, aseguró que Chile avanza a pasos agigantados, afirmando su alto nivel latinoamericano.

"Me enorgullezco especialmente de ser angelina, porque me crié aquí y, pese a que viajo mucho o he vivido en otros lugares siempre vuelvo".

Otra de las experiencias que le hizo apreciar a su patria, fue su estancia en Haití, asegurando que "con eso uno aprende a valorar lo que uno tiene, un país tranquilo, con un gobierno estable, siempre habrá falencias, pero a diferencia de otros países, nosotros no estamos en guerra ni en la pobreza".

PREPARACIÓN DE ALTO RANGO

La mayor concluyó que se encuentra estudiando arduamente ya que postulará a la academia de guerra del Ejército, que son aquellos que preparan a los líderes y futuros generales.

Por lo que debe ingresar a esa academia para seguir con su carrera militar esperando lo mejor, así finalizó: “todo el trabajo que he tenido es complicado porque son muchas materias y ramos, pero tengo la seguridad de que me impondré como en todas las pruebas que me ha puesto la vida”.

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