lee nuestro papel digital

Desarrollo

Arquitecta angelina busca rescatar de las ruinas y el abandono una de las construcciones más antiguas de la zona

Una de las construcciones más antiguas y de gran valor histórico y cultural, tanto para la comuna de los Ángeles como a nivel nacional, que fue sede de una de las primeras centrales hidroeléctricas del país, se encuentra en estado de abandono y evidente deterioro.


 Por Claudia Robles

WhatsApp Image 2022-08-12 at 6.11.06 PM

Una espesa capa de musgo y líquenes cubren gran parte de los muros y de la añosa techumbre de una construcción que forma parte de la historia patrimonial y arquitectónica de Los Ángeles. Se trata del Molino y la central hidroeléctrica que se emplaza en El Arrayán, un sector rural perteneciente a la comuna de Los Ángeles, ubicado a ocho kilómetros al surponiente de la ciudad, camino a Nacimiento, internándose a unos 400 metros al interior. En ese lugar aún quedan vestigios de una etapa de crecimiento, innovación y de tecnología avanzada para esos años, y que actualmente sucumbe en el abandono y la indiferencia.

El estado actual de esa construcción, motivó a Daniela Urriola Escobar, angelina, egresada de la carrera de Arquitectura de la Universidad de Concepción a levantar una idea bajo el concepto: Museo histórico de Los Ángeles: Una propuesta de rehabilitación para el Molino y la Central Hidroeléctrica El Arrayán. “Cuando pensé en el tema de mi proyecto de título, con el cual optaría al título de arquitecta, pensé en que me gustaría rehabilitar un edificio histórico. Me atraía la belleza que existe en rehabilitar una obra arquitectónica, ya que el propósito es mantener su valor, aunque el uso para el que fue pensada esté obsoleto”.

En ese sentido aclaró este concepto, “rehabilitar en arquitectura es intervenir un edificio para su recuperación y reutilización otorgándole nuevos usos más acordes a nuestros tiempos, siempre de una forma respetuosa y responsable.

Entonces comencé a buscar un edificio que fuese representativo para la comuna y que fuese imprescindible mantener su valor en el tiempo, comencé a buscar en internet hasta que me topé con un video en YouTube, realizado por Luis Enrique Garretón Munita, que hablaba sobre lo que fue el Molino El Arrayán y su planta de generación eléctrica, en ese momento me enamoré del edificio y su historia” expresó al presentar su propuesta en el Día de los Patrimonios respondiendo a la invitación realizada por la Corporación Cultural Municipal de Los Ángeles y el patrocinio brindado por el Rotary Club de Los Ángeles. “Siempre he sentido fascinación por las edificaciones antiguas, tanto por su arquitectura como por lo que representan, ya que una obra arquitectónica es un documento que nos da a conocer algunos aspectos de la estructura social y del modo de vida de la época en la que se construyó, en sencillas palabras son nuestro patrimonio cultural arquitectónico”.

La propuesta considera una intervención por contraste entre lo nuevo y lo antiguo, teniendo como objetivo reformar el espacio interior manteniendo la fachada existente y creando un contraste entre ambos, tanto en forma como materialidad.

Tras investigar acerca de esta edificación, Daniela presentó el tema a la Universidad de Concepción, donde fue acogido. “Para comenzar a desarrollar el proyecto debía proponer un nuevo uso para la edificación y estudiado el contexto museográfico angelino, propuse que fuese destinado a un museo de historia local, no obstante, la capacidad puede aceptar otro tipo de manifestaciones. Debo aclarar que, el proyecto no fue valorizado económicamente pues no era de exigencia académica” aclaró.

¿Ahora que la propuesta fue presentada a nivel académico, qué esperas que ocurra? Se le preguntó a Daniela, quien respondió: “Espero que el molino, sea conocido y  valorizado por la comunidad y autoridades y que a través de un proceso de rehabilitación de la estructura se pueda conservar este edificio histórico.  (…) Un proceso similar de rehabilitación podría ser realizado en otras construcciones históricas, sin necesidad de demolerlas” propuso con convicción la arquitecta angelina.

DETERIORO Y ABANDONO

Durante el trabajo de evaluación, se determinó que los principales daños en la actual infraestructura pasan por la pérdida de material por desmoronamiento, grietas y fisuras que afectan la estabilidad de los muros, desconchamiento del estuco de cemento, presencia de vegetación como musgo y líquenes y desmoronamiento de parte de la techumbre.

La historia de la edificación comienza con la llegada del inmigrante alemán Carlos Heck Magd, en el año 1870 a la ciudad de Los Ángeles, quien en ese momento compra el fundo San Isidro, ubicado al nororiente de la ciudad, instalando en él, una micro central hidroeléctrica y el primer molino en la zona. El año 1873 el gobierno autoriza la construcción de dos ramales ferroviarios: Santa Fe-Los Ángeles y San Rosendo-Angol vía Renaico, lo que facilitaría el transporte de la producción agrícola y de pasajeros en la región.

Debido a este acontecimiento, en el año 1879 Carlos Heck, un hombre visionario, ve una oportunidad en el fundo El Arrayán, por donde pasaría la línea del tren, lo que le permitiría transportar sus productos harineros para su comercialización y lo más importante, cerca del fundo pasaba el Estero Quilque, el que le posibilitaría, construir una nueva planta hidroeléctrica para poder dotar de energía a su molino. Es así como Carlos Heck se traslada al fundo El Arrayan y construye uno de los molinos más grandes del país, alimentado por su propia central hidroeléctrica. En ese momento, Heck trae maquinaria y cemento directamente de Alemania los que fueron desembarcados en Talcahuano y transportados cauce arriba por el río Biobío hasta Nacimiento, y desde ahí, en carretones tirados por bueyes hasta su fundo. Posteriormente integra una fábrica de hielo y un andén para el ferrocarril, con los servicios de boletería y encomiendas.

En 1880 debido a la gran producción que alcanzó el molino y la mayor demanda de operarios es que Carlos Heck construye viviendas a sus empleados con todos los servicios básicos incluyendo luz eléctrica gratis.

En 1884 el regidor de la época Heriberto Brito compra los derechos y privilegios que tenía en Chile el empresario e inventor norteamericano Thomas Alba Edison y envía una solicitud al municipio angelino proponiendo mediante tales derechos, la producción de luz, calor y fuerza motriz por medio de la electricidad para así aprovechar el invento en la ciudad, rogando que se le concediera permiso por un periodo de nueve años, para colocar postes de alumbrado. Una vez realizada la solicitud, se presentaron trabas legales, ya que él, era el regidor de turno, por tal motivo decidió vender los derechos al ciudadano alemán, Eugenio Krumenaker, quien presentó nuevamente la solicitud, la cual fue aceptada por el municipio.

LOS ÁNGELES, PIONERA EN ALUMBRADO PÚBLICO

En 1886 Los Ángeles se pone a la vanguardia en materia de alumbrado público tanto a nivel nacional e internacional, siendo la primera ciudad de Chile en tener en sus calles este sistema de alumbrado.

La electricidad se generó en la Estación de Alumbrado Público, a través de un motor a vapor, ubicado en calle Valdivia, hoy al costado del Teatro Municipal. Posteriormente debido al crecimiento demográfico, la ciudad demandó más electricidad, por lo que en el año 1903 se comenzó a utilizar la producción eléctrica del molino El Arrayán, proyecto pionero a nivel nacional. 

Así, por cerca de 20 años el migrante alemán se mantuvo frente a su innovador emprendimiento. Don Carlos Heck Magd, falleció en el año 1923, quedando a cargo su hijo, Alberto Heck, quien mantuvo la central y el molino en funcionamiento hasta que, en 1933 un devastador incendio consumió en su totalidad las instalaciones, salvándose la turbina y la planta de energía. La planta hidroeléctrica se mantuvo en funcionamiento y entregó energía a la ciudad hasta el año 1960 luego de haber pasado por varios descendientes de don Carlos Heck.

ESTADO ACTUAL DE LA EDIFICACIÓN

La construcción tiene una superficie de 1509 m2. Actualmente  se mantienen en pie el primer nivel y el subterráneo -1 y -2 y parte de la fachada de nivel dos y tres, estructura, en muros de albañilería sin refuerzo de 82 cm de espesor y grandes vigas de madera y metal.

En el proyecto de título de Daniela se destaca que el terreno se emplaza paralelo a una vía de servidumbre que conecta con dos vías de acceso desde la ruta 180 camino a Nacimiento, autopista que conecta con el centro de Los Ángeles y la Ruta Cinco Sur, principal arteria de comunicación terrestre del país, presentando una buena accesibilidad a la capital provincial al igual que a otras comunas.

El terreno es privado y presenta una superficie de 10.900 m2. En su extremo oeste se emplazan las viviendas de los antiguos empleados del molino; hacia el norte se encuentra un canal donde se devolvían las aguas ocupadas en la central a su cauce natural; en el extremo este del terreno se encuentra el acceso de agua al edificio y en su extremo sur se encuentran rieles de lo que fue la línea ferroviaria que constituía el ramal Santa Fe Los Ángeles.

El edificio posee una arquitectura neoclásica, la cual nace a mediados del siglo XVIII, que se inspira en los monumentos de la antigüedad grecorromana y se caracteriza por la simplicidad espacial y compositiva, la simetría y las proporciones sujetas a las leyes de la medida y las matemáticas.


  • Compartir:
lee nuestra edición impresa
etiquetas
arquitectaCentral HidroeléctricaDaniela UrriolamolinoMuseoUdeC
NEWSLETTER

opinión

lo más leído

NEWSLETTER
logo-ediciones-anterioes