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Cultura

Datos sobre el crecimiento poblacional de Los Ángeles

“En Los Ángeles se acuestan temprano” fue la expresión usada por un popular diario nacional para reflejar en notable aumento de la población en la capital provincial de Biobío. Ese dato, sin embargo, trasuntó la realidad de potente migración campo-ciudad que desencadenó un conflicto económico y social en las urbes.


 Por Juvenal Rivera

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El titular de febrero de 1961 del popular diario Clarín no pudo ser más explícito y, además, picaresco: “En Los Angeles se acuestan temprano: población creció en un 85%”.

De esta forma, el matutino se refería a la divulgación de los datos del Censo Nacional de Población, donde el aumento en el número de habitantes en la capital de la provincia de Biobío era uno de los datos más llamativos.

Y no era para menos. Entre 1952 y 1960, la cantidad de habitantes en el área urbana (es decir, que viven en la ciudad) creció de 18 mil 496 vecinos a 34 mil 92 habitantes. Es decir, en apenas ocho años la población casi se duplicó, siendo uno de las cinco urbes con el incremento más expansivo durante ese periodo en el país.

A nivel comunal, es decir, incluyendo los sectores urbano y rural, el crecimiento fue más atenuado aunque no menos significativo. De 60 mil 607 residentes de pasó a 75 mil 851, o sea, el aumento fue de un 25% en el mismo periodo.

En esos años, el fuerte incremento de la población fue consecuencia de uno de los fenómenos más importantes en el siglo XX: la potente migración campo-ciudad. Aquel proceso fue acicateado por las expectativas de mejores condiciones de vida en las urbes (la energía eléctrica y el agua potable se comenzaron a masificar), empujado por el surgimiento de fábricas e industrias, como la planta Iansa (puesta en operaciones en 1954) que vislumbraba la opción de empleo.

Este dato, sin embargo, serviría para dar cuenta – de manera incipiente – de uno de los mayores problemas sociales vividos en la segunda mitad del siglo pasado: las condiciones de miseria e indigencia de una parte importante de la población que se reflejó en las denominadas “poblaciones callampa” porque aparecían en cualquier parte después de la lluvia.

A toda esa situación de crisis se le llamó la “cuestión social” y fue uno de los mayores predicamentos para las autoridades de todo signo político en la centuria pasada.

En 1960, la ciudad estaba constreñida básicamente al perímetro correspondiente a la calle Ercilla (poniente), la avenida Vicuña Mackenna (sur), Los Carrera (oriente) y Latorre (norte).

El terremoto de mayo de ese año apresuró la entrega de las primeras poblaciones populares, como la Galvarino y la Clara de Godoy. En ese mismo año, la municipalidad compró el terreno en el costado sur del río Paillihue para construir viviendas. El alto costo de la urbanización el terreno causó que solo se entregaran mediaguas a unas 90 familias.

Pero todo era insuficiente. Las personas seguían y seguían llegando de los campos a Los Angeles. Un informe de la Dirección de Obras Sanitarias de 1965 se daba cuenta que cerca de 5 mil personas vivían en poblaciones callampa, sin los servicios básicos (agua potable, alcantarillado y energía eléctrica). Otros miles vivían de allegados. Fue la simiente la las tomas de terrenos que concluyeron en conjuntos de viviendas como Basilio Muñoz y Real Victoria, entre otras.

Recién con la llegada del nuevo siglo, se pudo avanzar de manera resuelta en la solución de los temas pendientes en materia habitacional con la masiva construcción de viviendas en el sector sur (Paillihue) y norponiente de Los Angeles (Santiago Bueras).

Sin embargo, en 1961, Los Angeles era noticia a nivel nacional por el explosivo aumento de la población en el radio urbano en muy pocos años.


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