lee nuestro papel digital

Destacados

Conoce el croquis que data del siglo XVIII de la “Demostración de la nueva población de Los Ángeles”  

Al conmemorarse durante el mes de mayo un nuevo aniversario de la fundación de la ciudad de Los Ángeles, el investigador, Luis Enrique Garretón, de profesión ingeniero, destacó aspectos históricos relacionados con los inicios de la ciudad.


 Por Claudia Robles

1742 - Demost de la nueva pobl. de L. A. (3) (1)

La fundación de Los Ángeles fue consecuencia de la política borbónica que mantenía la Corona española desde principios del siglo XVIII, la cual entre otros aspectos, apuntaba a la creación de asentamientos urbanos con el objeto de fortalecer el desarrollo económico y social, otorgando mayor seguridad a la población, debido a que mucha de ella, especialmente en el centro sur de Chile, habitaba dispersa en los campos. Por lo anterior, Los Ángeles – concebida dentro de la fundación de otras ocho villas – pasó a ser un enclave fronterizo del reino, ubicado en el centro de la Isla de la Laja, cercana al río Biobío, límite natural acordado entre España y el pueblo mapuche, desde el parlamento de Quilín, en 1641.

Así inicia su relato Luis Enrique Garretón, ingeniero e investigador histórico, quien recordó que “la villa recibió el nombre de Nuestra Señora de Los Ángeles, y fue fundada el 26 de mayo de 1739, por el sargento mayor Pedro de Córdova y Figueroa, por orden del gobernador de Chile José Manso de Velasco, impulsado este por las ideas del obispo de Concepción Salvador Bermúdez”.

Sobre el territorio agregó que “el lugar elegido por Córdova fue descrito en carta enviada a dicho gobernador, el 26 de enero de 1743, donde informa sobre las acciones fundacionales y el estado del pueblo, así como también la distribución de terrenos, entre otras cosas”.

En ese momento, citó que “aunque no hay certeza, es probable que esa misiva haya ido acompañada de un dibujo llamado “Demostración de la nueva población de Los Ángeles”, de autor desconocido, elaborado entre 1742 y 1743”.

El investigador angelino en esta ocasión analiza el contenido del mencionado registro fundacional que, aunque de menuda técnica, pero con dedicación, es una imagen que detalla los espacios ocupados por los primeros angelinos, y donde – con algo de imaginación – hace el ejercicio de superponer la realidad urbana actual, sobre aquella remota e incipiente villa ubicada en este antiguo confín del imperio español.

“Para comenzar, el croquis, dibujado de norte a sur, contiene una clave numérica, y sobre la imagen, los nombres de las actuales calles de nuestra ciudad. La escala gráfica dibujada en el centro de la plaza de armas indica 80 varas, que equivalen a 66 metros, la plaza no era más que una planicie de tierra y maleza que cumplía la función de espacio público” expresa Luis Enrique Garretón.

En ese sentido cita que “la primera edificación fue la iglesia, ubicada frente a la plaza de armas por calle Lautaro, fue construida en adobe y tejas, con casa del cura, y sacristía hecha de cal y piedra que miraba hacia el norte, y detrás, un huerto que llegaba hasta calle Colo-Colo a orillas del estero Quilque. En segunda instancia se levantó el Fuerte frente a la plaza por calle Caupolicán, con un muro perimetral de piedra e inicialmente solo dos baluartes en sus ángulos opuestos, ahí también se ubicó la cárcel”.

Además mencionó que “por esos días, la población radicada era de unas 80 personas más los soldados de la guarnición. Las casas, algunas con sus huertas cercadas, no superaban las treinta, precarias viviendas con techo de paja y aleros, dispuestas en calles Almagro, Valdivia, Mendoza, y hasta Ercilla”.

En tanto, agregó que “en el extremo sur existían dos especies de ciénagas que proveían de agua limpia, que fluían bajando desde avenida Ricardo Vicuña hacia el estero Quilque, este era un arroyo pantanoso con un puente en calle Valdivia, que era la única conexión hacia el sector norte del pueblo. En la esquina de Colón con Colo-Colo se extraía y elaboraba el adobe; el nivel de detalle llega hasta la marca de *pequeñas huellas hechas por el tránsito de las personas entre sectores y la vegetación circundante”*.   El investigador angelino expresa que “de esta forma hemos dado una simple mirada retrospectiva a las características urbanas de los primeros años de Los Ángeles debido a su especial condición fronteriza, su crecimiento fue lento, atraer a los campesinos dispersos para establecer la villa fue una tarea dificultosa, el gobernador lo sabía, y promovió incentivos para ser habitada. Finalmente los mismos angelinos “colonos” levantaron la villa con precarios medios de subsistencia y recursos, ellos apostaron por el progreso, confiaron en que estas tierras de la Isla de la Laja eran y serían el bien más codiciado, el tiempo le dio la razón” concluye Luis Enrique Garretón, al realizar un aporte al patrimonio histórico de Los Ángeles, en su nuevo aniversario.

lee nuestra edición impresa

  • Compartir:
etiquetas
asentamientosCalleshistoriaLos Ángeles
NEWSLETTER

opinión

lo más leído

NEWSLETTER
logo-ediciones-anterioes