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Agricultores advierten el impacto negativo en rendimiento de frutales por falta de trabajadores

La pandemia y las ayudas sociales estatales son percibidas como las principales razones de la baja oferta de mano de obra del sector.


 Por Jorge Guzmán

Trabajador agrícola cosechando
Trabajador agrícola cosechando

La temporada pasada de cosecha de fruta tuvo resultados desfavorables para los productores de Biobío. Estos debieron incrementar su oferta de remuneraciones para paliar el déficit de trabajadores agrícolas de carácter temporal. Sin embargo, la medida demostró ser insuficiente para el rubro. Productores y gremios que abordan los problemas de la zona de Biobío consideran que la pandemia y la reorganización de las tareas del hogar, la falta de incentivos al ahorro previsional y las ayudas estatales han causado este efecto para el sector productivo de la fruta.

De acuerdo al presidente de la Sociedad Agrícola Biobío (Socabio) José Miguel Stegmeier, la falta de mano de obra, además de tener que aumentar las remuneraciones de los trabajadores agrícolas, implicó que en algunas variedades de cultivo frutícola los productores debieran entregar todo el margen de ganancia en los sueldos de los operarios.

Y según el vocero de Socabio, incluso esta medida no se reflejó en un aumento en la oferta de trabajadores para labores agrícolas. “Lo mismo ha pasado ahora en invierno, que es cuando se realizan las labores de poda y mantención de huertos”, dijo Stegmeier.

El dirigente gremial dijo que la impresión desde la agrupación, es que el problema no es de incentivos, sino que es el reflejo de algo “bastante más profundo y que, de no tomarse algunas medidas de fondo, puede ser ya algo estructural”.

LA VUELTA AL HOGAR DE LAS MUJERES

Desde Socabio reconocen que hay razones de carácter más permanente que están causando este fenómeno. “En el caso de las mujeres, que son muy relevantes en el trabajo de temporada de recolección de frutos, es el cuidado de los niños”.

De acuerdo a lo señalado por Stegmeier a La Tribuna, el cese en el funcionamiento de las guarderías, establecimientos de educación parvularia, básica y media, ha empujado a las mujeres que solían ocuparse en el trabajo de temporada de recolección de fruta, a quedarse en casa.

También el temor a contagiarse aparece como otro factor. Sin embargo, desde la asociación gremial agrícola esperan que, con la cobertura de vacunación alcanzada, esta no sea una causal para la próxima temporada de cosecha frutal.

FALTA DE INCENTIVOS

Así también, una de las razones percibidas de la baja en la oferta por Socabio es la ausencia de estímulos para ahorrar fondos en las cuentas previsionales. “Son múltiples los casos en que una de las condiciones que piden los trabajadores es no elaborar contratos y eso no puede ser aceptado por los agricultores”.

A juicio de Stegmeier “basta con satisfacer el día a día y en eso es posible que en muchos casos, las ayudas estatales y los retiros previsionales estén inhibiendo la búsqueda de trabajo”.

Según el dirigente, el foco de la ayuda social, una vez que se retorne a una mayor normalidad en relación a los efectos de la pandemia en el día a día, debe centrarse en que conseguir un buen empleo sea la solución planteada por los sistemas de ayuda social. 

EN LOS HUERTOS

Edgardo Meynet, uno de los socios de Huertos Collipulli, que centra su producción en los frutales de arándano y cereza, dice que los resultados en su caso han sido normales. Sin embargo, uno de los principales problemas que ha debido enfrentar ha sido, precisamente la oferta de mano de obra para cosechas de frutales.

“Los bonos, el retiro del 10 por ciento y la misma pandemia han disminuido la oferta laboral”. Meynet cree que estas condiciones afectaron, en menor medida, la temporada de cosecha pasada, pero que sí afectará la próxima temporada. “Ya hay menos personas para poder trabajar”.

Según el productor de Huertos Collipulli, los mismos bonos del Estado son un desincentivo, porque se les exige a los empleadores contratar a su personal de la temporada de cosecha, pero con contratos, estos trabajadores no pueden acceder a los bonos ofrecidos por el Gobierno.

“Hay un incentivo perverso, donde si está trabajando no recibe bonos y si no está trabajando los recibe”.

Y con lo anterior la opción que le queda es no cosechar y dejar el producto para venta a industrias, que no cubren los costos de la explotación con los precios a los que compran la fruta.

El panorama no tiene proyecciones de mejorar, de acuerdo a la visión del sector. Según Meynet si esta situación se mantiene, la producción solo puede empeorar.

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