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Finde

Vida y pasión de la población En Tránsito (y el gran incendio de 1982)

El gigantesco siniestro dejó a más de 2 mil 500 damnificados en una de las mayores poblaciones callampa que tuvo Los Ángeles en su historia, cuyos pobladores serían – años más tarde – los primeros ocupantes de los sectores que ahora conocemos como Santiago Bueras y Paillihue.


 Por Juvenal Rivera

Incendio en la población En Tránsito

El incendio del 23 de marzo de 1982 quemó una parte importante de la población “En Tránsito”, un campamento precario situado donde ahora está la villa Balmaceda que era ocupado por más de 10 mil personas en las peores condiciones imaginables.

Fue un mega-incendio, el peor del cual alguna vez se tuviera registro en la historia local, episodio del cual se van a cumplir 39 años en los próximos días.

El incendio se inició cerca de las 2 de la tarde y en solo un par de horas, las llamas – que se iniciaron por una plancha a carbón que hizo arder unas cortinas – arrasaron con cientos de frágiles mediaguas. Construidas con desechos de madera, en su interior solían estar recubiertas de plástico y cartón para aislar del frío. Esa mima condición hizo que fueran presa fácil del fuego que avanzó con extrema rapidez, dejando a muchos solo con lo puesto.

Los pocos balones de gas en los hogares ocasionaban explosiones que diseminaban las llamas con mucho mayor rapidez.

Fue una tragedia, una verdadera tragedia. No hubo víctimas fatales pero dejó a 2 mil 500 personas en la más completa indefensión. Muchos fueron albergados en instalaciones provisorias en los corralones municipales, en carpas de campaña, mientras se les entregaba una solución definitiva.

Ese fue el capítulo más trágico de ese campamento llamado “El Tránsito”, aunque su nombre era En Tránsito porque era de paso, porque era temporal, de paso mientras llegaba la esquiva opción de la casa definitiva o de la caseta sanitaria o de un pedazo de tierra que pudiera ser propia.

Porque, al final de todo, ese emblemático campamento de Los Ángeles fue, durante cerca de tres décadas, la evidencia palpable de una realidad social abrumadora: la pobreza dura.

Su existencia fue consecuencia de la creciente migración del campo a la ciudad, iniciada en los años 40, que presionó por resolver el problema de la vivienda propia en la segunda mitad del siglo pasado.

En el entorno de las ciudades o en los terrenos baldíos, las familias se comenzaron a ubicar en lo que luego de conocería como “poblaciones callampas”.

Un informe de marzo de 1965 de la Dirección General de Obras Sanitarias menciona la existencia de 13 campamentos o poblaciones callampa en  Los Ángeles. Ahí vivían prácticamente 3 mil personas (2 mil 944 para ser más exactos), es decir, cerca del 10% de la población urbana vivía en la miseria (en esa época, la ciudad sumaba poco más de 30 mil personas).

Pero el país era demasiado pobre y la autoridad simplemente no fue capaz de responder a esta demanda habitacional para los cientos de miles de personas que llegaban a vivir a las urbes y solo podían ocupar un rincón en alguna de las “poblaciones callampas”, que se expresó en otros países sudamericanos, como las villa miseria en Argentina o las favelas en Brasil.

Fue lo que pasó con el campamento En Tránsito, fruto de una toma ocurrida en agosto de 1973, a pocos días del Golpe militar y que llegó a ser el más grande en la historia angelina. Albergó a cerca de 10 mil almas, el 95% de los cuales vivían en la indigencia y la extrema pobreza.

Fue realmente enorme. Para hacerse una idea, hacia 1980 la población angelina sumaba 100 mil personas. El 10% de ellos vivía en la población En Tránsito que no tenía agua potable ni alcantarillado y todos “colgados” a la energía eléctrica.

La toma partió una noche de agosto cuando decenas de familias llegaron a habitar un terreno comprado por el Estado para levantar viviendas sociales. La idea de la toma era presionar por tener sus casas. Sin embargo, lo que debía ser una ocupación temporal, dio paso a la llegada de más y más personas que pararon sus “casas” con restos de madera, trozos de cartón y lo que pudiera servir para cerrar una mediagua.

Se surtían de agua en pilones ubicados en plena calle y situados a cierta distancia unos de otros. Con el paso de los años, fue instalado el alumbrado público. Eran la demostración que la toma era un hecho consumado.

El incendio de marzo de 1982 fue en el peor momento. No solo por la magnitud del daño y la enorme cantidad de damnificados, sino por el particular trance que estaba viviendo la ciudad y el país.

En ese año se vivía una de las peores crisis económicas de las cuales se tenga recuerdo. Como si fuera poco, en la capital provincial había cerrado la planta Iansa, una de las principales fuentes de empleo. Los índices de cesantía se habían disparado al 25%, nunca antes visto.

Las familias damnificadas fueron instaladas en tiendas de campaña en los corralones municipales y debieron capear el invierno en esas condiciones.

Así y todo, paulatinamente se comenzaron a entregar soluciones, primero parciales y después definitivas. Algunos grupos fueron llevados a la población Pedro de Córdova, en lo que fueron los inicios del sector Santiago Bueras.

Otros fueron erradicados en la población Lagos de Chile y sus ocupantes hasta la fecha son conocidos como “Los Quemados” en alusión al incendio. A fines de los ’80, un grupo numeroso fue llevado a la población Escritores de Chile y sería el punto de partida para la masiva llegada de habitantes a lo que ahora conocemos como sector Paillihue.

El campamento En Tránsito comenzó a ver el final de sus días hacia fines de los ’90 cuando sus habitantes empezaron a ser erradicados en las sucesivas poblaciones levantadas en el sector sur de Los Ángeles.

Los últimos pobladores salieron en el invierno de 2001, poniendo fin a una ocupación que duró prácticamente tres décadas y por la que pasaron decenas de miles de familias.

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