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Equidad de Género

María Villalobos, matrona:  “Soy muy agradecida de los lugares donde trabajé”

Siendo estudiante, le apasionaba la biología y una tía por el lado de su padre –con quien comparte profesión- fue quien la impulsó decididamente a dirimir su vocación.


 Por Claudia Fuentes

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En Til Til, cerca de Santiago, inició su vida laboral María Villalobos Araya, o cariñosamente “Mary” para la mayoría de quienes conocen a esta matrona que culmina su fase de trabajo en el Centro de Salud Familiar (Cesfam) Nuevo Horizonte.

“Siempre trabajé en la atención primaria, creo que me gustaba esto del contacto con las personas, encuentro que uno hace un poquito de lazo con los usuarios. Eso me gustaba y, de hecho, comencé yendo a postas rurales en Til Til y Polpaico”, rememora.

Siendo estudiante, le apasionaba la biología y una tía por el lado de su padre –con quien comparte profesión- fue quien la impulsó decididamente a dirimir su parte vocacional. “Tú estás pintada para ser matrona”, le dijo en varias ocasiones, algo que Mary tenía pausado en su memoria pero que volvió a recordar hace poco, ad portas del inicio de una nueva etapa en su vida.

“Una vez casada, ya con 2 niños, a mi marido le resultó un trabajo acá. Era el momento para probar cosas, hacer cambios en la vida y entonces nos decidimos a vivir en Los Ángeles. Probamos acá y, al poco tiempo, empecé a hacer reemplazos, iniciando así mi vida laboral –en esta ciudad- en el Cesfam de Paillihue”.

Se movió un tiempo entre el Cesfam Sur y el Cesfam Norte, siendo este último recinto donde logró consolidar una jornada laboral completa. Tras alrededor de 12 años allí, emigró en 2010 al Cesfam Nuevo Horizonte, flamante establecimiento instalado en la zona norponiente de la comuna, que fue su último paradero.

“Para mí fue muy grato, soy muy agradecida de los lugares donde me tocó trabajar, de las posibilidades que me ha entregado el sistema –la Dirección Comunal de Salud- en relación a las capacitaciones, en relación al ambiente laboral que me ha tocado vivir. Para mí, la experiencia laboral fue muy buena”.

Remarca que le tocó ser parte de equipos muy comprometidos, muy trabajadores y muy “apoyadores”; y también pudo conocer personas, hacer amistades. “Yo creo que voy a extrañar eso, el ‘día a día’, la cotidianidad, el que uno está dentro del box con la paciente, con la usuaria, súper comprometida con su situación de salud, aportando a ella con un granito de arena. Eso es algo tan enriquecedor, sin dudas, se extrañará”.

Ahora tendrá más tiempo para “comadrear” con 2 grandes amigas y colegas –Roxana Espinoza y María Angélica Silva-, quienes también se acogen a retiro voluntario. “No tengo nada tan definido como plan, solo bajar las revoluciones, hacer las cositas domésticas que me gustan –cocina, jardinería y bordado-, darme algunos gustos personales, dedicarme más a la familia que para mí es muy importante, con mis hijos, mis nietas y mis nietos. Tengo para entregar harto cariño y recibir harto cariño, que es algo que me encanta”, concluye.

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