Editorial

La seguridad no es un trámite

Operativo Santa Fe, Delegación presidencial provincial Bío Bío
Operativo Santa Fe / FUENTE: Delegación presidencial provincial Bío Bío

Lo ocurrido durante la fiscalización a una actividad masiva desarrollada este fin de semana en Santa Fe deja una reflexión que trasciende ampliamente a un evento en particular. Cuando cientos o miles de personas son convocadas a un mismo lugar, cumplir con las condiciones de seguridad no puede ser entendido como una formalidad administrativa. Es, ante todo, una responsabilidad con quienes asisten.

La Delegación Presidencial Provincial de Biobío informó la detección de incumplimientos relacionados con autorizaciones, personal de seguridad privada y condiciones de emergencia y evacuación. Carabineros, a su vez, cursó las denuncias correspondientes. Serán las instancias competentes las encargadas de determinar las eventuales responsabilidades derivadas de estos antecedentes.

Pero más allá del procedimiento específico, el episodio permite poner atención sobre una cuestión esencial: las exigencias establecidas para los eventos de alta convocatoria existen porque los riesgos son reales.

Una salida insuficiente, personal sin la preparación requerida o un plan de emergencia deficiente pueden parecer asuntos secundarios mientras todo transcurre con normalidad. El problema es que, ante una emergencia, esas mismas falencias pueden marcar una diferencia fundamental.

Por eso resulta relevante que exista fiscalización, pero también que esta sea preventiva, coordinada y permanente. No basta con reaccionar cuando ocurre un accidente ni endurecer los controles después de una situación grave. El propósito de las autorizaciones y revisiones previas es precisamente evitar llegar a ese punto.

También existe una responsabilidad ineludible de quienes organizan estas actividades. Convocar público supone asumir obligaciones que van desde cumplir con los permisos hasta garantizar condiciones adecuadas para enfrentar una evacuación o cualquier contingencia. El éxito de un evento no puede medirse solamente por la cantidad de asistentes o por el espectáculo ofrecido, sino también por la capacidad de desarrollarlo de manera segura.

En una provincia donde fiestas costumbristas, espectáculos, encuentros deportivos y celebraciones forman parte habitual de la vida comunitaria, este estándar debe ser compartido por todos. La fiscalización rigurosa no debe entenderse como un obstáculo para realizar actividades, sino como una garantía para que puedan desarrollarse responsablemente.

Lo sucedido en Santa Fe debe servir, entonces, como una señal preventiva. Las normas pueden parecer exigentes hasta que ocurre una emergencia. Y cuando se trata de resguardar la integridad de las personas, cumplirlas no es burocracia: es responsabilidad.

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