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Cultura preventiva

por La Tribuna

Incendios Alameda Sur, Santa Fe / Archivo La Tribuna

El incendio forestal que afectó este martes al sector de Santa Fe, que hasta el cierre de esta edición había consumido 104 hectáreas y dejado dos galpones destruidos, expone con crudeza la vulnerabilidad de la provincia de Biobío ante una amenaza que se ha vuelto cotidiana y que cada temporada cobra dimensiones preocupantes. Esta primera gran emergencia del año en Los Ángeles no solo obligó a un amplio despliegue institucional, sino que puso en evidencia la necesidad de que la ciudadanía adopte una cultura de prevención efectiva.

La Corporación Nacional Forestal señaló durante este miércoles que el siniestro podría presentar características de intencionalidad según los antecedentes recopilados, aunque esto debe ser confirmado por la Policía de Investigaciones y el Ministerio Público. Esta posibilidad convertiría la situación en un acto deliberado contra el patrimonio colectivo y la seguridad de las comunidades.

Solo para combatir este incendio fue necesario desplegar dos helicópteros desde Ñuble y La Araucanía, un avión dromedario, brigadas helitransportadas, camiones cisterna y brigadas terrestres. A esto se sumaron recursos privados con cinco aviones, cuatro helicópteros y siete brigadas. El costo operacional y el desgaste de equipos y personal son enormes, y dichos recursos podrían destinarse a otras emergencias.

El viento, con ráfagas de 60 km/h, complicó el combate y obligó a activar en cerca de 10 ocasiones el Sistema de Alerta de Emergencia (SAE) para evacuar los sectores habitados. Incluso, las líneas de contención construidas el martes con brigadistas y maquinaria pesada fueron superadas durante la madrugada del miércoles por el avance del fuego, lo que demuestra que un mismo evento puede extenderse por varios días y generar reacciones en cadena.

Desde Conaf se enfatizó que no hubo viviendas afectadas, pero la cercanía del fuego a zonas habitadas preocupa, sobre todo si se considera que el fuego estuvo a escasos metros de las casas. Los datos sobre la temporada anterior ya nos advertían sobre esta posibilidad: Los Ángeles registró la mayor ocurrencia de incendios forestales en la región, y estos se concentraron en Villa Génesis, Los Profesores, Santa Fe, Millantú, Chacayal, Pedregal y Paraguay.

La inversión en educación comunitaria sobre uso del fuego, el fortalecimiento de patrullajes preventivos en zonas críticas, la implementación de cortafuegos perimetrales en sectores de interfaz urbano-forestal y el aumento de sanciones disuasivas son medidas que, con mayor o menor avance, se han adoptado. Sin embargo, ningún esfuerzo es suficiente cuando existe intencionalidad. Provocar incendios no es solo un delito ambiental, sino un atentado contra la vida y el patrimonio de comunidades enteras.

Los Ángeles permanece con su "Botón Rojo" activado por las altas temperaturas y viento. La temporada recién comienza y la provincia no puede permitirse repetir esta historia cada verano. Adoptar una cultura preventiva es una de las acciones más valiosas que puede desarrollar una comunidad cuando la amenaza por el fuego es latente.

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