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Editorial

Bomberos de Los Ángeles


 Por La Tribuna

Fue un viernes en la noche de un 23 de noviembre de 1888 cuando un grupo de influyentes vecinos dieron vida formal a la Primera Compañía del Cuerpo de Bomberos de Los Ángeles. Replicando las experiencias de otras ciudades del país, la capital provincial de Biobío – cuya población no superaba los 5 mil habitantes en esa época – se sumó a la tarea de contar con un equipo de voluntarios que estuviera dispuesto a socorrer a sus semejantes en casos de emergencias.

Aquel primer directorio bomberil fue integrado por Manuel Ramírez en la presidencia; Fernando Chuecas como secretario; Marcos Fuentealba en la tesorería, mientras que los cargos de directores fueron ocupados por Marcos Florín Latapia, Heriberto Brito Arriagada, Luis Bessier, Luis Dávila, Rufino Iturrate, Leoncio Fuentealba y Abraham Ríos Madariaga.

La institución es una de las más antiguas de la ciudad que, a la fecha, se encuentra plenamente vigente. Solo otras cuatro instituciones tienen el honor de perdurar hasta nuestros días (Liceo de Hombres, Sociedad de Socorros Mutuos, Club de la Unión y Colegio Alemán).

Lo que fue un esfuerzo monumental de un grupo de angelinos de ese tiempo, esa semilla ha sabido multiplicarse en estos 134 años de existencia. De aquella incipiente Primera Compañía que solo era una sumatoria de voluntades unidas por un afán solidario, ahora existe una institución absolutamente consolidada, con nueve unidades distribuidas en la comuna y con voluntarios debidamente capacitados y comprometidos para enfrentar las distintas emergencias y contingencias.

Aunque en un principio el Cuerpo de Bomberos se abocaba principalmente a los incendios de viviendas, con el tiempo sus integrantes fueron adquiriendo conocimientos para responder a todo tipo de contingencias, como accidentes de tránsito, siniestros forestales, inundaciones, entre otras.

Gracias al aporte de organismos como el Gobierno Regional y la Municipalidad, han podido renovar el material rodante y los equipos de trabajo y, de esa manera, estar a tono con las nuevas exigencias que impone el avance de la modernidad.

A diferencia de otras instituciones en las que cada vez más escasean sus aspirantes, en los caballeros del fuego se suman nuevas generaciones de voluntarios que prestan juramento para socorrer a quien está viviendo una emergencia. No en vano, es la institución más respetada por la ciudadanía. Dicho

Ese espíritu se volvió a observar este domingo en la celebración del centésimo trigésimo cuarto aniversario del Cuerpo de Los Ángeles. Después de dos años en que las actividades se vieron reducidas a su mínima expresión por la emergencia sanitaria del covid-19, nuevamente se retomaron las ceremonias realizadas en la plaza de armas de la ciudad, con un importante marco de público.

Ese mismo afán que movió a aquellos primeros voluntarios, se volvió a reflejar en el rostro de cada uno de los nuevos bomberos que realizaron su juramento y que después participaron en el tradicional bautizo. Un espíritu que ha sido capaz de prevalecer más de 134 años por el bien de la comunidad.


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