viernes 28 de febrero, 2020

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Editorial

Revolución viral


 Por La Tribuna

Sebastián Carrizo
Editor general

Si todavía quedaba alguien que no supiera qué es un video viral o qué es un meme, el estallido social que hemos vivido estos últimos dos meses en el país se ha encargado de dejar claro su completa vigencia y masividad, como también su ubicación entre las nuevas formas de comunicar los hechos sociales.

Los memes funcionan porque interpretan un sentir y son capaces de entregar un mensaje que se completa con la experiencia de cada persona que lo ve. En ese sentido actúan como una cápsula informativa lista para ser consumida de inmediato, en un tiempo específico, o de otra forma pierden significado y no logran causar el efecto esperado. Algo similar sucede con los videos virales, que se masifican porque acercan de manera oportuna y generalmente breve un hecho que se enmarca dentro del interés social.

Para revisarlos cabe tomarse un segundo. Como elemento de comunicación, tienen las mismas características de los tradicionales. En un aspecto que los asemeja a las denominadas fake news, o noticias falsas, buscan interpretar sensaciones que ya están presentes en las personas que los ven y la gran cantidad de veces que se comparten a través de las redes sociales tiene tanto que ver con su impacto o calidad como con el interés que tiene quien lo comparte en reforzar un mensaje que lo identifica.

Un estudio publicado dentro del libro Going Viral detalla elementos básicos presentes en videos de la web que hacen su poder viral más elevado que otros. El doctor Brent Coker, especialista en Psicología del Consumo de la Universidad de Melbourne y autor del libro, encontró 4 factores que pueden hacer que un video sea visto por muchas personas: 1. Capacidad de compartir: El video tiene que ‘hacer quedar bien’ al usuario que comparte frente a los miembros de su red social. El tono del video (ya sea divertido, noticioso o informativo) deberá ser congruente con las necesidades y gustos de la propia red de personas que rodean al usuario que distribuye el contenido. 2. Conexión con el contenido: Hacer surgir memorias con música o con elementos nostálgicos es vital para hacer que la audiencia conecte con el video. 3. Rango emocional amplio: Aquellos videos que llevan a los usuarios desde emociones ‘bajas’ (tristeza o injusticia) hasta niveles de emociones ‘altas’ como alegría, amor y justicia son más susceptibles a ser virales. 4. Estremecer a la audiencia: Aquel contenido que provoque alguna respuesta de emoción hasta el punto de hacer que el usuario sienta escalofríos seguramente se volverá viral.

Algunos pueden llegar a ser un fenómeno global precisamente porque se enfrentan a un problema global, como el del colectivo LasTesis, que con una letra y una coreografía logró plasmar y recoger el sentir de miles de mujeres que viven o han vivido el abuso de género. 

La actualidad ha visto cambiar la forma de cómo nos relacionamos con los procesos sociales, pero no tanto su esencia. Nunca antes una revolución se transmitió a través de memes o videos virales, pero sí ha pasado desde hace siglos que revoluciones locales contagian y generan cambios globales. 

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