jueves 17 de octubre, 2019

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EDICIÓN IMPRESA

Editorial

Ley Uber y derechos laborales


 Por La Tribuna

Tras ser aprobada por el Senado, comenzó ayer la etapa para realizar indicaciones al proyecto de ley que regula las aplicaciones tecnológicas de transportes, también conocida como la Ley Uber. En ese proyecto, entre otras ideas, se consagra a las aplicaciones como personas jurídicas que prestan servicios de movilización a través de una plataforma y están consideradas dentro de las empresas de transporte remunerado de pasajeros. Además, se crea el registro de conductores y conductoras, quienes deben poseer licencias profesionales de manejo y pueden utilizar una o más aplicaciones para trabajar, aunque no pueden “prestar” el automóvil a otro conductor. Las empresas deben constituirse en Chile para tributar en el país, iniciar actividades en el SII y tener seguros de responsabilidad civil y de vida para conductores y pasajeros. Entre los vehículos, estos no pueden tener un estándar inferior al que les exige a los taxis básicos y deben portar un distintivo de identificación. Además existirán una serie de multas por las infracciones que se comentan tanto por parte de las empresas como de los conductores.

La empresa con más presencia en el mercado, Uber, contraatacó publicando un comunicado con los problemas que causaría la ley si es que es promulgada tal cual salió del Senado. Según sus cálculos, un 80% de los usuarios actuales no podrán solicitar viajes por los 70 mil conductores que tendrán que abandonar la aplicación. Calculan que en Santiago el servicio sólo quedará operativo en seis comunas, en las cuales pedir el servicio demorará tres veces el tiempo actual. En Los Ángeles se acabará el servicio.

El proyecto como está tiene varias ventajas y también varios puntos por mejorar. Lo mejor es que tipifica la labor del conductor y entrega mayor seguridad a los pasajeros. Además, las empresas comienzan a pagar impuestos en el país. Por otro lado, conserva el carácter de voluntariedad para iniciar el negocio: no existe un número limitado, como sucede con los taxis, hecho que se traduce siempre en peor servicio y malas prácticas.

Por el frente, darles a los conductores de las aplicaciones características de taxistas endureciendo tanto las reglas no es apropiado. Lo bueno hubiese sido el contrario: entregar mejores herramientas tecnológicas a los taxistas para hacer los viajes normados más seguros y eficaces. La ley prohíbe también el carpooling, que es una práctica muy realizada en Europa y Estados Unidos, también en Chile en los viajes regionales, que consiste en dividir el valor de un viaje a un lugar entre los ocupantes del vehículo, quienes no se conocen entre sí. Esa práctica, que incluso colabora con la sustentabilidad de una ciudad, debería alentarse más que prohibirse.

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