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Editorial

Sueldos vitalicios con platas públicas: Chile financiando el estatus

Hay que ser objetivos. A nuestras autoridades se les está pagando con dinero de todos los chilenos, además de su trabajo, un estatus social que probablemente no corresponde. Especialmente porque son exorbitantes no solo a nivel nacional, sino internacional. Cómo va a ser posible que tengan remuneraciones que sólo son comparables con los países desarrollados y ni eso.


 Por La Tribuna

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Ricardo Lagos, Eduardo Frey y Michelle Bachelet reciben más de 9 millones de pesos mensuales, por concepto de sueldo vitalicio destinado a los ex Presidentes de la República. Estos recursos se ubican entre los más altos de toda Latinoamérica y solo dos millones menos que los Presidentes de Estados Unidos.

No cabe duda que una imagen, tanto a nivel interno como externo del país, no puede pretender que los ex mandatarios queden a la deriva tras ejercer sus cargos en el máximo puesto del Ejecutivo.

Sin embargo, parece excesivo que este monto sea 32 veces el sueldo mínimo. Incluso en el sector privado se ha dicho que el trabajador que gana menos, no debería tener un sueldo menos de 20 veces al del gerente.

Este impopular sueldo por no hacer nada salió a la palestra o fue noticia al conocerse que México promulgó una ley en la que elimina esta pensión perpetua a los ex jefes de Estado, la cual se suma a Brasil y Panamá.

Ante esto, es importante preguntarse ¿es necesario que el sueldo vitalicio de las autoridades sea tan alto?

En un país que requiere de muestras de compromiso con el servicio público y donde la austeridad se ha tomado la agenda, entregar estas millonarias remuneraciones de forma vitalicia no cae bien en la sociedad chilena.

El Congreso de la República tiene una misión en ese aspecto y especialmente con lo relacionado a sus propias remuneraciones. En Latinoamérica, siendo un país tan pequeño, somos el segundo de la región que más alto les paga a sus legisladores. Imagínese que Brasil, uno de los países más grandes del mundo, les da de sueldo a sus parlamentarios 3 millones de pesos menos que Chile. Caso curioso.

Finalmente, hay que ser objetivos. A nuestras autoridades se les está pagando con dinero de todos los chilenos, además de su trabajo, un estatus social que probablemente no corresponde. Especialmente porque son exorbitantes no solo a nivel nacional, sino internacional. Cómo va a ser posible que tengan remuneraciones que sólo son comparables con los países desarrollados y ni eso.

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