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Editorial

¡¿Hasta cuándo?! ¡Esto es inaceptable!


 Por La Tribuna

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¿A qué le tienen miedo? Es la pregunta que surge cuando se ven los nulos avances en las investigaciones que encabezan el Poder Judicial y las policías frente a la gran cantidad de atentados que han ocurrido en nuestra provincia de Biobío. El resultado: cero detenidos. Un fracaso total.

La impunidad con la que la Coordinadora Arauco Malleco hace lo que quiere para manifestar sus reivindicaciones territoriales escapa de cualquier comportamiento civilizado.

Si estuviéramos en un país desarrollado, no cabría duda alguna y estos hechos serían catalogados como actos terroristas. Pero aquí los eufemismos judiciales no lo permiten.

El daño que se le hace a la provincia con estos hechos injustificados no sólo afecta al empresario de turno que es atacado y a sus trabajadores, sino que también daña fuertemente la economía, el turismo y la tranquilidad de las personas. ¿Usted vacacionaría en un lugar propenso a estos atentados?

En esta materia, el gobierno y el Ministerio del Interior y Seguridad Pública han sido incapaces de resguardar a la comunidad.

Tal como dijo el senador Felipe Harboe en 2014, “la paz social tiene un valor fundamental y hay que preservarla, y para eso se requiere que las instituciones estén alertas y atentas. El trabajo de inteligencia es muy importante para poder adelantarse a los acontecimientos”.

En consecuencia, la provincia de Biobío ha fracasado totalmente en materia de seguridad. Sus autoridades no han dado el ancho para combatir la violencia indígena. Los servicios de inteligencia han sido vulnerados, porque no han podido detener a ninguno de los protagonistas de estos hechos.

Es hora de que alguien asuma y enfrente esta situación.

La Coordinadora Arauco Malleco, aquella que infunde el temor y afecta la paz social de la región de La Araucanía, ya se instaló en nuestra región. No fuimos capaces de detener su avance y aquí están las consecuencias.

Como es costumbre, el gobernador interpondrá una querella y la noticia se acabará. Pero decenas de empresarios y por sobre todo sus trabajadores, que realizan tareas de mantención de caminos u otras faenas, seguirán con la incertidumbre de ir a trabajar a Quilaco, Mulchén, Alto Biobío o Santa Bárbara sin saber si van a regresar.

Afortunadamente, nadie ha perdido la vida hasta ahora, pero no sería nada extraño que los hechos protagonizados por las organizaciones violentistas del sur o de la provincia de Arauco se hagan ver en nuestro territorio.

La comunidad puede estar a favor o en contra de las demandas indígenas, pero nadie puede estar apoyando la vía de la violencia, de las armas, de la destrucción de la propiedad privada o la muerte, para justificar un anhelo histórico.

Hay que respetar el Estado de derecho, la democracia y, sobre todo, el derecho a la paz de todas las personas del país. 

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