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Editorial

No existen partes con privilegios, o eso se supone

Gabriel Hernández Veloso Director Diario La Tribuna


 Por La Tribuna

04-11-2016_20-46-23GabrielHernández

¿Qué conductor se ha librado de ser infraccionado por algún error al volante? Seguramente son pocos.

Por lo tanto, el mejor acto es asumir con responsabilidad el error y como cualquier otro ciudadano de este país, seguir el conducto regular, pagar el parte y asumir la sanción. Es lo que corresponde. Sin embargo, en reiteradas ocasiones, hemos podido observar que, transversalmente, cuando se trata de políticos, pareciera existir cierta condescendencia. Incluso, muchos carabineros evitan cursar estas multas, debido a que gracias a los contactos de estos “poderosos”, finalmente termina siendo más perjudicado el carabinero que el conductor.

Casos connotados hay varios. Cabe recordar el hecho que involucró al diputado Guido Girardi en el año 2008, cuando, tras ser sorprendido conduciendo a 136 kilómetros por hora en la Ruta 68, el parlamentario llamó a la subsecretaria de Carabineros, Javiera Blanco para que se haga cargo del infortunio y fueron los dos policías involucrados quienes terminaron con una anotación negativa en sus hojas de vida. Sólo gracias a la presión de la oposición, la sanción a los uniformados fue revocada.

Nuestra provincia, no exenta de estas polémicas, vivió un hecho similar durante la jornada de este viernes. El diputado Iván Norambuena, visitó la zona para recorrer los medios de comunicación y participar de diversas actividades, una de ellas el encuentro binacional que busca mejorar las condiciones del paso internacional Pichachén. Sin embargo, cometió una imprudencia, aparcó su camioneta Mazda color blanca justo en un espacio exclusivo para personas en situación de discapacidad. A cualquiera le pasa, dirán algunos, pero a otros no les hace gracia.

El equipo de La Tribuna constató en terreno la molestia de usuarios de esos estacionamientos, que celebraban que se le esté cursando la infracción al legislador. Era una camioneta arrendada. Además llevaba el característico sello en su parabrisas, que cual escudo todopoderoso, avisa a quienes se le acerquen que el conductor forma parte de una clase política. No es culpa de él, el sistema es así, senadores, diputados, gobernadores, intendentes, alcaldes y hasta concejales lo utilizan. Es una especie de blindaje. Les ayuda a muchos a romper los límites de velocidad o en ocasiones estacionarse donde no corresponde.

A un carabinero le cuesta enfrentarse a una denuncia de este tipo. No es fácil cursarle una multa a un político, porque muchas veces el nivel de contactos los perjudica por actuar acorde a la ley y de negarse a tomar el procedimiento, pueden ser dados de baja. Difícil tarea.

Sin embargo, hubo valentía del uniformado. Ahora le corresponde al parlamentario, actuar como corresponde y responsabilizarse por lo ocurrido. El auto era arrendado por él, para transportarlo a él y por ello, no cabe duda que tendrá que realizar los trámites correspondientes y nunca más cometer una infracción de este tipo, menos cuando es una persona pública bajo el título de honorable. Muy bien por el carabinero que adoptó el procedimiento. Ojalá todos sean como él.

 


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