suscríbete al boletín diario

Economía

Empresarios turísticos avizoran un oscuro panorama para los Saltos del Laja

El dirigente de los empresarios turísticos del reconocido parador turístico reclamó contra intenciones de una de las organizaciones de regantes de aumentar al doble el volumen de agua que extraen habitualmente desde el río Laja, mermándolo aún más.


 Por La Tribuna

41, Salto del Laja (44)

Desazón. Esa expresión resume la percepción de José Sanzana, vocero de la Cámara de Turismo de los Saltos del Laja, sobre el futuro de ese reconocido parador turístico, luego de haber participado en un encuentro en Santiago con el subsecretario de Obras Públicas, Cristóbal Leturia.

En la cita, en que participaron organizaciones de regantes y usuarios del río Laja, se analizó el porqué del estancamiento en la conformación de una junta de vigilancia, instancia del Código de Aguas que permite hacer un uso más racional del recurso hídrico.

Sin embargo, el dirigente de los Saltos del Laja afirmó que la reunión solo corroboró lo que podría ser el peor de sus pronósticos: el oscuro futuro que le espera a la tradicional caída de agua, considerada como la puerta al turismo de la zona centro-sur del país.

¿Qué sucedió? Según Sanzana, en el encuentro se conoció que la Asociación Canal Zañartu reclamó derechos de agua sobre el Laja que son el doble de los que ha usado a lo largo de su historia. Dichas aguas, añadió, no tienen como destino el riego, sino que alimentar la central Trupán, proyecto hidroeléctrico que está paralizado hace más de una década.

¿En qué afecta a los Saltos del Laja? En que el río Laja tendrá un caudal tan esmirriado que perjudicará directamente a las caídas de agua, principal atracción de esa zona que concita la presencia de cientos de miles de turistas a lo largo del año, especialmente en la época de verano. Serán piedras y recuerdos de lo que alguna vez fue el grandioso Salto del Laja, añadió.

Es que desde mediados de la década pasada es habitual que las cascadas presenten un aspecto muy mermado, situación que inicia a mediados de noviembre y se acentúa en los meses siguientes.

El peak de la crisis hídrica se produce entre enero y febrero, en plena época estival, justo cuando una mayor cantidad de visitantes llega a la zona para presenciar ese espectáculo de la naturaleza.

La razón es que los canalistas sacan las aguas del río Laja para regar miles de hectáreas de suelos cultivados en la zona, incluida también una parte de la zona norte de la región de Ñuble por el canal Laja-Diguillín.

Sin embargo, el panorama ya es muy complejo en la actualidad y podría verse aún más complicado si se ratifica que el canal Zañartu extraerá volúmenes de agua que son mucho mayores a los que ocupa en la actualidad.

El dirigente de los Saltos del Laja hizo notar que la sostenida baja de volumen de agua en el río no solo perjudicará a la actividad turística que gira en torno a las cascadas, sino que redundará en consecuencias insospechadas para la flora y fauna de la zona.

A modo de ejemplo, hizo ver que la merma en la cantidad de agua en el curso fluvial ha ocasionado un aumento en la temperatura del recurso, afectando al entorno natural.

Además, manifestó sus aprensiones porque las extracciones de agua del Canal Zañartu serán permanentes y no solo en la temporada de riego, lo que implicará que las cascadas tendrán volúmenes más bajos de agua durante todo el año.

Aunque en el acuerdo transitorio suscrito hace cinco años entre los usuarios permite que a los Saltos del Laja lleguen alrededor de 10 metros cúbicos de agua –que se distribuyen en las cuatro cascadas–, el dirigente estimó que ahora se aleja cualquier posibilidad de aumentar los caudales.

Especial Coronavirus

  • Compartir:

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes