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Exportador de cerezas de Negrete relata experiencia de productores en China en medio de pandemia

En la industria cerecera jamás se había vivido un impacto de tal magnitud, siendo únicamente comparable con la crisis de las uvas chilenas en los años ochenta, que tensionó la relación comercial con Estados Unidos.


 Por Claudia Robles

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Para los consumidores chinos, la cereza simboliza prosperidad, fortuna y buena suerte para la familia. Es una fruta apetecida que forma parte de la tradición de cientos de miles de familias que, en la víspera del Año Nuevo chino, obsequian a sus seres queridos una cajita de cerezas, regalo que no solo representa generosidad, sino que marca una tradición. Regalarse frutas, especialmente cerezas, es una costumbre cultural, y la creencia indica que el rojo es un símbolo de éxito, felicidad y amor.

Este año, en un escenario de pandemia, el panorama por momentos se tornó adverso para los productores chilenos en el mercado asiático, relató en entrevista con diario La Tribuna, Héctor Sepúlveda Melita, productor de cerezas de Biobío, quien en un huerto de 14 hectáreas de la Agrícola Rihue Sur SPA del fundo El Rosal, en Pichi Renaico, en la comuna de Negrete, trabaja en la producción de cuatro variedades, entre Lapins, Kordia, Regina y Sweetheart.

A mediados de enero pasado, una publicación en una red social china hizo viral la supuesta llegada de cajas de cerezas chilenas contaminadas con Covid-19 a la ciudad de Wuxi. En ese contexto, las ventas de cereza se frenaron inmediatamente a casi a cero durante algunos días, acumulándose stock de contenedores sin vender y arribando nuevas naves con más volumen desde Chile. Al paso de los días, lentamente se comenzaron a retomar las ventas, pero con precios alrededor de un 50% a 70% más bajos. Todo esto, a raíz del rumor que creció a tal magnitud que llegó a aproximadamente 400 millones de personas. El panorama era devastador, a pesar de que finalmente el canal estatal chino CCTV descartó de plano los trascendidos.

Por otra parte, el Comité de Cerezas de Chile de Asoex, en conjunto con Prochile, inyectaron aproximadamente USD 1.5 millones adicionales, destinados a una campaña de marketing y publicidad que se realizó durante un año para poder retomar la confianza del consumidor chino.

“Entonces, obviamente cuando hay un rumor de que hay una fruta contaminada con Covid, ese efecto de comprar una fruta para regalo ya no existió más. Nadie va a querer regalar una fruta que se rumoreaba estaba contaminada con un virus. Eso afectó muchísimo”, expresó Héctor Sepúlveda en relación con las exportaciones que, en el caso del huerto, llegan en su totalidad al mercado chino.   

Agregó que la industria enfrentó un duro remezón. “Jamás se había vivido un impacto de tal magnitud. No se había visto un daño comercial desde los años ochenta, cuando ocurrió el episodio en Estados Unidos de las uvas supuestamente contaminadas con cianuro, que fue algo similar. Desde esa fecha en adelante que la industria de la fruta fresca no había vivido un golpe tan duro como lo ocurrido este año”.

HORAS DE ANGUSTIA

Recuerda que las primeras horas fueron de gran preocupación y amargura al desatarse la crisis en un momento de vital importancia, justo antes del período clave de ventas del Año Nuevo chino a principios de febrero y con la mayor parte de la cosecha aún por vender, “lo que provocó que los consumidores chinos dejaran de comprar, lo que produjo que un stock de fruta chilena que estaba llegando a China no se vendiera, con contenedores que estaban llegando diariamente. Eso hizo caer el precio entre un 50% y hasta un 70%, en algunos casos. Esto ocurrió el día 19 de enero, cuando alguien echó a correr un rumor a través de redes sociales de que las cerezas chilenas estaban contaminadas por Covid y, desde esa fecha en adelante, el comprador chino perdió la confianza en la fruta chilena y se abstuvo de consumir, y menos pagar los precios que los importadores estaban dispuestos a vender en el mercado asiático. Ellos estaban dispuestos a pagar un alto precio porque es considerada una fruta de lujo”.

LAS ETAPAS PREVIAS

Cuando en víspera de Navidad a Chile llegaban las primeras 10 mil vacunas contra el Covid-19 destinadas exclusivamente al personal de Unidades de Tratamiento Intensivo de las regiones de La Araucanía, Biobío, Magallanes y un tercio de la Metropolitana, en el huerto de la comuna de Negrete se apegaban a la normativa sanitaria con el uso de implementación sanitaria y de cuidado personal, etapa que no estuvo exenta de complicaciones paralelas.

“La etapa de cosecha fue un desafío importante por el tema de la pandemia. La mano de obra, por momentos, se tornó muy escasa. En algún minuto vimos que faltaba gente, pero gracias a Dios logramos salir adelante, cosechar la fruta en los tiempos que necesitábamos y pudimos sortear el tema del Covid. No tuvimos problema con la gente en ese sentido, tomando todos los resguardos y cumpliendo todos los protocolos que se exigían y pudimos salir adelante con la cosecha”, relató.

Con posterioridad, la fase de producción se vivía con entusiasmo. En cuanto al volumen y calidad, no duda en afirmar el productor de la zona que “fue un buen año en cuanto a volumen de producción por hectárea, buen volumen de fruta, buena calidad. En nuestro campo tuvimos buena calidad de fruta, buen volumen por hectárea. Pudimos salir adelante con la cosecha sin perder fruta”.

En ese sentido, destacó la calidad de la fruta de la provincia de Biobío, situación que asoció con las buenas condiciones de suelo y clima, con frutas excepcionales, afirmó.

DESAFÍOS

Aunque quedan algunas semanas para el cierre de la temporada de la fruta fresca, Héctor Sepúlveda ya vislumbra algunas prioridades en las que será necesario comenzar a trabajar desde ahora entre todos quienes conforman la industria, productores, exportadores y empacadores a través del Comité de Cerezas de Chile de Asoex y ProChile.

“Hay un año en que se puede trabajar para retomar y transmitir la confianza al consumidor asiático, con China principalmente, al ser el mercado que concentra el 90 por ciento del poder comprador. La fruta chilena cumple todos los estándares de seguridad no solo en los packing, sino que también en los huertos, en el transporte, en aspectos fitosanitarios. La fruta no transmite el Covid. Ese trabajo se puede hacer a través del año”, dijo.

A su juicio, se deben desarrollar otros mercados donde Chile actualmente tiene presencia a través de tratados comerciales. “Ver cómo podemos derivar volumen a otros mercados y hacer que crezca la demanda para quitar presión al mercado chino, aunque siempre va a seguir siendo el principal poder comprador”.

Mientras se confía en el éxito de las futuras negociaciones, tanto Héctor Sepúlveda como sus pares productores de frutas de exportación, se trazan nuevas metas. “Siempre es un desafío producir la mejor calidad de fruta; en el caso de las cerezas, una fruta muy firme y de muy buen calibre. Es la única forma en que vamos a poder enfrentar los grandes volúmenes de producción de cerezas que tiene Chile y enfocado principalmente en un 90% en un solo mercado. Yo como productor estoy muy consciente de que tengo que tratar de ser el mejor productor para tener la mejor calidad. Cuando uno tiene buena calidad, aunque pasen momentos difíciles, se va a defender mucho mejor que si la calidad no es tan buena”, concluyó.

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