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Comunidad venezolana en Los Ángeles inquieta por ciudadanos de ese país que piden limosna

Vocero local dice que se trata de aprovechadores que, incluso, usan a niños para solicitar aportes. Enviaron carta a las autoridades para advertir la situación.


 Por Juvenal Rivera

11-1, Migrantes

Leonel Camacho está preocupado por una situación que se ha hecho recurrente en las calles céntricas de Los Ángeles en el último par de meses.

Es que es habitual ver a jóvenes venezolanos, a veces con niños pequeños en sus brazos, que piden colaboraciones en dinero, supuestamente para alimentarse o pagar el pasaje para viajar a otra ciudad donde tendrán empleo.

El problema, dice, es que se trata de una mentira. Camacho, que lleva tres años avecindado en Los Ángeles, es vocero de la comunidad venezolana que mira con preocupación la situación que se observa día a día.

“Vemos con preocupación por la aparición de gente mendigando en las calles con banderas venezolanas y manifestando distintas versiones del porqué están en esa situación. Algunos dicen que están de paso porque van a un trabajo, otros que no tienen para comer”, señala con ese característico acento caribeño.

Sin embargo, es enfático al señalar que “es como una mafia porque se pasan la información de una ciudad a otra diciendo donde ganan más. Hemos hecho la investigación y lo hemos podido comprobar. Hay que decirle a la gente que esto está sucediendo”.

Es más, afirma que para algunos de sus connacionales, vivir de la mendicidad se ha convertido en una forma de vida bastante lucrativa. “Nos dimos cuenta de que no tienen interés en trabajar y tienen la mendicidad como forma de vivir y les ha resultado muy lucrativo. Tanto así, que viven en hoteles y hostales”, asegura.

En principio, “nos organizamos para ayudarles de alguna manera, ya fuera con comida y pasajes para que se fueran a la supuesta ciudad, pero no era así, seguían en la misma situación”.

Leonel Camacho dice estar preocupado porque “usen nuestro gentilicio para dar lástima, pero más nos preocupa que utilizan menores de edad para hacer sentir más lástima y así la gente se conduela y les dé más dinero”.

Destaca “la gran solidaridad del pueblo chileno. La mayoría de los migrantes lo hemos vivido y sentimos mucho agradecimiento por eso. Nos apenas que este tipo de personas venga a desprestigiar lo que con esfuerzo hemos construido como comunidad”.

Por lo mismo, Camacho asegura que “redactamos un documento para llevarlo a las autoridades de la Gobernación y la Municipalidad para que tomen cartas en el asunto, pero, sobre todo, para que la gente no contribuya dándole limosna a la gente que no tiene deseos de trabajar y que solo quieren vivir de esa forma”.

“Le digo a la gente: ofrézcale un trabajo a la persona y verá enseguida que se les escapa, que se le va por la tangente, que tienen miedo y eso es falso”, dice enfático. Y añade: “Los que vinimos legalitos, los que trabajamos contribuimos pagando impuestos y nuestra seguridad social, pero esta gente le está causando daño al país”.

OFICINA DE MOVILIDAD HUMANA

Pamela Hernández, coordinadora de la oficina de Movilidad Humana de la Diócesis de Los Ángeles, se sumó a la preocupación de la comunidad venezolana residente en la ciudad.

“Son grupos que se desplazan de una ciudad a otra y tienen esta forma de mantenerse día a día. Por la situación de emergencia sanitaria, estas personas se exponen al encontrarse en lugares con alta afluencia de público, muchas veces acompañados de niños, incluso lactantes, exponiéndolos al riesgo de contagios y a las inclemencias del tiempo, con temperaturas bajas o mucho calor”, señala.

Y agrega con preocupación: “cuando están un día entero con ellos en la calle, no sabemos si esos niños se alimentan de manera adecuada, si tienen una correcta higiene”.

A su juicio, es importante “desalentar ese tipo de prácticas que no contribuyen al desarrollo humano digno de estas personas que, además, ponen en riesgo su salud y la de los niños”.

Por lo mismo, exhorta a las personas “que deseen ayudar a los migrantes, a hacerlo a través de las instituciones formales. Se debe hacer una ayuda integral, no solo se trata de un aporte un dinero. La idea es integrarlos, ayudarles a establecerse en un lugar y no itinerar de una ciudad a otra”.

En esa misma línea, hace presente que “durante todo o este tiempo, hemos continuado con nuestro servicio a la comunidad entregando asesoría con sus trámites, ayuda con canastas familiares, vestuario, coordinación con el sistema de salud municipal para ayudarlos a recibir atención médica, apoyo con implementos necesarios a personas con problemas de salud, entrega de información sobre ofertas laborales y beneficios, entre otras acciones”.

Especial Coronavirus

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