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Mauricio Carrasco y nuevo Plan Regulador: “No necesitamos crecer tanto hacia afuera como arreglar lo que tenemos”

por Claudia A. Fuentes Riveros

El asesor urbanista de la Municipalidad de Los Ángeles explica los alcances del proceso de actualización del instrumento de planificación territorial, actualmente en licitación. Participación ciudadana, crecimiento urbano, movilidad y la relación con el suelo rural serán parte de una discusión que comenzaría a involucrar directamente a la comunidad durante 2027.

Mauricio Carrasco, asesor urbanista del municipio angelino explicó en extenso los detalles de la licitación para generar un nuevo Plan Regulador en la comuna de Los Ángeles. / Diario La Tribuna

Los Ángeles comenzó a dar un paso largamente esperado en materia de planificación urbana. La licitación para actualizar el Plan Regulador Comunal ya está en marcha, abriendo un proceso que deberá definir cómo se ordenará y proyectará la ciudad para las próximas décadas.

El instrumento actualmente vigente comenzó a diseñarse en 2003 y fue aprobado en 2007. Desde entonces, la ciudad ha cambiado, han surgido nuevas necesidades y también se han modificado las exigencias legales asociadas a la planificación territorial.

Pero la discusión que viene no se limitará a decidir dónde se puede construir. El crecimiento del límite urbano, la relación con las parcelas rurales, la movilidad, los usos de suelo, las condiciones para nuevos proyectos y las particularidades de los distintos sectores serán parte del diagnóstico.

En ese proceso, la participación ciudadana tendrá un papel central. Se consideran audiencias públicas, una plataforma web, consultas y encuentros con vecinos, gremios y organizaciones, entendiendo que las necesidades de un sector urbano no necesariamente son las mismas que las de una villa rural.

Para profundizar en lo que viene, Diario La Tribuna conversó en extenso con Mauricio Carrasco, asesor urbanista de la Municipalidad de Los Ángeles, quien explica los alcances de la actualización y, además, plantea una idea que podría marcar parte de la discusión: antes que seguir extendiendo la ciudad, Los Ángeles también debe mirar hacia adentro y mejorar lo que ya tiene.

El Plan Regulador vigente comenzó a diseñarse hace más de dos décadas. ¿Desde cuándo rige y por qué se hace necesaria su actualización?

Nuestro plan se diseñó el año 2003 y se terminó aprobando en 2007, dado todo el largo periodo de tramitación que significa aprobar un plan. Sus decisiones y determinaciones se proyectaron con un horizonte de 30 años.

En una ciudad, 30 años es harto tiempo y, por lo tanto, había que ser muy cuidadosos. En su minuto tuvimos mucha precaución de no incorporar demasiado suelo nuevo, sino tratar de contener lo que la ciudad estaba haciendo hacia los años 2003-2005.

De todas maneras, siento que fue un plan —y todavía lo es— que tiene cierta holgura. Hay algunas cosas que mejorarle, pero en general resguarda mucho que la ciudad no se extienda más allá de lo necesario.

¿Por qué se decide entonces avanzar ahora en esta actualización?

Durante el periodo de tramitación hubo una modificación a la Ley General de Urbanismo que estableció la obligación de mantener el instrumento modificado o hacer revisiones cada 10 años. Eso hoy cambió. Ya no es cada 10 años, sino que se debe modificar cuando sea necesario. Entonces, tienes que estar permanentemente evaluando el plan, y eso fue lo que hicimos.

Se hizo un proyecto de modificación alrededor de 2019, pero se produjeron una serie de cambios legales que comenzaron a incorporar más obligaciones respecto de la evaluación ambiental estratégica y otras materias que eran muy difíciles de abordar por nosotros. Finalmente, optamos por postular recursos al Gobierno Regional y nos aprobaron $465 millones.

Lo planteamos en dos partes. Primero, sacar una fotografía actual de la ciudad y hacer una cartografía nueva, con estándares de última generación. Eso ya se hizo. A fines del año pasado se realizó un vuelo, la cartografía está terminada y ahora viene la etapa que llamamos de proyecto.

¿Qué considera esta nueva etapa?

Está súper estructurada. La ley establece cada paso y qué es lo que tiene que hacerse. En ese proceso la participación es fundamental. Es muy importante que la gente esté atenta y sepa qué le corresponde hacer y qué se le va a preguntar.

Lo primero es un diagnóstico del territorio: qué está pasando, cuáles son los problemas y cómo podrían resolverse. Ahí se genera lo que se llama un anteproyecto, que es una imagen de cómo voy a resolver esos problemas, el marco general del plan.

Luego se presenta a la comunidad y al Concejo. Una vez que estamos de acuerdo en que por ahí vamos a ir, se desarrolla el proyecto. Es un proceso largo y muy regulado, con etapas muy concretas.

Yo, en particular, estoy muy optimista de que pueda hacerse cargo de los problemas que tenemos en la ciudad, como todo lo que ocurre en su entorno y con las parcelas rurales. Vamos a tener que analizar cuánto aumenta el límite urbano, si conviene aumentarlo y en qué proporción.

¿Qué características debe tener el equipo que se adjudique el estudio?

Las bases técnicas responden a determinaciones del Gobierno Regional y del Minvu. El estándar respecto del equipo es bastante alto.  Tiene que estar a cargo de un urbanista con experiencia en planes reguladores y contar con profesionales de distintas áreas: ingeniería, medioambiente, género, transporte y participación, además de cartógrafos y geógrafos que trabajarán en el plan.

Para ciudades del tamaño de Los Ángeles, normalmente ya no se trata de una oficina donde se juntan dos o tres colegas y deciden postular. Son oficinas con bastante experiencia, que ya han desarrollado otros instrumentos, y eso también se evalúa en la propuesta.  Lo que buscamos es que tengan experiencia en ciudades similares a la nuestra, como pueden ser Curicó, Talca o Temuco, con problemas a nuestra escala.

Uno de los aspectos que se ha destacado es la participación ciudadana. ¿Cómo se va a incorporar a los vecinos?

Al principio del estudio, quienes se adjudiquen el proyecto tienen que plantear una metodología de cómo van a trabajar con la comunidad. Se va a montar una página web, se realizarán audiencias públicas y también trabajo con los barrios.

Además, tienen que ayudarnos con la convocatoria y generar los insumos para que la gente pueda entender de qué se trata.

La idea es recoger las inquietudes de los distintos sectores, porque no son los mismos problemas los que tiene la gente de Villa Galilea, Villa España, Millantú o Salto del Laja.

Cuando hablamos de Plan Regulador, ¿estamos hablando de toda la comuna o solamente de los sectores dentro del límite urbano?

Solo de lo que está dentro de los límites urbanos. Los Ángeles como comuna tiene una tremenda dificultad, porque es un territorio muy grande. Son alrededor de 1.700 kilómetros cuadrados, pero el tamaño de la ciudad es pequeño en relación con esa extensión.

Nuestro gran problema, por ejemplo, son los caminos rurales, el transporte rural o la extracción de basura. El plan tiene que resolver lo que corresponde al área urbana y también analizar qué conviene o no incorporar como nueva área urbana.

En esta discusión han surgido distintas miradas respecto de cuánto debe crecer Los Ángeles y hacia dónde. ¿Cómo se abordará esa definición?

Se realizan audiencias públicas a las que se convoca a cualquier vecino interesado. Se monta una página web donde habrá preguntas frecuentes, se genera un correo para que las personas puedan dirigir sus consultas y también se hacen entrevistas más dirigidas con grupos específicos.

Por ejemplo, camioneros, transporte escolar, buses, distintos gremios, la Cámara Chilena de la Construcción, la Cámara de Comercio y todas aquellas instituciones u organizaciones que estén estructuradas. Se les invita y se recoge su opinión particular.  También Socabio y los agricultores son fundamentales porque, si extendemos el límite urbano, vamos a estar afectando suelo agrícola. Entonces, es muy importante conocer cómo les afecta y cuál es su mirada respecto de la ciudad.

Usted plantea que Los Ángeles quizás no necesita crecer tanto hacia afuera, sino mejorar y renovar lo que ya tiene. ¿Por qué?

Si hay mucho interés de la comunidad en tener un Plan Regulador nuevo, tenemos que querer efectivamente poner suelo a disposición, que se renueven las construcciones.

Es cosa de mirar. Tú ves que la ciudad es bajita, hay mucha construcción más precaria y la idea es que eso se vaya renovando.  Yo creo que no necesitamos tanto suelo nuevo, no necesitamos crecer tanto para afuera como arreglar lo que tenemos.

Es como si fuera la casa de uno: a lo mejor no necesito un quincho, sino que basta con arreglar la terraza que tengo y no seguir construyendo, porque al final no tengo nada bueno. Ese es uno de los principales problemas que tenemos acá.

Obviamente existen problemas de transporte, movilidad y veredas, y de eso hay que hacerse cargo sí o sí. Pero el plan establece estas reglas básicas de convivencia para ordenar el territorio.

No es una fórmula milagrosa, pero sí le entrega a la gente tranquilidad respecto de que la ciudad está pensada para un determinado horizonte y que existen condiciones conocidas para desarrollar un edificio, un estacionamiento, un condominio o un local comercial. La idea es darles certeza jurídica a las personas.

Finalmente, ¿cuáles son los plazos que se manejan y cuándo podríamos comenzar a ver las primeras instancias de participación ciudadana?

No tengo exactamente el calendario, pero deberíamos estar en un horizonte de unos tres o cuatro meses considerando todo el periodo de consultas, aclaraciones, presentación de ofertas, evaluación, selección del adjudicatario y contrato.

Estimo que la empresa debería comenzar a trabajar durante 2027, de modo que las primeras actividades de participación ciudadana podrían realizarse alrededor de marzo de 2027.

Normalmente el verano es un periodo complejo para estas actividades: citas a la gente, hace calor, están en otras cosas y el mismo Concejo suspende sus actividades durante febrero.

La idea es no hacer las cosas apuradas, porque el que se apura pierde el tiempo. Más que hacerlas rápido, hay que hacerlas bien.

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