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Javiera Olate asumió la vicepresidencia de Biobío Madera con foco en tres priodades: la descentralización, formación de capital humano e impulso a la transformación de pymes. / cedida

Javiera Olate: "La industrialización no es una moda: es una necesidad para que la construcción sea más sostenible"

por Claudia A. Fuentes Riveros

La recién electa vicepresidenta de Biobío Madera y representante de la CChC Los Ángeles en este programa, aborda los desafíos del sector en un momento en que la región impulsa con fuerza la construcción en madera y la articulación públicoprivada.


Con el objetivo de fortalecer la industrialización, la formación técnica y el desarrollo territorial en la región del Biobío, Javiera Olate González asumió la vicepresidencia del Programa Estratégico Regional Biobío Madera. La constructora civil, académica del Instituto Tecnológico UCSC y presidenta de la Comisión de Métodos Modernos de Construcción de la CChC Los Ángeles, llega en un momento desafiante pero clave para impulsar la transformación productiva del sector.

En los últimos meses, la construcción en madera ha tomado protagonismo dentro del gremio, no solo por su aporte a la carbono-neutralidad, sino también por el potencial productivo que ofrece una región con una de las mayores bases forestales del país.

En esta entrevista con diario La Tribuna, Javiera Olate detalla los desafíos actuales del sector, la importancia de la articulación público-privada y las oportunidades que se abren para las empresas locales.

1. ¿Qué significa para usted asumir la vicepresidencia de Biobío Madera y qué la motivó a aceptar este desafío?

Asumir la vicepresidencia de Biobío Madera es un honor y una responsabilidad con la región. Biobío Madera es un programa serio, con una hoja de ruta clara y consensuada, que ha demostrado ser una herramienta concreta para avanzar con convicción hacia una industria más productiva y preparada para los desafío actuales.

Me motiva aceptar este desafío desde la CChC porque es momento de fortalecer la articulación entre empresas, profesionales, instituciones públicas y academia, apuntando a la ejecución y puesta en marcha de las iniciativas que están en proceso. Por otro lado, Los Ángeles es una comuna con un enorme potencial productivo, por lo que mi foco estará en que este impulso llegue al territorio y permita que más pymes se conviertan en protagonistas de la industrialización.

2. Desde su rol en la Cámara Chilena de la Construcción Los Ángeles, ¿cómo interpreta el momento actual que vive la construcción en la región?

Vivimos un momento desafiante. Tal como señaló recientemente nuestro nuevo presidente de la CChC de Los Ángeles, Claudio Moraga, el escenario presupuestario 2026 genera legítima preocupación por su impacto en la inversión y el empleo. Hoy tenemos altos costos, menor inversión y una incertidumbre que afecta a las empresas, especialmente a las más pequeñas.

Pero, al mismo tiempo, las crisis también son momentos para acelerar transformaciones. Desde mi rol como presidenta de la Comisión de Métodos Modernos de Construcción, prefiero verlo como una oportunidad para preparar, cuestionar y replantear los procesos y metodologías que se utilizan hoy. En nuestra región hay capacidades, hay vocación productiva y hay personas dispuestas a trabajar por un sector más competitivo.

3. Biobío Madera busca consolidar un modelo regional de construcción sostenible. ¿Cuál es, a su juicio, el valor estratégico del programa para la región del Biobío?

El mayor valor estratégico de esta iniciativa es la articulación. De manera ordenada y metódica, el equipo de Biobío Madera ha logrado reunir en una misma mesa al sector forestal, la construcción, las pymes, el mundo académico y el Estado. Esa coordinación permite proyectar la cadena de valor completa —desde el bosque hasta la obra— y trabajar con un propósito común: impulsar productividad, avanzar hacia la carbono-neutralidad y promover una diversificación económica real en la construcción.

Esto genera impactos positivos en lo económico al abrir nuevas oportunidades productivas; en lo social porque permite más y mejores viviendas, formación técnica especializada y empleo; y en lo ambiental porque la construcción en madera reduce emisiones y promueve prácticas responsables y eficientes. En conjunto, estos efectos respaldan que Biobío Madera se proyecte como un modelo regional de construcción sostenible, con beneficios directos para las personas y el territorio.

4. ¿Qué elementos del programa considera más transformadores: la estandarización, la industrialización, la articulación público-privada o la sostenibilidad ambiental?

Destacaría dos elementos: Por un lado, la industrialización, porque ordena procesos, reduce incertidumbre y mejora la calidad constructiva. Por otro, la articulación, porque las acciones conjuntas permiten avanzar de manera eficiente al tiempo que el Estado impulsa los cambios. La sostenibilidad y la estandarización serán consecuencias de este avance, aunque no debemos perderlas de vista.

5. Hoy se habla de los Métodos Modernos de Construcción en Madera (MMC). ¿Qué tan preparados están los actores de la región para dar un salto hacia este modelo productivo?

Nuestra región —y particularmente Los Ángeles— tiene excelentes condiciones para dar este salto. Contamos con una industria forestal sólida, capacidad manufacturera instalada, empresas que ya están prefabricando y una red académica dispuesta a colaborar incorporando formación en madera y sistemas industrializados.

Sin embargo, aún existen brechas importantes. La Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT) de la CChC ha desarrollado herramientas como el Scanner de Productividad, el Mapa MMC y otros instrumentos que permiten levantar información muy precisa sobre el estado actual de las empresas en la incorporación de metodologías o habilitadores que favorezcan la industrialización, así como su ubicación para establecer zonas colaborativas.

Recientemente, entre los socios de la cámara de Los Ángeles, realizamos un catastro que posicionó la adopción de MMC en rangos medio y bajo. Al mismo tiempo, la percepción de los beneficios fue transversalmente positiva y con objetivos claros. Esa información es un punto de partida muy valioso: la preparación existe, pero el salto hacia la transformación tecnológica requiere disposición y convicción de los actores.

6. ¿Cómo instalar la madera como una opción competitiva frente a sistemas tradicionales?

La madera, desde las primeras construcciones humanas, ha sido un material tradicional. Fueron los nuevos sistemas y materialidades los que la desplazaron con el tiempo.

Hoy, con evidencia internacional, la construcción en madera se ha adaptado exitosamente a sistemas industrializados, entregando certeza en plazos, costos y calidad, aspectos fundamentales para las empresas. En proyectos bien diseñados y ejecutados, la madera compite de igual a igual en desempeño estructural, durabilidad, eficiencia energética y seguridad frente al fuego. Nuestro desafío es fortalecer la confianza técnica y acercar las soluciones industrializadas a municipios, empresas y familias.

7. Desde su experiencia, ¿cuáles son los principales mitos o resistencias respecto a construir en madera?

Existen preocupaciones habituales respecto a la madera: que es menos resistente al fuego, que "dura poco", que será atacada por insectos, que se pudre o que requiere mayor mantención. Estas situaciones pueden ocurrir cuando se diseña o construye mal en madera, pero hoy todas tienen solución técnica. Son percepciones heredadas de épocas de manejo inadecuado y baja precisión constructiva.

En estos casos es útil recordar ejemplos que lo demuestran: desde templos japoneses que han permanecido por siglos hasta nuestras iglesias de Chiloé. Actualmente existe normativa, ensayos, tratamientos y diseños que permiten que una vivienda en madera sea durable, segura y altamente eficiente energéticamente.

8. Uno de los ejes del programa es fortalecer a las pymes. ¿Dónde ve las principales brechas de productividad y cómo abordarlas?

Las brechas no están en la voluntad, sino en las herramientas. Faltan capacidades para planificar con tecnología, estandarizar procesos, controlar calidad y acceder a maquinarias más modernas.

Para abordarlo, las pymes necesitarán apoyo para transitar desde un modelo artesanal a uno industrializado, incorporando gestión y administración más técnica. Y, en paralelo, se requiere personal técnico con perfiles formativos que impulsen estos cambios desde dentro. Esto último ya se está trabajando en el Comité Gestor de Capital Humano, a través de un levantamiento que cruza las necesidades de la industria con la oferta formativa disponible.

9. ¿Cómo se asegura que este proceso sea inclusivo para mujeres, jóvenes y que promueva mayor formalidad?

La inclusión se facilita cuando mejoran las condiciones de trabajo. La industrialización reduce labores pesadas, habilita la incorporación de mano de obra femenina y genera nuevos roles asociados a operación de maquinaria, planificación y control digital de procesos, aspectos atractivos para los jóvenes. Estos espacios exigen trazabilidad, lo que obliga a formalizar, capacitar y certificar.

10. El programa ha impulsado iniciativas como el prototipo de vivienda social rural y la guía de prevención de incendios. ¿Cuál marcará un cambio más profundo?

No es posible definir cuál es más importante, porque ambos son necesarios y complementarios.

El prototipo de vivienda social marca un punto de inflexión: demuestra en la práctica que se puede construir con alto estándar técnico, mejor comportamiento térmico y menor tiempo de ejecución.

Al mismo tiempo, era fundamental atender las aprensiones de las comunidades rurales, que también forman parte de la cadena de valor. Por eso, la guía de prevención de incendios y los videos desarrollados por el Comité Gestor representan un cambio cultural necesario. Juntas, estas iniciativas permiten avanzar hacia un territorio que construye mejor y que protege lo que construye.

11. Biobío Madera opera con un modelo colaborativo entre sector privado, academia y Estado. ¿Qué desafíos identifica en esa coordinación?

El principal desafío es alinear tiempos, prioridades y expectativas. La industria necesita respuestas rápidas, mientras que las políticas públicas avanzan en ciclos más largos. La academia aporta formación y evidencia, pero requiere mayor conexión con las necesidades reales de las pymes.

La buena noticia es que Biobío Madera ya consolidó una gobernanza que reúne a todos los actores. El desafío ahora es mantener esa coordinación activa para que las buenas ideas se transformen en proyectos ejecutados.

12. ¿Cuáles serán sus prioridades como vicepresidenta de Biobío Madera?

Tres prioridades claras:

1.         Descentralización del programa: reforzar el rol del territorio y de las provincias de Biobío y Arauco, donde existe capacidad productiva desatendida.

2.         Capital humano: impulsar formaciónn técnica especializada, articulación con liceos TP, institutos, universidades y capacitación modular para pymes.

3.         Impulso a la industrialización: promover pilotos demostrativos, acceso a tecnología, estandarización y apoyo a pymes que quieran transformarse en prefabricadoras.

Mi foco será que esta hoja de ruta se traduzca en proyectos concretos, beneficios tangibles y un ecosistema más productivo y moderno para toda la región.

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