lunes 24 de junio, 2019

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EDICIÓN IMPRESA

Vino pipeño de Biobío llega a Estados Unidos, Australia y Europa

Productor de vinos artesanales regresó a la zona luego de sumarse a misión comercial que busca conquistar nuevos mercados internacionales.


 Por Sebastián Carrizo

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Claudia Robles M.

 

Vinos orgánicos de Biobío conquistan nuevos mercados internacionales de la mano del productor viñatero, Roberto Henríquez Ascencio, elegido como el mejor enólogo del país en 2017 según el círculo de cronistas gastronómicos y del vino de Chile y, además, el mejor enólogo joven innovador de Chile en el mismo año, según El Mercurio

Roberto mantiene una viña en el sector de Millapoa, en Nacimiento, y regresó a la región luego de una gira comercial por Francia, Holanda e Irlanda, donde busca captar nuevos mercados para los vinos artesanales de ese sector y de otros lugares de la región.

Al momento de definir su actividad, opta por clasificarse como artesano o productor, “más que dedicado a la industria, soy un pequeño elaborador de vinos. Un productor de vinos artesanales, dedicado de manera independiente a la actividad desde el 2015”, año en el que realizó, durante el mes de agosto, su primera exportación a un bar de vinos orgánicos en Barcelona, un hecho que marcó el puntapié inicial para su llegada a compradores de Europa. “Por coincidencias y trabajo,  he tenido la suerte de poder trabajar con buenos importadores, llegando con los vinos a buenos lugares, a restoranes europeos”, comentó.

En conversación con Diario Tribuna, el enólogo de Biobío, radicado actualmente en Santa Juana, expresó que en nuestro país el mercado es competitivo con la necesidad de buscar nuevos compradores, “es lo que tenemos que hacer porque desafortunadamente este mercado es competitivo y en Chile, a veces, el mercado tampoco está preparado para este tipo de vinos y la alternativa que tenemos es exportar y encontrar algunos nichos de mercado, donde sí consideran que estos vinos  puedan funcionar”.

 

VINO PIPEÑO

Los viñedos de la zona son orgánicos, sin herbicidas, condición que rescata Roberto Henríquez, quien a los 29 años regresó a la región, con el desafío de elaborar pipeño con viñateros de Nacimiento en parras de más de doscientos años.

“Yo trabajo desde el 2013 con el viñedo de Millapoa y desde antes de independizarme yo ya estaba vinificando frutas en esa zona. Todo funciona perfecto y diría que tiene demasiado potencial”, explicó.

Junto con ello  destacó que se trata de vinos con historia y gran valor patrimonial. “Son vinos provenientes de viñas lo más limpias posible y me refiero al uso de herbicidas o matamalezas, como se le conoce en el campo. Libres de pesticidas. Ese es un punto fundamental”, comentó.

Agregó que se trata de viñedos viejos y de poco rendimiento con fruta muy sana y saludable en lo que respecta al uso de agrotóxicos. Explicó que en Millapoa cuenta con un viñedo que  “tiene más de 200 años. Son viñas que no se riegan, con variedades de uva país de más de 200 años, que se cultivan y se  trabajan de manera orgánica en una pequeña parcela, de aproximadamente una hectárea, ubicada a unos 800 metros del río Biobío”. Manifestó que “el río y el clima de Millapoa tiene particularidades que dan características especiales a cierto tipo de vino”, en este caso el pipeño.


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