lunes 19 de agosto, 2019

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Ser brigadista: un trabajo de esmero y vocación para la comunidad

Mucho del trabajo de estos batallones se realiza en base a campañas preventivas, además de la preparación constante para alcanzar una eficiente y eficaz puesta en marcha.


 Por Marcela Vidal

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Sin duda, la organización de estos operadores es una labor que no se detiene, ya que mucho de su trabajo se llevó a cabo con anticipación en campañas preventivas y en preparación de combate de incendios a lo largo del año que no se detiene.

Ejemplo de ello, es el trabajo que se realizó en distintos puntos del país donde personal de variadas instituciones recorrieron diferentes ciudades para generar conciencia ciudadana, mientras que otros combatían focos de importantes incendios.

Uno de estos casos, es el que se llevó a cabo en Los Ángeles durante esta semana, donde se reunieron distintas entidades vecinales y de Conaf para practicar operativos preventivos, ante eventuales sucesos.

En la oportunidad, el jefe provincial de Conaf Biobío, Rodrigo Cifuentes, explicó que la iniciativa se llevó a cabo en este sector, debido a los diez incendios que se ha registrado desde enero a la fecha, por lo que reforzaron el llamado a la prevención.

El jefe provincial dijo que “tenemos grandes expectativas respecto a nuestro programa de prevención y del cómo se ha estado implementando en el día a día. Lo que buscamos es llegar a la población con el mensaje preventivo, en especial a las comunas críticas de alta ocurrencia, como es el caso de Los Ángeles. Es por ello que, hemos realizado distintas actividades, de forma de incorporar el concepto de autoprotección en las personas”.

DE LA PREVENCIÓN A LA PREPARACIÓN

Posterior a las constantes campañas preventivas, estos hombres y mujeres deben continuar sus entrenamientos consecutivos, que responden a duras jornadas de trabajo, que este personal realiza con la mayor vocación y pasión que los caracteriza.

Así lo explicó personal de la empresa Arauco, quienes dijeron  que el batallón está en constantes capacitaciones y nuevas formaciones, donde suman experiencia para combatir eventuales catástrofes.

Está preparación comienza cuando los brigadistas nuevos se introducen en el aprendizaje sobre el proceso de  comportamiento del fuego, luego aprenden del término llamado estrategias de combate y por último continúan con la formación integral del brigadista, posterior a ello pueden ingresar a las filas de estrategia de combate, que están compuestas por ocho personas aproximadamente.

Su lugar de trabajo se vive en los llamados “campamentos forestales” donde realizan su jornada laboral – en el caso de esta empresa se vive de en un periodo llamado “10×5”- donde estas personas trabajan diez días y tienen libre para retornar a sus hogares cinco días.

Desde otro punto de vista, personal de Conaf, explicó que estas cuadrillas se organizan en distintas conformaciones las que van comandadas por jefes brigadistas, donde operan seis a siete funcionarios.

Pero, en ocasiones depende de donde puedan operar, ya que cuando el radio de acción es reducido, el número de operarios tiene variaciones.

Ejemplo de ello, es cuando se opera en un predio con tamaño limitado y se debe realizar traslado con helicóptero -donde se presenta el primer ataque a los focos- o bien donde hay que trasladar camiones, estanques, motobombas y mangueras. Todo depende del entorno y de una estructura piramidal.

EN TERRENO: UN PROCESO DONDE PREVALECE LA ESTRATEGIA

En todo combate siempre es clave la organización, puesto que de ello depende el éxito, aquí, el jefe de mando es quien guía la conformación para el ataque.

En este esquema, la organización se estructura con las funciones denominadas: Comando, Planes, Línea y Servicios (o logística), donde todos los integrantes deben operar con el máximo rigor.

Esta jerarquía comienza con la función de mando y es desempeñada por el jefe de incendios, quien determina las estrategias de combate y establece planes de supresión y combate al fuego, además de coordinar la operación de recursos.

Luego lo procede la función de planes, que es asesorada por el jefe de incendios y esta persona debe recolectar y analizar la información y comportamiento del fuego, en esta función el objeto principal es preparar un plan de suspensión que será analizado por el jefe de incendio.

A esto lo prosigue la función de línea, donde se identifica el trabajo de combate de brigada en terreno, para controlar y extinguir, esto según un plan de supresión.

La función de servicio o logística, provee los abastecimientos que requiere el plan de supresión y aquí el jefe de incendios organiza los elementos que requiere el personal (agua, alimentación, combustibles, energía eléctrica, medicamentos, repuestos, mantenimiento de herramientas y equipos, cocinas, comedor, alojamientos, servicios higiénicos, atención médica, etc.)

En esta forma y estructura, para el combate al fuego se dan algunos principios, entre ellos, que la organización se va estructurando en forma ascendente y las posiciones se van llenando a medida que sean necesarias.

Cabe señalar que en el caso de prolongaciones incendiarias, deben arribar más brigadas y las funciones quedarán a cargo de quienes tengan las competencias, conocimiento y habilidades cualquiera sea su jerarquía y trabajo habitual dentro de la institución o entidad.


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