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Crónica

Joven angelino logra primer lugar en importante festival publicitario hispanoamericano

Diego Pacheco, ganador del galardón que obtuvo junto al equipo de trabajo de una agencia publicitaria, empleó un almacén de la calle Orompello de Los Ángeles para grabar la pieza que se hizo acreedora del reconocimiento.


 Por Juvenal Rivera

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Diego Pacheco solo llevaba ocho meses como redactor creativo en la agencia de publicidad Meatgroup Chile cuando tuvo uno de los mayores logros para un publicista: tener un reconocimiento en un certamen internacional. Y no cualquier premio, sino que el oro –primer lugar– en el Festival “El ojo de Iberoamérica”, uno de los más prestigiosos a nivel mundial en ese rubro.

Este joven angelino de 24 años, que estudió publicidad en el DOUC de Concepción, había resuelto a principios de año probar suerte en la capital, invitado por Claudio Cadagan, director creativo de la citada agencia.

Cadagan fue jurado en un certamen a nivel estudiantil en el instituto DUOC de Concepción que fue ganado por Pacheco hace un par de años. Ahí partió el nexo que se materializó a principios de año y que, pese a la pandemia del coronavirus, se ha mantenido a través del teletrabajo.

Diego Pacheco destaca que el premio es al equipo que también integran Felipe Rosso y Francisca Manzo en la dirección de arte, además de Jazna Miranda como redactora. “Obtuvimos el oro en ‘El ojo de Iberoamérica’, competencia que se realiza hace 23 años y que premia la creatividad publicitaria”, precisa el joven, que por primera vez participaba en una competencia de esa envergadura.

“Siempre se hace un evento grande donde viaja toda la industria publicitaria. Esta vez no se pudo, pero no importa. Es uno de los más importantes del mundo a nivel publicitario. Fuimos premiados en la sección Nuevos talentos, en la categoría Jóvenes Profesionales, que somos las personas menores de 30 años”, acota.

La modalidad de participación consistió en la elaboración de una pieza publicitaria a partir de un breaf (concepto creativo) que relacionara a una pyme de barrio dedicada la venta de alimentos y bebidas con su comunidad.

“Nos pedían algo que quizás nunca se había visto, que era comunicar para alguien que jamás invierta en un publicista. La lectura que le dimos al breaf es que debía ser algo funcional, sin tantos fuegos artificiales”, explicó.

Aunque solo bastaba presentar la idea, “hicimos una pieza de verdad porque encontramos que era una oportunidad de demostrar que, a través de la publicidad, se pueden hacer grandes cosas sin grandes presupuestos. En este caso, si la comunidad está bien, los almacenes de barrio están bien y viceversa”.

ALMACÉN DE LA CALLE OROMPELLO

Para llevar a cabo el desarrollo de este concepto, Diego y su equipo de la agencia de publicidad emplearon el almacén de Lucas Medina que está ubicado en la calle Orompello 1420.

“Desarrollamos una campaña de recolección de alimentos en que don Lucas te invita a pasar por una caja donde dejas cualquier alimento solidario y él te lo ofrece a precio de costo, lo que hacía mucho más fácil ayudar y, por otro lado, hacía que don Lucas llamara la atención de más personas”.

Al cabo, se desarrolló un video “que tiene tomas que fueron hechas con fines publicitarios para el festival, pero la campaña en esencia es real”.

Por lo mismo, manifiesta sus agradecimientos al propietario del almacén por permitir la elaboración de la pieza publicitaria, así como a Rodrigo Olivarí, “que nos permitió tener una mención en su programa de radio en la Punto 7”.

Los premios a los ganadores son varios, pero los más relevantes son, por ejemplo, la difusión de la pieza en los sitios más importantes de la industria publicitaria latina, como LatinSpots.com y “El ojo de Iberoamérica”. También está una beca para estudiar en alguna de las escuelas de creativos más reconocidas del mundo, como Brother, Carne, Escuela Superior de Creativos y Miami Ad School.

“HAGAMOS LA MEJOR PEGA DEL MUNDO”

“Quiero que esto se lea en la mejor de las ondas y es solo un gustito aprovechando la palestra. Sabemos que estamos en una ciudad que quizás no estimula las disciplinas creativas o comunicacionales porque no se ha creado mucho campo, y eso debemos asumirlo. Desde hace un tiempo tengo la idea de que ni tu posición geográfica ni los recursos disponibles son limitantes si está el hambre de hacer cosas buenas, por eso me gustaría que las personas que llevan más tiempo en la industria local, se sientan con la oportunidad y la responsabilidad de generar más espacios, de no hacer la pega para cumplir solamente y, sobre todo, de darle bola a quienes les tocan la puerta motivados y luego se ven en la obligación de mirar para afuera por falta de voluntades. Con el aprendizaje digital que obligatoriamente hemos tenido este año, hablar de distancias y fronteras es muy vintage. Hagamos la mejor pega del mundo, en cualquier parte del mundo, o como dicen: ‘con todo, sino pa’qué’”.

Especial Coronavirus

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