lunes 16 de septiembre, 2019

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Carretera hídrica: un proyecto que provoca rechazo unánime en Biobío

Empresarios, agricultores, regantes y el alcalde de Alto Biobío, Nivaldo Piñaleo, en representación de las comunidades pehuenche expresaron rotundo rechazo al proyecto, presentado por Reguemos Chile al Ministerio de Obras Públicas. (Fotos Esteban Pérez)


 Por Claudia Robles

río queuco (1)

Un categórico rechazo provocó entre gremios de Biobío el anuncio de la presentación del proyecto “Carretera Hídrica”, que pretende extraer las aguas del río Biobío para venderlas en US$ 0,35 por metro cúbico en la zona central y norte de Chile. 

De manera enérgica y categórica, distintas organizaciones productivas de la provincia cuestionaron el proyecto, subrayando que  todos los estudios técnicos y científicos demuestran que no existe agua excedente para trasvasijarla hacia el norte desde el río Biobío. A través de una declaración conjunta la Multigremial del Biobío, la Sociedad Agrícola de Biobío A.G., la Asociación de Canalistas del Laja, Asociación de Canalistas Canal Biobío Negrete, Asociación Canalistas Canal Biobío Norte, Asociación Canalistas Canal Biobío Sur, Comunidad de Aguas Canal Coreo, Asociación Canalistas Canal Quillaileo y Asociación Canalistas Canal Duqueco Cuel sostienen que el proyecto es inviable.

En el escrito afirman “el anuncio de proponer la construcción de una ‘Carretera Hídrica’ es una antigua mala idea, que se desechó en los años sesenta por ser inviable tanto técnica como financieramente, y porque se basa en una premisa equivocada: que en el Biobío existiría abundancia y excedencia de agua, lo que es completamente falso”.

Agregan que “si el objetivo de la ‘Carretera Hídrica’ es incorporar nuevas hectáreas de cultivo, ello es posible de hacer en las zonas donde existen ríos sin que sea necesario trasladar el agua a miles de kilómetros. Sólo en el Biobío, se podrían duplicar las actuales 150 mil hectáreas agrícolas sin requerir inversiones de la magnitud que necesitaría este proyecto”. A su juicio,  la ‘Carretera Hídrica’ es de un costo económico altísimo y el Estado tendría que subsidiar 2.000 millones de dólares, lo que equivale a más de 10 años del presupuesto anual de la Dirección de Obras Hidráulicas, que construye obras de riego para toda la agricultura nacional. Plantean que esta iniciativa tampoco considera otros ‘usos’ que las aguas tienen para la sociedad y que no necesariamente están vinculados a la tenencia de derechos de aprovechamiento, tales como el valor escénico, la necesidad de caudales de dilución, territorialidad indígena y el efecto en la fauna marina, entre otros. Así entonces, las extracciones adicionales de agua acrecentarían o generarían conflictos entre usuarios que pueden escalar hasta niveles impredecibles, atentarían contra el desarrollo de la región en las que se originan las aguas.

Los gremios afirman que “adicionalmente, si se concretara esta idea, provocaría un severo daño medioambiental en el Gran Concepción, por cuanto se afectaría el caudal ecológico mínimo que permite la dilución de los procesos sanitarios e industriales que descargan en su curso”.

Finalmente, los gremios formulan un llamado a las autoridades “a rechazar por inviable la idea de trasvasijar aguas desde el río Biobío, atendido que la actual mega sequía también afecta severamente a esta zona del país”.

LAS COMUNIDADES INDÍGENAS

El alcalde de Alto Biobío, Nivaldo Piñaleo expresó públicamente su rechazo al proyecto subrayando “rechazamos esta propuesta privada  de llevar aguas del río Queuco hacia el norte. Yo como pehuenche, junto con los dirigentes de Alto Biobío y la comunidad organizada por la defensa de nuestras aguas, nos oponemos seriamente. Ésto, es dañar al pueblo pehuenche y no respetar la cosmovisión de las comunidades indígenas. No respetar los procesos de desarrollo que se dan en los pueblos”. La autoridad comunal subrayó que se trata de un proyecto que no ha considerado la opinión de los habitantes de la alta frontera. “Nunca le preguntaron a las comunidades indígenas. Deberían acercarse a conversar y a escuchar nuestra preocupación y porqué razón nos oponemos al proyecto de carretera hídrica”.

El alcalde Piñaleo sostuvo que ahora las conversaciones y la socialización de la iniciativa se vuelve más compleja, “el proyecto se presentó sin mayor participación de quienes viven en el territorio pehuenche. Ahora que se acerquen a conversar, por supuesto, que va a ser mucho más difícil”.

Piñaleo dijo de manera enérgica que están dispuestos a defender sus aguas hasta las últimas consecuencias, “no vamos a permitir que sigan abusando de esta manera. Queremos desarrollo, proteger a nuestra madre tierra, proteger el agua, la vida”. En este sentido puntualizó que a lo largo de los años siempre han rechazado este tipo de intervenciones. “

Por favor, escúchennos! No vamos a permitir la carretera hídrica porque los pehuenches están vivos, Alto Biobío está vivo. No vamos a permitir que empresarios puedan destruir estos recursos sin haber conversado con las comunidades indígenas”.

RECURSOS HÍDRICOS  

Sobre el proyecto, el ingeniero civil Juan Vallejos, consultor senior en recursos hídricos afirma que no es posible ni se entiende, solucionar la escasez hídrica gastando más agua. “Toda la atención está centrada en la escasez hídrica que sufre la zona central y norte del país, donde vemos que tanto la población, la ganadería y la agricultura están sufriendo un déficit de agua que acarrea serias consecuencias”.

Sobre el panorama actual que se vive en gran parte del país al escasear el riego, manifiesta que se plantean proyectos de carreteas hídricas, “llevando aguas desde las cuencas del sur, como la gran solución al sufrimiento de la zona centro norte de Chile, sin embargo, a renglón seguido se señala que el agua será para abastecer nuevas hectáreas de riego y así aumentar el PIB agrícola nacional, lo que por cierto da viabilidad económica a los proyectos. Este planteamiento es incomprensible ya que, no es posible enfrentar los problemas de escasez, destinando agua a otros usos distintos, en vez de entregarla justamente a quienes están sufriendo la falta de agua. Solo se utiliza el problema de escasez hídrica para justificar proyectos de inversión que nada tienen que ver con la solución”.

Además de pregunta para quién será el agua, citando un reciente estudio encargado por Corfo, en el marco de los proyectos de carretera hídrica, que determina la disposición a pagar por el agua, en la eventualidad de que se trasladen recursos hídricos desde el sur hacia el norte del país. “Los resultados del estudio establecen que las empresas mineras y sanitarias podrían pagar, como valores promedios, un 600% más de lo que podrían pagar los agricultores”. Ante este escenario, y considerando que la inversión en una carretera hídrica la realizará un privado y, por tanto, debe rentabilizarse, “queda muy claro que el agua que se proyecta extraer desde las cuencas del sur se destinará principalmente a la explotación minera, por consiguiente, no es creíble que las aguas podrían utilizarse mayoritariamente en el desarrollo agrícola de nuevas zonas del país. Me parece que decir que se va a duplicar la superficie agrícola de Chile, con un proyecto de carretera hídrica, es solo la justificación para aprobar socialmente una obra que busca otros intereses”.

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