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La Tribuna

Errores y omisiones en medicamentos de niños marcan fiscalización a residencia de protección

por Jorge Monares Olivares

Un menor fue hospitalizado por una sobredosis de risperidona y otro permaneció dos días sin recibir su tratamiento prescrito. Contraloría detectó fallas en el control de fármacos en una residencia de Antofagasta administrada por la Fundación Creeser.

Fármacos / Ksenia Yakovleva

Errores en la administración de medicamentos, tratamientos incumplidos y deficiencias en la atención de salud forman parte de los hallazgos detectados por la Contraloría Regional de Antofagasta en una residencia de protección para lactantes y preescolares.

La fiscalización, efectuada el 14 de mayo de 2026, examinó el funcionamiento de la Residencia de Protección Antay, administrada por la Fundación Creeser y supervisada por la Dirección Regional del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, conocido como Mejor Niñez.

Según el Informe de Inspección en Terreno N° 452 de 2026, el recinto no contaba con un sistema claro y actualizado para controlar los medicamentos suministrados a los niños, incluidas las dosis y los horarios de administración.

SOBREDOSIS Y TRATAMIENTOS INTERRUMPIDOS

Entre los antecedentes más graves figuran incidentes ocurridos durante este año. Uno de los menores debió ser hospitalizado por una sobredosis de risperidona, mientras que otro residente permaneció dos días consecutivos sin recibir el tratamiento que tenía prescrito.

La revisión igualmente detectó el caso de un niño con varicela que no había recibido el tratamiento indicado por un servicio de urgencia al momento de la inspección. Más tarde, tuvo que ser trasladado a un centro asistencial, donde recibió una nueva evaluación médica y una terapia distinta.

A estos hechos se sumó la demora en la derivación de otro residente que sufrió una lesión en un dedo y necesitaba atención médica. Los antecedentes expuestos en el informe reflejan problemas en los procedimientos para garantizar que los niños reciban prestaciones de salud de manera oportuna.

21 NIÑOS EN UN RECINTO PARA 15

Las observaciones de Contraloría no se limitaron al manejo de medicamentos. La residencia atendía a 21 niños, niñas y adolescentes pese a contar con una capacidad autorizada de 15 plazas, situación que incidía en las condiciones de habitabilidad, descanso y circulación.

El recinto tampoco cumplía con la dotación mínima de cuidadoras en cuatro de los cinco turnos examinados. Para atender a la población residente debía disponer de al menos cuatro cuidadoras por turno, estándar que no se alcanzaba en los turnos A y C de días hábiles ni en los de fines de semana y festivos.

La fiscalización detectó, además, que 13 trabajadores con contacto directo y habitual con los residentes no mantenían en sus carpetas administrativas todos los antecedentes exigidos para acreditar su idoneidad. Tampoco había documentación que demostrara que esos requisitos se verificaron antes de la contratación o al inicio de sus funciones.

Aunque ninguno de los trabajadores observados registraba inhabilidades para trabajar con menores de edad ni sanciones por maltrato relevante al momento de la inspección, la falta de antecedentes impidió acreditar el cumplimiento oportuno de los controles exigidos.

Por estos hechos, la Dirección Regional de Antofagasta de Mejor Niñez deberá instruir un procedimiento disciplinario para determinar eventuales responsabilidades administrativas.

FALTA DE MATRÍCULA Y DEFICIENCIAS DE SEGURIDAD

En materia educativa, el organismo de control estableció que un niño permaneció 145 días corridos sin matrícula ni acceso a una oferta educacional desde su ingreso a la residencia, el 11 de marzo. La situación se extendió hasta el 3 de agosto, cuando fue incorporado a un aula hospitalaria.

El informe consignó, asimismo, que el servicio de alimentación funcionaba sin la autorización sanitaria correspondiente y que las instalaciones interiores de gas carecían del Certificado de Inspección Periódica con calificación de Sello Verde, pese a que esta última situación ya había sido observada por Mejor Niñez.

Los resultados de la fiscalización reúnen deficiencias que abarcan la administración de fármacos, el acceso a la salud, la dotación de personal, la educación y las condiciones de seguridad de una residencia destinada al cuidado de niños en situación de vulnerabilidad.

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