Crónica Ciudadana

De una impresora en su living a vestir empresas: la historia de Yenny y su imprenta en Cabrero

La emprendedora de Cabrero participó en La Tribuna de las Pymes y compartió la historia de un negocio que nació en el living de su casa y que hoy abastece a empresas, municipalidades y centros de salud de la región.

De una impresora en su living a vestir empresas: la historia de Yenny y su imprenta en Cabrero, cedida
De una impresora en su living a vestir empresas: la historia de Yenny y su imprenta en Cabrero / FUENTE: cedida

En una casa ubicada a pasos de la plaza de Cabrero funciona Impresiones Yenny. Hasta allí llegan adultos mayores a sacar fotocopias, apoderados que buscan etiquetas para los útiles escolares y empresas que encargan calendarios o ropa corporativa. Detrás del mesón está Yenny Cid Zapata, emprendedora que transformó una impresora instalada en el living de su casa en un negocio que hoy atiende a municipalidades, hospitales y clínicas de la zona.

Su participación en La Tribuna de las Pymes la llevó a compartir una historia que refleja la realidad de muchos emprendedores del Biobío: comenzar desde cero, reinventarse frente a las dificultades y encontrar en la constancia el motor para crecer.

"Empecé con una impresora en mi casa"

Yenny no llegó a la imprenta por casualidad. Su primer trabajo fue en una imprenta de Talcahuano, donde estuvo nueve años. "Ahí aprendí todo", cuenta. El giro ocurrió cuando su hijo tenía tres años y fue despedida.

"Mi jefe me echó justo el día que le iba a hacer el cumpleaños a mi hijo. Quedé con los brazos cruzados. Pero dije: si yo ya sé de imprenta, ¿por qué no intentarlo?". Compró una impresora, un computador y comenzó en el living de su casa. Los primeros productos fueron volantes y tarjetas de presentación.

Hoy, más de una década después, el catálogo se multiplicó: papelería corporativa, sublimación, estampado de ropa para empresas, cotillón personalizado, piñatas, bolsitas, stickers, banderines y coronas. "De todo un poco", dice entre risas. "Me gusta trabajar todo lo que es personalizado".

Temporadas, clientes y la clave de mantenerse activa

Con 13 años de funcionamiento, Yenny ya conoce los ciclos del año. "A fin de año hago harto calendario para empresas. Vendo mucho a los comerciantes de las ferias. Después viene enero y febrero, que es temporada escolar: etiquetas para la ropa, para los lápices, para los cuadernos".

Pero asegura que fuera de esos peaks, el trabajo no para. "Gracias a Dios tengo trabajo durante todo el año. Creo que es por la dedicación y la constancia. Nunca he dejado de trabajar en esto".

Esa constancia se nota también en redes sociales. En épocas más tranquilas, en vez de bajar la cortina, se dedica a grabar videos y a publicar. "La publicidad lleva mucho tiempo, entonces hago muchos videos. Estoy siempre activa en redes y eso ayuda mucho". En Instagram y Facebook la encuentran como Impresiones Yenny.

Sobre su cartera de clientes, hace una distinción clara: "Mis clientes fijos todo el año son las empresas. Vienen cuando se les acaban las tarjetas, cuando necesitan más ropa, volantes". Pero sus visitantes diarios son otros: "Los adultos mayores. Vienen a sacar fotocopias, fotos de carnet, fotos de los nietos. Y los niños, para las tareas escolares".

El salto: de Santiago a Cabrero y la formalización

Hace tres años Yenny se trasladó definitivamente a Cabrero. Antes vivía en Santiago, pero cuenta que en el sur encontró un espacio para crecer. "En Santiago no estaba formalizada. Arrendaba y el dueño nunca me dio un contrato comercial. Acá en Cabrero sí pude. Fui a la municipalidad y me dieron mi patente definitiva".

Ese trámite, que parece administrativo, le cambió el negocio. "Antes no podía recibir empresas ni doctores porque no podía dar factura. Ahora trabajo con clínicas de podólogos, enfermeras, nutricionistas que necesitan recetarios. Siento que trabajo menos y tengo un margen más amplio de utilidad porque pude llegar a las empresas".

Para sortear el alza de insumos, aprendió otra lección: comprar por volumen. "Siempre compro por mayor. Tengo proveedores en Santiago. Cuando compras más cantidad, el precio baja y te queda un margen mejor".

Lo que más ama: el cotillón personalizado

Si hay algo que la apasiona, es el cotillón. "Siento que cada niño es único. He hecho más de 100 cotillones de Mickey Mouse, pero jamás uno se repite. Siempre le hago un detalle diferente. Eso es lo que le gusta a la gente, que no se parece a otro".

Esa obsesión por el detalle la lleva a trabajar jornadas largas. "Tengo tres hijos y corro todo el día. Mis clientes me dicen ‘vecina, no sé cómo lo hace’. Yo me levanto y voy a ver mi imprenta. La tengo afuera de la casa. Amo trabajar. De repente me da rabia tener que parar para ir a buscarlos al colegio".

Compartir y la Tribuna de las Pymes

Yenny supo de la Tribuna de las Pymes por un WhatsApp que le envió una amiga. "Postulé en la noche, tranquila, y quedé. Fui al evento que hicieron en Los Ángeles, estuvo súper lindo".

Lo curioso es que ella misma comparte datos de postulaciones con otras emprendedoras. "Me encanta compartir la información. De repente hago cursos a niñas que quieren aprender. Les he enseñado a hacer agendas, piñatas. Hay niñas que ganan y yo no. Y me voy feliz igual, porque si ella lo necesitaba más, bienvenido sea".

Proyecciones: una maquina más grande y una secretaria

A futuro, Yenny tiene dos metas claras. La primera es tecnológica: comprar un plotter más grande para hacer pendones. La segunda es de gestión: ampliar su oficina y contratar a una secretaria.

"Lo que más me quita tiempo es revisar WhatsApp, mandar cotizaciones, responder. Con una persona que me ayude en eso y con la máquina grande, yo ya me puedo morir tranquila", dice entre risas.

"Cada vez vamos creciendo más. He aprendido a ahorrar para lo que uno quiere", agrega. Y cierra con la misma energía con la que partió hace 13 años: "A mí me encanta mi trabajo".




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