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Cada miércoles recorre sectores apartados de Los Ángeles: la historia de Marina y su cruzada por los animales abandonados

por Jeremy Valenzuela Quiroz

Marina Bravo Medina lidera en redes sociales la iniciativa “Ayudemos a Esterilizar”, con la que financia operativos, rescates y rutas de alimentación para animales en situación de abandono en sectores rurales de Los Ángeles.

Cada miércoles recorre sectores apartados de Los Ángeles: la historia de Marina y su cruzada por los animales abandonados / La Tribuna

Cada miércoles, Marina Bravo Medina recorre caminos rurales y sectores apartados de la comuna de Los Ángeles cargando sacos de alimento para perros que viven abandonados en predios, parcelas y caminos secundarios.

La escena se repite semana tras semana en lugares como Cerro Colorado y Pedregal, donde decenas de animales esperan la llegada del vehículo que conduce junto a su esposo y que, para muchos de ellos, representa la única comida segura de la semana.

Pero la labor de Marina va mucho más allá de alimentar perros en situación de calle. Desde hace casi tres años lidera "Ayudemos a Esterilizar", una iniciativa nacida en redes sociales que busca enfrentar una de las principales causas del abandono animal: la reproducción descontrolada.

Y aunque hoy su trabajo es conocido por cientos de personas en redes sociales, durante mucho tiempo ocurrió lejos de cualquier publicación o reconocimiento.

"Nosotros veníamos ayudando silenciosamente desde hace muchos años. Esterilizábamos, castrábamos y dábamos animales en adopción, pero todo era totalmente anónimo y financiado con nuestro propio dinero", recuerda Marina.

EL AUMENTO DE LOS CASOS Y LA FALTA DE RECURSOS

Con el paso del tiempo, la cantidad de animales rescatados comenzó a aumentar y también los gastos asociados a su cuidado.

Marina y su esposo comenzaron a quedarse con perros y gatos rescatados, aparecieron nuevas necesidades veterinarias y llegó un momento en que continuar ayudando exclusivamente con recursos propios se volvió imposible.

"Yo ya no podía seguir ayudando como antes porque empezaron a aparecer más gastos y me fui quedando con varios rescataditos. El bolsillo ya no alcanzaba", relata.

Fue entonces cuando decidió dar un paso que hasta ese momento había evitado: pedir ayuda. Aprovechó las redes sociales que utilizaba para vender ropa y transformó esas plataformas en un espacio dedicado exclusivamente a los animales.

"Yo vendía jeans y tenía mis páginas para eso. Al final dejé todo y las convertí para ayudar a los animalitos y seguir haciendo lo que hacía", cuenta.

Así nació oficialmente el 31 de agosto de 2023 el proyecto "Ayudemos a Esterilizar", una iniciativa que poco a poco comenzó a reunir personas dispuestas a aportar pequeñas cantidades de dinero para financiar operaciones y rescates.

LA COMUNIDAD QUE LA AYUDA

Actualmente son cerca de 40 personas las que aportan dos mil pesos mensuales para mantener funcionando el proyecto. Cada peso es registrado y rendido públicamente, ya que la transparencia, asegura Marina, es una de las bases del trabajo que realiza.

"Me gusta que todo sea transparente. Voy anotando cada gasto y después le rindo cuentas a las personas que aportan porque la confianza es fundamental", explica.

Sin embargo, reconoce que mantener el compromiso no siempre es fácil: "Mucha gente se unió al principio, pero después se fue quedando poca. Hoy somos alrededor de 40 personas que siguen aportando y gracias a ellas se puede seguir esterilizando", señala.

DOS MIL ESTERILIZACIONES Y UNA CONVICCIÓN

Si hay algo que Marina repite constantemente es que rescatar animales no basta. Para ella, la única forma real de enfrentar el abandono es evitar que sigan naciendo camadas para las cuales no existen hogares.

"Esterilizar es cortar el problema de raíz. No se trata solamente de rescatar, sino de evitar que sigan naciendo animales que después terminan abandonados o sufriendo", afirma.

La cifra que respalda esa convicción impresiona: cerca de dos mil esterilizaciones realizadas desde que comenzó a organizar campañas a través de redes sociales y muchas más antes de eso, cuando todavía no llevaba registro de su trabajo.

"Yo antes perdía la cuenta de las esterilizaciones que hacía, pero desde que empezamos con las redes ya llevamos cerca de dos mil", comenta.

Cada mes logra esterilizar alrededor de 30 animales, principalmente perros y gatos abandonados o pertenecientes a familias que no tienen los recursos para costear la operación.

MIÉRCOLES DE ALIMENTACIÓN

Las esterilizaciones son solo una parte del trabajo. Todos los miércoles Marina realiza rutas de alimentación para perros que viven en sectores rurales y que dependen prácticamente por completo de la ayuda de voluntarios.

Actualmente utiliza tres sacos de 25 kilos de alimento a la semana. Hasta hace algunos meses eran cuatro. "Antes llevaba cuatro sacos, pero la ayuda ha disminuido y hoy trato de cumplir al menos con tres bolsas semanales", explica.

Los recorridos consideran principalmente Cerro Colorado y Pedregal, aunque la cantidad de animales varía constantemente. "A veces son doce, quince o veinte, pero normalmente alimentamos más de 25 perros en cada recorrido", señala.

EL COSTO DEL RESCATE ANIMAL

Detrás de cada publicación de adopción existe una larga cadena de gastos que pocas veces se ve. Una esterilización en operativo puede costar cerca de 25 mil pesos.

En el caso de las perras preñadas, el monto puede alcanzar incluso los 85 mil pesos. A ello se suman los traslados, medicamentos, tratamientos, hogares temporales y alimentación.

"Muchas veces tengo que pagar hogares temporales porque ya casi nadie recibe animales gratuitamente. Hay personas que cobran 35 mil pesos semanales más la alimentación", explica.

Actualmente mantiene apoyo a hogares temporales que albergan decenas de perros rescatados, además de animales distribuidos en distintas viviendas de la provincia.

Por esa razón, las tradicionales "lucatones" se han transformado en una herramienta permanente para financiar emergencias veterinarias o rescates urgentes.

"Si aparece una perrita abandonada o una perrita preñada, inmediatamente tengo que hacer una lucatón porque los recursos nunca alcanzan", reconoce.

"SI UNO NO LO HACE, NADIE LO VA A HACER"

Aunque el cansancio físico y emocional es evidente, Marina asegura que no piensa abandonar esta labor.

Reconoce que muchas veces debe devolver perros esterilizados al mismo lugar donde fueron encontrados porque no existen hogares temporales ni familias dispuestas a adoptarlos.

"Con el dolor del corazón muchas veces tengo que devolverlos al lugar donde estaban porque no hay otra opción. Pero al menos quedan esterilizados y ya no seguirán reproduciéndose", señala.

"Porque si uno no lo hace, nadie lo va a hacer", dice antes de volver a subir al vehículo y continuar la ruta que, desde hace años, decidió recorrer en favor de quienes no tienen voz.

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