Crónica Ciudadana

Codeando Futuro: La academia que enseña programación y robótica a jóvenes de Los Ángeles

Daniel Aracena, fundador de Codeando Futuro y postulante a la edición 2026 de “La Tribuna de las Pymes”, es un ingeniero de software que lleva la enseñanza de la programación y la robótica desde los hogares hasta las salas de clases, con foco en descentralizar el acceso a la tecnología.

A través de Codeando Futuro, Daniel Aracena guía a estudiantes de Los Ángeles en el desarrollo del pensamiento lógico. La iniciativa invita a los escolares a crear soluciones tecnológicas para las necesidades reales de su propio entorno. , La Tribuna
A través de Codeando Futuro, Daniel Aracena guía a estudiantes de Los Ángeles en el desarrollo del pensamiento lógico. La iniciativa invita a los escolares a crear soluciones tecnológicas para las necesidades reales de su propio entorno. / FUENTE: La Tribuna

Una plataforma extranjera le mostró que la forma de enseñar programación no siempre dialogaba con la realidad de los estudiantes chilenos. Esa experiencia impulsó al ingeniero de software Daniel Aracena Cheuquipan a crear Codeando Futuro, un emprendimiento que hoy acerca la programación y la robótica a niños y jóvenes de Los Ángeles mediante clases online y talleres presenciales en establecimientos educacionales.

Lo que comenzó entre junio y julio de 2025 como un proyecto para evaluar su viabilidad, hoy se ha transformado en una propuesta educativa que busca acercar la tecnología a las nuevas generaciones con una metodología adaptada a la realidad chilena.

Aunque su formación es en desarrollo de software, Aracena reconoce que la enseñanza ha sido una constante en su vida. "Siempre me ha gustado enseñar", recuerda, al explicar que entre 2017 y 2019 ya dictaba clases presenciales de programación en Santiago. Antes fue uniformado durante varios años, etapa en la que -asegura- siempre se le destacó por su facilidad para instruir.

El impulso definitivo llegó tras la pandemia. Aracena trabajó más de dos años en una plataforma de programación de origen ruso. Fue en esa experiencia donde detectó una brecha que marcaría el rumbo de su emprendimiento. "Me di cuenta de que, al ser extranjera, su enfoque educacional no se adaptaba a la cultura chilena; los ejemplos no reflejaban nuestra realidad", reflexionó. Motivado por su esposa -educadora de párvulos-, renunció para desarrollar una metodología con identidad local.

EL PESO DEL CENTRALISMO

La decisión de llevar Codeando Futuro a los establecimientos educacionales también tiene un origen personal. Durante los once años que vivió en Calama, Daniel Aracena conoció de cerca las dificultades que enfrentan muchas comunidades alejadas de los grandes centros urbanos para acceder a formación tecnológica y a laboratorios de computación adecuados. Esa experiencia reforzó su convicción de acercar la programación y la robótica a niños y jóvenes desde sus primeros años de formación, sin que la ubicación geográfica sea una barrera.

"Hoy existen muchas oportunidades para que los niños aprendan programación en su etapa escolar inicial sin tener que esperar a la educación superior", afirmó.

A esa realidad se suma otro obstáculo que identificó durante sus primeros años de trabajo: el alto costo de los cursos particulares de programación. En una primera etapa, cuando Codeando Futuro funcionaba exclusivamente en formato online, logró llegar a familias de distintas ciudades, desde Antofagasta hasta Concepción. Sin embargo, el siguiente paso fue ingresar a los colegios, donde son los propios establecimientos los que financian los talleres, ampliando el acceso de los estudiantes a la programación y la robótica en un entorno educativo.

DE LAS CASAS A LAS SALAS DE CLASES

El formato inicial era completamente online, con clases a las que los niños accedían desde sus hogares. En esa modalidad, Aracena trabajó con familias desde Antofagasta hasta Concepción, recibiendo una positiva respuesta de los apoderados, quienes valoraron el desarrollo del pensamiento lógico y crítico de sus hijos, así como su capacidad para descomponer problemas complejos en tareas más simples.

El crecimiento del proyecto dio un nuevo paso este año, cuando comenzó a dictar clases presenciales en colegios de Los Ángeles. Actualmente trabaja en dos establecimientos educacionales y, en uno de ellos, el 70% de sus estudiantes son niñas, un dato especialmente relevante en un área tradicionalmente masculinizada.

La recepción de directores y jefes de UTP también ha sido positiva, especialmente por el enfoque práctico de los talleres, donde los estudiantes son desafiados a desarrollar soluciones tecnológicas para problemas reales de su entorno.

INNOVACIÓN LOCAL: UN PROYECTO NACIDO EN LA SALA DE CLASES

El trabajo en los establecimientos educacionales no solo ha permitido acercar la programación y la robótica a más estudiantes, sino también demostrar que la tecnología puede convertirse en una herramienta para resolver necesidades concretas de las comunidades escolares.

Los directivos han valorado especialmente este enfoque práctico. "A los chicos siempre los invito a pensar en cómo resolver problemas reales utilizando la tecnología", comenta Aracena.

Esa mirada ya comenzó a traducirse en iniciativas surgidas desde las propias salas de clases. Un ejemplo es el del Liceo Coeducacional Santa María de Los Ángeles (ex Liceo de Niñas), donde un grupo de estudiantes propuso modernizar la biblioteca, cuyo sistema permanecía sin actualizar desde hacía cerca de dos décadas.

"Actualmente estamos trabajando en un sistema más moderno que ya recibió el visto bueno, y esperamos presentarlo en los próximos meses", anuncia.

MIRANDO HACIA UNA PLATAFORMA HÍBRIDA

De cara al futuro, Aracena trabaja en el desarrollo de la plataforma, donde hoy los alumnos mantienen perfiles que permiten a los padres seguir sus logros. Su objetivo es transformarla en un modelo híbrido, y así democratizar el acceso a la programación, partiendo por el Biobío, con miras a expandirse a otras regiones.

Otra de sus apuestas es profundizar el vínculo con las necesidades administrativas de cada colegio, de manera que desde los propios talleres surjan proyectos tecnológicos -desarrollados por los estudiantes- capaces de aportar soluciones internas, incluso sin que él deba estar presente en cada clase.

CÓMO CONTACTARLOS

Quienes estén interesados pueden contactar a Codeando Futuro por Instagram, WhatsApp (+56 9 3637 4466), un formulario en su sitio web (www.codeandofuturo.club). Aracena extiende una invitación abierta a las familias: tomar una clase de prueba gratuita para ver de primera mano cómo la programación aporta al pensamiento crítico de los más jóvenes.




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