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Crónica Ciudadana

La historia de Lyli, la mujer que busca desesperadamente a su madre biológica en Laja

Sin más datos que su fecha de nacimiento que no sabe si es cierta, Lyli busca conocer quién fue su progenitora. Un cáncer pulmonar en fase terminal la ha hecho redoblar sus esfuerzos por ubicar a la mujer quizás sería una campesina del sector Chorrillos.


 Por Juvenal Rivera

Lily Orellana Cohen busca a su madre

Lyli Orellana busca a su madre biológica. Lo viene haciendo hace ya siete años, poco después de enterarse que no era hija de aquel matrimonio que la crió en Laja. Es más, tiene la seria sospecha que ni siquiera fue adoptada, sino que robada, como hubo varios casos similares de mujeres, muchas de ellas pobres y campesinas, a quienes se les aseguraba que sus hijos recién nacidos habían muerto. Sin embargo, con la complicidad de funcionarios, incluso de sacerdotes, esos bebés eran entregados a otras familias para hacerlos figurar como propios.

En una crisis familiar que incluso desembocó en tribunales, Lyli se enteró que ese matrimonio no era su familia biológica, que era hija una mujer de la cual no tiene absolutamente ninguna referencia.

Con 45 años recién cumplidos, su certificado de nacimiento dice que llegó al mundo un 1 de diciembre de 1977 en el hospital de Laja cuando el recinto estaba enclavado en la parte alta de la ciudad. Sin embargo, tampoco tiene la certeza que lo indicado en ese registro sea cierto.

Sin embargo, es una pista, un dato, un punto de partida para esa búsqueda que partió en 2015. En ese año, algunas publicaciones en sus redes sociales se viralizaron, hubo hasta legisladores que se enteraron de su caso y le ofrecieron ayuda para aquella búsqueda pero llegó a un camino sin salida, a un nudo incapaz de resolver.

Lyli vive en Santiago, es madre de dos hijas, tiene un emprendimiento de maquillaje coreano y hace dos años le diagnosticaron un cáncer pulmonar en fase terminal. Aunque solo le dieron algunos meses de vida, un tratamiento oral de última generación le ha permitido sobrellevar la enfermedad.

Por lo mismo, esa búsqueda ahora la reflotó con más bríos que antes, decidida a encontrar datos, a encontrar respuestas a las preguntas que se ha hecho por tantos años.

Ahora está en Laja, buscando alguna pista que le permita llegar a esa mujer.

Además de su partida de nacimiento, tiene un dato más, una información difusa y quizás imprecisa: que su progenitora fue una niña del campo que al día siguiente del alumbramiento, se fue llorando a su casa en el sector de Chorrillos.

Volvió a publicar en Facebook que necesita encontrar a sus padres, pero especialmente a quien fue su madre biológica. Ella afirma que no es con el afán de reprochar nada, solo saber. “No imaginan lo importante que es para mí cerrar ese círculo, una herida gigante se cerraría. No busco familia, probablemente una foto antigua o alguna descripción me haría tan feliz. Inmensamente feliz”, dice en el texto que también se ha viralizado.

LLAMADO

“¿Saben? Hay algo que creo que merezco y de verdad lo siento así. Es esto. Tengo cáncer hace 2 años y es lo único que me falta cerrar.

Cuando trato de averiguar quiénes son mis papás, siento como que todo el mundo guardara silencio al respecto aun habiendo escuchado algo.

Estoy de cero, como lienzo en blanco en donde cualquier cosa que hayan oído de sus padres o amigos me sirve. Porque no tengo nada, absolutamente ninguna información de ellos, sobre todo quisiera saber de ella.

No imaginan lo importante que es para mí cerrar ese círculo, una herida gigante se cerraría. No busco familia, probablemente una foto antigua o alguna descripción me haría tan feliz. Inmensamente feliz.

No busco cuestionar ni atacar a nadie, solo busco mis raíces. ¿De quién es mi color de piel, mis pecas? ¿Mi nariz que además heredaron mis [email protected]?

¿Era campesina? ¿Era menor de edad? ¿Habrá sido analfabeta? ¿Habrá sentido susto? ¿Amenazas?

Lo cierto y lo único que tengo claro es que soy de Laja, me hicieron allá, probablemente no de la mejor forma, o de la forma correcta, a lo mejor habían culpas, que sé yo.

Desde recién nacida tuve pulmones que luchaban, pulmones que durante los primeros 10 años de vida me tuvieron con neumonías cada invierno. Y ahí luchaba por mejorarme aguantando dolorosas inyecciones por eternas semanas, tanto de mañana como de noche.

Tampoco busco una familia, solo quiero saber toda la información posible de cómo eran ellos. ¿Seguirá viva mi madre? Lo dudo, es algo que mi corazón siempre me ha dicho.

Si escucharon aunque sea rumores, todo me sirve porque no tengo nada absolutamente nada… Y me lo merezco”.


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